Universidad Santo Tomás impulsa la formación de agentes de cambio para enfrentar los desafíos ambientales del país

  • A través del concurso “Vigilantes Ambientales”, la Facultad de Ciencias de la UST apoya la ejecución de iniciativas estudiantiles de educación ambiental, beneficiando a 200 personas desde su implementación.

En un contexto marcado por avances tecnológicos acelerados, tensiones geopolíticas y los efectos cada vez más evidentes del cambio climático, la sociedad enfrenta desafíos que impactan directamente la convivencia y el desarrollo productivo, social y cultural. Ante este escenario, se vuelve urgente promover la formación de personas capaces de asumir un rol activo como agentes de cambio.

Esta necesidad está alineada con los objetivos establecidos hace más de cinco décadas en la proclamación del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se conmemora cada 26 de enero y que, 50 años después, sigue estando plenamente vigente.

Entre las metas de esta efeméride se encuentran la toma de conciencia, el desarrollo de conocimientos, actitudes y aptitudes para enfrentar problemáticas ambientales, además de fortalecer la participación ciudadana y la capacidad de evaluar soluciones desde una perspectiva ecológica, social y educativa.

Aporte de Santo Tomás a la formación de agentes de cambio

En concordancia con este marco global, la Facultad de Ciencias de la Universidad Santo Tomás impulsa el concurso “Vigilantes Ambientales”, una iniciativa que buscar financiar y apoyar el desarrollo de proyectos voluntarios y proactivos creados por estudiantes de Arica a Puerto Montt.

El objetivo es apoyar soluciones a problemáticas socioambientales locales y regionales, promoviendo la educación para el desarrollo sostenible y la participación comunitaria, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y enmarcado en el programa institucional de Vinculación con el Medio denominado Vigilantes Ambientales.

Durante 2025, se ejecutaron dos proyectos ganadores:

  • “De plásticos a la vida verde”, de la sede Talca.
  • “Gumersindo y su misterioso destino”, de la sede Valdivia.

Actualmente, el concurso se encuentra en proceso de postulación, por lo que próximamente serán anunciados los proyectos ganadores que serán ejecutados durante el 2026.

Reutilización como estrategia para reducir desechos

El proyecto “De plásticos a la vida verde”, liderado por las estudiantes Ignacia Hernández (Fonoaudiología), Scarlett Jara y Francisca Rebolledo (Medicina Veterinaria) de UST Talca, propuso convertir botellas plásticas en maceteros decorados con diseños culturales. La idea era fomentar la reutilización, promover el cuidado del entorno y motivar a niños, niñas y vecinos a plantar y llevar un árbol a casa.

Según la Dra. Karen Balboa, directora del Departamento de Ciencias Básicas de UST Talca, el proyecto constó de tres actividades y benefició a alrededor de 100 personas, incluyendo a preescolares del Jardín Infantil Pelusita, alumnos(as) de la Escuela El Edén e integrantes de la Junta de Vecinos Villa Carlos González, logrando un impacto directo en espacios educativos y comunitarios.

La académica también subraya el valor formativo del proyecto realizado en el marco del taller de desarrollo personal, Vigilantes Ambientales. “Este tipo de experiencias potencia la formación integral de nuestras y nuestros estudiantes. Les permite tomar conciencia de los problemas socioambientales, trabajar colaborativamente entre carreras y adquirir habilidades para comunicar eficazmente a distintos públicos”.

El proyecto contó con la colaboración del académico UST Diego Urbina y la Fundación Adopta un Árbol Nativo como socio comunitario, entidad con la que llevaron adelante charlas sobre reciclaje y reutilización de desechos, además de plantaciones de especies nativas.

Para Miguel Martínez, presidente de la Fundación Adopta un Árbol Nativo, este tipo de alianzas fortalecen la educación ambiental. “Como fundación, nos enorgullece acompañar esta iniciativa aportando especies nativas que, además de ser plantadas por la comunidad, fortalecen la educación ambiental y la recuperación de nuestros ecosistemas locales”.

Respecto a la continuidad de la iniciativa, la Dra. Balboa enfatizó que es totalmente proyectable. “La mayor inversión son los materiales para diseñar los maceteros y, por supuesto, el tiempo de dedicación, por lo que la actividad puede mantenerse en el tiempo”.

Prevenir el hanta para salvar vidas

Con la llegada de los meses cálidos aumenta el riesgo de contagio por Hanta, debido a la mayor cantidad de actividad en zonas rurales y a conductas que facilitan el contacto con su principal portador: el ratón silvestre de cola larga.

Según la División de Prevención y Control de Enfermedades (DIPRECE) del Ministerio de Salud, el Síndrome Pulmonar por Hantavirus es una enfermedad infecciosa aguda que se transmite principalmente por la exposición a fluidos del ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus). Identificado en Chile desde mediados de los años 90, el virus se ha consolidado como un problema emergente de salud pública, catalogado como grave y potencialmente mortal.

Los registros oficiales indican que los casos se concentran entre las regiones de Valparaíso y Aysén, con mayor incidencia en personas de 20 a 39 años. El 60% corresponde a habitantes de sectores rurales, principalmente entre Biobío y Aysén, un tercio realiza actividades agrícolas o forestales y la letalidad alcanza un 40% en mujeres.

DIPRECE también advierte sobre conductas que incrementan el riesgo de contagio, especialmente en temporada de vacaciones o trabajo rural: manipulación de leña, excursiones en bosques y matorrales, recolección de frutos silvestres, limpieza de bodegas o galpones y desmalezamiento de pastizales.

Para abordar esta problemática desde la educación y la prevención, estudiantes del programa de Vinculación con el Medio “Vigilantes Ambientales”, junto a la Dra. Denise Haussmann, directora del Departamento de Ciencias Básicas UST Valdivia desarrollaron el librillo “Gumersindo y su misterioso destino”.

La guía narra la historia de Gumersindo, un ratón de cola larga, entregando antecedentes clave sobre el hantavirus y recomendaciones prácticas para evitar el contagio.  Su propósito es facilitar la comprensión de los riesgos y promover hábitos seguros en entornos rurales.

La producción del librillo se realizó durante el taller de desarrollo personal, Vigilantes Ambientales, a cargo de la académica, Yessica Pérez y dos estudiantes de la carrera Tecnología Médica: Gabriel Leal, quien estuvo a cargo de la planificación, la creación de la historia y la redacción del libro y Tiare Torres, quien realizó el diseño gráfico y la diagramación del material.
El proyecto contó con la colaboración del SEREMI del Medio Ambiente, que en su rol de socio comunitario, participó abordando diversas problemáticas ambientales relevantes de la Región de Los Ríos. Entre los temas tratados se incluyó la protección de la fauna y la biodiversidad, lo que sirvió como contexto y base conceptual para el desarrollo del proyecto.
Para la Dra. Denise Haussmann la participación en este proyecto contribuyó significativamente a la formación integral de los estudiantes. «Los involucró activamente en el aprendizaje y comprensión de una problemática ambiental relevante para la Región de Los Ríos como es el Hantavirus. Además, los desafió a traducir este conocimiento en un material educativo dirigido a niños y niñas, fortaleciendo habilidades de comunicación, responsabilidad social, compromiso territorial y educación ambiental con enfoque comunitario».
El equipo a cargo del proyecto adelantó que próximamente se entregarán 100 ejemplares impresos a niños y niñas de un establecimiento educacional de la comuna de Corral, una zona que presenta una alta tasa de casos de Hantavirus. Esta distribución busca reforzar la educación preventiva en territorios especialmente expuestos, acercando el contenido del librillo a quienes más lo necesitan.