En Chile el cáncer cervicouterino es la segunda causa de muerte en mujeres de entre 20 y 44 años y la quinta causa de muerte en mujeres de entre 45 y 65 años; pero ¿qué sabemos de esta enfermedad?

Se considera como principal agente causal del cáncer cervicouterino al Virus del Papiloma Humano (VPH); una infección de transmisión sexual, muy común en la población joven.

El VPH es un virus común, de transmisión sexual, que muchas veces no produce síntomas. Existen alrededor de 100 tipos de VPH; entre ellos unos denominados “de alto riesgo” que podrían causar cáncer cervicouterino. Otro tipo de VPH es denominado “de bajo riesgo” y podría provocar verrugas genitales en hombres y mujeres.

La falta de información y de autocuidado han provocado muchas muertes no sólo en Chile, sino en el mundo, por lo que es necesario tomar la iniciativa; informarse y mantener sus controles médicos al día, ya que muchas veces un examen puede salvar la vida al detectar oportunamente aquellas lesiones precancerosas que, con el tiempo, podrían madurar y convertirse en cáncer invasor.

Papanicolau: herramienta preventiva

El Papanicolau o PAP es un estudio de células del cuello uterino; este examen permite detectar anomalías o células anormales en el cuello uterino que -con el tiempo- sin tratamiento podrían derivar en cáncer.

¿Quiénes deben realizarse el PAP?

Toda mujer que haya iniciado su vida sexual debe realizarse este examen una vez al año.

Lamentablemente, a pesar de estos antecedentes, el cáncer cervicouterino es y seguirá siendo difícil de detectar tempranamente, dado que es una enfermedad asintomática en sus inicios y dado que no todas las mujeres se realizan este examen preventivo, dejando su autocuidado de lado.

En lo que se refiere al actual sistema de salud de nuestro país, los focos de atención están centrados en concientizar y educar, entregando información adecuada para que las mujeres se realicen los exámenes preventivos periódicos necesarios para detectar esta y otras enfermedades.

Algunas recomendaciones

  • Perder el miedo y realizarse los controles y exámenes periódicos recomendados.
  • Realizarse el PAP una vez al año, desde el inicio de su vida sexual
  • Evitar la promiscuidad sexual para evitar contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Como educadores, jugamos un papel muy relevante como agentes de cambio en las futuras generaciones; como docentes en el área de la salud nuestra misión es aún más grande. Los profesores son reconocidos como fuente de información válida para adolescentes y jóvenes, siendo una ventaja en la estrategia de educar a los estudiantes en temas de sexualidad. Revirtamos las cifras, eduquemos y colaboremos en la salud de nuestra población para que el cáncer cervicouterino no siga cobrando vidas.