De todas las acciones recomendadas para evitar contagiarse, la medida más efectiva, transversal y de cierta manera elemental, es el lavado de manos frecuente; recomendación que han realizado tanto las organizaciones internacionales, como los gobiernos de cada país y este 22 de marzo, Día Mundial del Agua, más que nunca, cobra sentido.

El simple acto de lavarse las manos salva vidas; sin embargo, ¿cuántas personas en el mundo pueden disponer libremente de agua para hacerlo? En 2019 la Organización Mundial de la Salud y UNICEF informaban que 1 de cada 3 personas no tiene acceso al agua potable, lo que constituye alrededor de 2.200 millones de personas y que 3.000 millones carecen de instalaciones básicas para el lavado de manos.

Claramente aun no dimensionamos el valor que tiene disponer de servicios de agua potable y menos aún la responsabilidad que nos cabe en el deterioro de este recurso que por generaciones creímos ilimitado utilizándola sin restricciones.

Es urgente ponernos en acción y generar un nuevo estilo de vida que implique evitar la contaminación del agua, gestionar los residuos correctamente, reducir su consumo, promover el reciclaje entre otras muchas medidas potenciales. ¡Aún es tiempo!

Porque claramente si no actuamos, millones de personas no podrán realizar la medida más básica para evitar el contagio: lavarse las manos.