El Trastorno del Espectro Autista (TEA), es una condición neurológica y del desarrollo que se inicia en la niñez y perdura en el tiempo, incide en el comportamiento, interacción, comunicación y aprendizaje de la persona y que no están explicados por la incidencia de una discapacidad intelectual o retraso global del desarrollo. Así, el autismo, síndrome de asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado son parte del TEA, los cuales se manifiestan de distintas formas dependiendo de cada persona, por esta razón se habla de espectro, ya que el funcionamiento individual variará en cada uno de los casos.

En cuanto a cifras, la Organización Mundial de la Salud, indica que a nivel mundial uno de cada 160 niños presenta Trastorno del Espectro Autista, siendo su incidencia más alta en niños, que en niñas. En Chile, de acuerdo con la Guía de Práctica Clínica, Detención y Diagnóstico Oportuno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) del MINSAL (2011) se indica que no existe un registro del diagnóstico del trastorno del espectro autista, aunque en una presentación de la Subsecretaría de Salud Pública en 2018, se estimó la existencia de 50.500 de niños (menores de 18 años), que presentarían esta condición.

El día 18 de junio de cada año, desde 2005, es un día muy relevante para este colectivo, sus familias y quienes trabajan en intervención multidisciplinar, ya que se celebra el “Día del Orgullo Autista” en virtud de su no discriminación por estereotipos y fomentando la aceptación de las diferencias; en ese sentido, se plantea la celebración de la “neurodiversidad” concepto que alude a la promoción de que la diversidad en las individualidades de los seres humanos y que resulta debido a las variaciones típicas del campo neurológico. En simples palabras se podría indicar que responde a una multiplicidad de cerebros con procesamiento, integración y feedback distinto de los estímulos del mundo que nos rodea. Así se subraya que las personas que presentan TEA, no tienen una enfermedad cerebral; lo que permite ir derribando varios mitos de esta condición.

En este 18 de junio, en donde muchos nos encontramos confinados en nuestros hogares dado el contexto de pandemia, quizás sea la oportunidad de tomarnos un tiempo para indagar y conocer sobre el TEA y así poder valorar la neurodiversidad (propia en cada uno de nosotros también) y así podamos hacer realidad los principios de presencia, pertinencia y reconocimiento de esta condición, para así juntos celebrar con orgullo la alegría de ser diferentes.