Jardín del Alma: proyecto de Innovación Social entrega contención emocional a familias con niños y niñas TEA en Rauco

  • Esta segunda versión, acompañó a 26 familias de Rauco durante 2025, ofreciendo apoyo multidisciplinario y diseñando espacios que promueven el bienestar emocional y la autonomía. 

Según datos del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), hay más de 46 mil estudiantes dentro del Trastorno Espectro Autista en el sistema educativo chileno. 

En ese contexto, se motivó la promulgación de la Ley 21.545, conocida como Ley TEA, que busca garantizar la igualdad de oportunidades y la inclusión social, educativa y comunitaria de las personas autistas a lo largo de todo su ciclo vital.  

La normativa con enfoque intersectorial ha impulsado una serie de adaptaciones en áreas como educación, salud, protección social y participación comunitaria, visibilizando y promoviendo un trabajo más estrecho con las familias. 

Sin embargo, persisten desafíos relevantes: sobrecarga laboral, falta de financiamiento, la necesidad de conciliar diversos derechos, generar instancias más inclusivas que aporten a la convivencia dentro de las comunidades educativas y la sociedad civil. 

Origen del proyecto conjunto entre Ciencias Sociales y Administración

En ese escenario, la segunda versión del proyecto de Innovación Social “Jardín del Alma”, ejecutado por el área de Ciencias Sociales en conjunto al área de Administración del Instituto Profesional Santo Tomás Curicó, reafirmó durante 2025 su compromiso con el apoyo integral a niños, niñas y adolescentes (NNA) condición del espectro autista (TEA) pertenecientes a la comuna de Rauco, localidad rural de la región del Maule. 

María Gabriela Valera Fuenzalida, Directora Académica (S), directora de carrera del área de Ciencias Sociales y líder de la iniciativa comentó que el propósito era generar un espacio de contención, acompañamiento y regulación emocional, brindando atención multidisciplinaria y acceso a un jardín sensorial orientado a favorecer la autonomía y el desarrollo integral de los participantes.  

La directora explicó que la motivación inicial surgió ante una brecha evidente. “La Ley solo considera el apoyo a los(as) niños(as), pero no se preocupa del impacto que tiene en los grupos familiares, ni garantiza el acceso a apoyo profesional multidisciplinario para lograr un desarrollo integral”, señaló. 

A partir de esa necesidad, el proyecto buscó acompañar tanto a los NNA como a sus familias, promoviendo espacios de auto regulación emocional y apoyo continuo con áreas de estimulación multisensorial controlada, sectores de calma y refugio, fomento de interacciones seguras y conexión con la naturaleza. 

Por su parte, Miriam Bravo Farías, Directora de carreras área Administración IPST Curicó y co – responsable de la iniciativa destacó que la participación en el proyecto representa una oportunidad concreta para realizar Vinculación con el Medio y relacionarse de manera directa y positiva con distintos actores del entorno.  «Estas instancias son fundamentales para identificar necesidades del territorio en el que estamos inmersos, donde a la vez nosotros tenemos un rol clave en la generación de soluciones colaborativas junto a socios comunitarios y beneficiarios, ya sea un producto a servicio, lo que importa es que lo podamos transferir a la comunidad».

Una experiencia formativa y comunitaria 

Para la Directora, el proyecto tuvo un impacto profundo tanto a nivel profesional como humano. “Fue una experiencia muy enriquecedora, ya que se generó una vinculación con una agrupación de la sociedad civil conformada por familias de niños(as) y adolescentes con condición del espectro autista de la comuna de Rauco”, expresó. 

El proyecto contó con la participación de tres estudiantes de la carrera de Servicio Social del IPST Curicó, quienes desarrollaron intervenciones directas con la agrupación y colaboraron en el diseño y evaluación de estrategias de acompañamiento.

A su vez, el área de Administración impartió un taller de gestión de recursos, liderado por el docente Nenad Yukich, en el que también participaron estudiantes de la carrera de Ingeniería en Administración de Empresas, que elaboraron herramientas para el control de gestión, inventarios y presupuestos de la organización. Además, se realizó una capacitación dirigida a las beneficiarias para enseñarles el uso de estas herramientas.

Para la directora Miriam Bravo, esta experiencia permitió que los participantes aprendieran en contextos reales. “La Docencia Vinculada permite que tanto docentes como estudiantes vivan experiencias significativas al enfrentarse a problemas reales del entorno. El vínculo entre el área y la comunidad se fortalece, y para la agrupación el beneficio fue ordenar y optimizar la gestión de recursos mediante herramientas tecnológicas”.

En ese sentido, María Gabriela destaca que el proyecto aportó significativamente a la formación de los tomasinos, fortalecieron competencias genéricas, entre ellas la comunicación efectiva, el trabajo colaborativo y la participación en equipos multidisciplinarios.  

“Les permitió desarrollar también competencias específicas del perfil de egreso como establecer conexión con realidades sociales diversas, realizar diagnósticos e intervenciones directas, y diseñar y evaluar planes de intervención” detalló la docente y directora de carrera del área de Ciencias Sociales. 

Impacto en las familias y formación estudiantil 

Desde un inicio, se proyectó un trabajo sistemático con el socio comunitario, promoviendo un trabajo colaborativo y bidireccional aportando a resolver necesidades concretas desde el ámbito disciplinar y de Vinculación con el Medio. 

Fue así como en su primera versión, 41 familias resultaron beneficiadas en 2024. Mientras que, en 2025 la iniciativa trabajó directamente con 26 familias, lo que equivale a aproximadamente 110 personas, además de beneficiar indirectamente a la comunidad local, consolidando así un proceso sostenido de acompañamiento. 

María Gabriela comentó que la agrupación se encontraba en formación en 2024 y que el proyecto contribuyó significativamente a su fortalecimiento. “Se aportó en autogestión y consolidación durante los dos años en que se trabajó con ellos”, destacó. 

Desafíos y continuidad del proyecto 

El avance del proyecto no estuvo libre de obstáculos. El equipo enfrentó dificultades asociadas a la organización comunitaria. “Logramos sobrellevar problemas propios de la convivencia, que presentaba dentro de su organización nuestro socio comunitario, registrándose algunos retrasos en la planificación, pero que pudimos resolver en conjunto y dar continuidad a la programación de acciones”. 

Respecto al 2026, desde Ciencias Sociales proyectan continuar con “Jardín del Alma” buscando un nuevo socio comunitario para ampliar la experiencia y alcance de la iniciativa. “Los objetivos propuestos con la Agrupación de Familias TEA de Rauco se cumplieron, por lo que esperamos seguir aportando desde otro espacio territorial o institucional”, afirmó María Gabriela. 

Mientras que el área de Administración espera llevar adelante una propuesta más avanzada con la misma agrupación y en un futuro próximo replicar a otras comunidades de la provincia.

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