Las respuestas están en la Historia. Una vez más, ella, cual sabia anciana, puede aconsejarnos hoy, que estamos desorientados y temerosos en medio de una pandemia desconcertante.

No es la primera vez que Chile enfrenta este drama. En 1941, la tuberculosis acabó con la vida del presidente Pedro Aguirre Cerda. Esa enfermedad, contra las que hoy nos inmunizan a temprana edad, se llevó a cerca de 70 mil personas entre 1932 y 1938. Si a eso le sumamos los estragos de la recesión que acarreó el “Crack bursátil de 1929”, podemos decir que más de medio Chile estaba en la pobreza. Y del resto, gran parte cayó en ella.

Hoy, esa pobreza nuevamente nos amenaza, pero, como sociedad y como personas, estamos mejor preparados. Muchos tenemos más de una carrera estudiada, o experiencia de años en diversos rubros económicos y, como nunca, contamos con tecnologías para comunicarnos, hacer transacciones comerciales y, ciertamente, para trabajar.

Son numerosos los negocios, de diversos tamaños, que se están reconvirtiendo. Quizás hoy ya no podemos ir a ese restorán que nos gustaba, pero quizás podamos comprar la comida en él y recrear el ambiente en casa. Y de ese modo, nosotros, como trabajadores, como emprendedores, debemos buscar el modo de recrear una oferta de servicio igual de dedicado y profesional.

Debemos pensar en cómo hacemos innovación en nuestro ámbito, analizar qué tiene la competencia, y cómo me puedo diferenciar. Por ejemplo, así como va a tener más opciones de vender un negocio que decida contar con un reparto rápido a otro que no tenga reparto o uno que tarda en demasía la entrega, así mismo nosotros debemos marcar una diferencia.

Nadie mejor que uno mismo conoce su negocio; claro que no está de más preguntarle a la competencia -a veces tenemos amigos en ella- y captar la opinión del cliente, tanto el potencial como el presente.

No temer si todo indica que hay que cambiar el rubro. Sé de una clienta que ahora no sólo ofrece el servicio de lavado y planchado, sino que, además, vende mascarillas, artículos de aseo personal y para el hogar. También se del dueño de una fuente de soda que quiere apostar por una carnicería, “es más fácil que la gente salga a comprar y prepare en su casa, a que vaya a comer afuera”, fue su argumento. Y ¿saben qué? Se trata de personas mayores, con familia y responsabilidades.

Estas personas tienen casi de todo, excepto algo que es clave para todo emprendedor: no tienen miedo. Ellos rebozan en ideas y entusiasmo. El resto es trabajo inteligente.

En Chile, “crisis” es pánico, temor, desesperanza. En chino, “crisis” se escribe con dos ideogramas que se leen “Wei Ji”, y significan peligro y oportunidad. ¿Enfrentaremos un peligro o una oportunidad? Tú decides, yo decido.