Construir comunidades que cuidan

Septiembre nos invita a reflexionar sobre la prevención del suicidio y, de manera más amplia, sobre la importancia que tiene la salud mental en nuestra vida cotidiana. Es un tema sensible, que requiere ser abordado con responsabilidad, respeto y especial cuidado hacia las distintas experiencias que pueden estar viviendo las personas y sus comunidades.

Hablar de salud mental es también hablar de bienestar, de vínculos y de la necesidad de contar con espacios donde podamos sentirnos escuchados y acompañados. En una sociedad marcada muchas veces por el ritmo acelerado, las exigencias y las preocupaciones diarias, detenernos a conversar sobre cómo estamos adquiere un valor especial.

Las instituciones de educación superior no estamos ajenas a esta realidad. La etapa formativa representa un periodo de grandes aprendizajes y oportunidades, pero también de cambios y desafíos personales. Por eso, nuestra labor educativa debe considerar a las personas de manera integral, promoviendo no solo su desarrollo académico y profesional, sino también espacios que favorezcan el encuentro, el respeto y el cuidado.

En Santo Tomás Talca hemos buscado avanzar en esa dirección a través del Programa de Bienestar y Salud Mental implementado por las instituciones Santo Tomás en Chile, junto con diferentes acciones de promoción de la salud mental y el autocuidado. Talleres desarrollados junto a profesionales del CESFAM La Florida, espacios de conversación con estudiantes e instancias informativas sobre mitos, orientación y redes de apoyo forman parte de este trabajo, que busca acercar estos temas a nuestra comunidad de manera responsable y cercana.

Pero el cuidado de la salud mental trasciende una actividad o una fecha particular. Se construye en lo cotidiano, en la forma en que nos relacionamos, en nuestra capacidad de escuchar y en la generación de ambientes donde las personas puedan expresar sus inquietudes y buscar orientación cuando lo necesiten.

Como comunidad educativa, tenemos el desafío de continuar fortaleciendo una cultura del cuidado, entendiendo que cada persona vive procesos y circunstancias diferentes y que acompañar requiere empatía, respeto y, muchas veces, simplemente estar disponibles.

Este mes nos recuerda la importancia de seguir abriendo espacios para conversar sobre salud mental con sensibilidad y sin prejuicios. Porque construir comunidades que cuidan es una tarea permanente y compartida.