• Representantes de la institución expusieron ante el Gobierno Regional (Gore) de Los Lagos el denominado “burnout del dirigente social”, un fenómeno de desgaste emocional y organizacional detectado a partir del trabajo territorial con organizaciones comunitarias.

De acuerdo con el Catastro de Organizaciones de Interés Público (OIP), en Chile existen más de 45 mil organizaciones con calidad de interés público, entre ellas juntas de vecinos, uniones comunales, organizaciones comunitarias e indígenas. A estas cifras se suman los datos del Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil 2023, que identifica más de 403 mil OSC en el país, concentradas mayoritariamente en el ámbito del desarrollo comunitario, social y cultural.

Pese a su relevancia para el desarrollo local y territorial, el mismo estudio advierte que solo un 52,4% de estas organizaciones se encuentra activa, evidenciando dificultades asociadas a la sostenibilidad y al ejercicio del liderazgo social. En este escenario, y frente a la escasa investigación sobre las condiciones emocionales y organizacionales de quienes lideran estas entidades, surge la preocupación por el desgaste que enfrentan las dirigencias sociales en el territorio.

Un fenómeno emergente: el burnout del dirigente social

En este escenario, cobra especial relevancia el hallazgo de una problemática emergente que, hasta ahora, no había sido visibilizada por las autoridades: el burnout silencioso de los dirigentes sociales. Esta situación fue expuesta por académicos del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Osorno ante el Gobierno Regional de Los Lagos (Gore).

La presentación se realizó en el marco de una reunión de trabajo convocada por la Comisión Social del Gore, a la que asistieron académicos de las áreas Social, Ingeniería y Vinculación con el Medio del IP-CFT Santo Tomás Osorno. En la instancia, se dio a conocer este fenómeno, que alude al desgaste emocional, físico y organizacional que enfrentan numerosos dirigentes sociales debido a la permanente sobrecarga de responsabilidades comunitarias. Se trata de una problemática que suele pasar inadvertida, pero que incide directamente en la continuidad del liderazgo social, la participación ciudadana y la cohesión territorial.

El hallazgo surge a partir del trabajo desarrollado por Santo Tomás Osorno a través de su Escuela de Formación de Líderes Sociales, iniciativa de Vinculación con el Medio que durante 2025 certificó a más de 100 dirigentes de las comunas de Puyehue y Río Negro. En este proceso, docentes y estudiantes capacitaron a representantes de organizaciones civiles en materias normativas vinculadas a su rol dirigencial, resolución de conflictos y reanimación cardiopulmonar, detectando de manera transversal señales de cansancio, frustración y sobrecarga emocional.

Voces desde la academia y el Gobierno Regional

Erwin Moreira, coordinador de Vinculación con el Medio de Santo Tomás sede Osorno, explicó que es un fenómeno que se ha ido presentando desde hace mucho tiempo y que afecta a los dirigentes sociales por la sobrecarga emocional, el desgaste organizacional y el escaso apoyo institucional. “Este trabajo fue realizado por dos alumnas de Santo Tomás Osorno, quienes comenzaron a evidenciar cómo esta situación generaba desinterés y desencanto en los dirigentes, que sentían que no contaban con apoyo. Desde la academia le pusimos un nombre a esta realidad y la denominamos burnout del dirigente social”.

Tras la exposición, el consejero regional de la provincia de Llanquihue, Luis Becerra, valoró la iniciativa, señalando que es un trabajo interesante el que está desarrollando Santo Tomás con la dirigencia vecinal. “Que hoy exista un espacio desde la academia que se preocupe por cómo se sienten los dirigentes en su rol, cuáles son sus cargas emocionales y falencias al ejercerlo, es fundamental para generar insumos que puedan servir a municipios u otras instancias a abordar este liderazgo de manera más integral”.

“Considerar el estado emocional y la situación personal de los dirigentes es clave, dado el impacto que su trabajo tiene en el desarrollo territorial”, añadió.

En tanto, el consejero regional de la provincia de Osorno, Bernardo Barría, sostuvo que el estudio “nos sitúa en una realidad que muchas veces vemos en el trabajo con dirigentes sociales: su agotamiento, estrés e incapacidad para resolver las múltiples necesidades de sus comunidades, lo que en algunos casos deriva en cuadros psicológicos complejos. Esto va debilitando el engranaje del liderazgo social y puede provocar que organizaciones se pierdan con el tiempo”.

Finalmente, Baría destacó que contar con evidencia generada desde la academia “permite visibilizar, identificar y abordar las problemáticas de las organizaciones civiles mediante un trabajo coordinado entre organismos públicos y las instituciones de educación superior”.