El pasado 27 de julio, los rectores de las universidades de La Araucanía hicieron un llamado al Centro Nansen para la Paz y el Diálogo para que liderara un proceso que este fin de semana se ha iniciado oficialmente con la primera visita del representante del Centro a La Araucanía para planificar el trabajo.

“La invitación es para todos y todas. Es para la región, el país, para todos los componentes del Estado, a todo el Pueblo Mapuche, a las instituciones y líderes tradicionales, religiosos, políticos. El diálogo es para todos y es un proceso que empieza con esta inducción”. Con esta invitación, Alfredo Zamudio, director de la misión en Chile del Centro Nansen, dio a conocer el inicio de las acciones que el Centro realizará en la región, en el marco de la invitación realizada por los rectores de las Universidades regionales para reconstruir las relaciones en La Araucanía.

 

“El 27 de julio hicimos un llamado urgente al diálogo los siete rectores de La Araucanía al Centro Nansen para que nos apoyara en la situación que vive nuestra región, para que nos enseñaran cómo son estos procesos a través de su metodología; porque estamos convencidos que a través del dialogo podemos reconstruir y crear confianzas; ellos aceptaron y están aquí. Ya sostuvimos varias reuniones de coordinación”, comentó la Rectora de la Universidad Santo Tomás, Rosemarie Junge.

 

Por su parte, el rector de la Universidad Católica de Temuco, Dr. Aliro Bórquez, comentó que “este fin de semana iniciamos una primera aproximación de planificación para este proceso de inducción al diálogo que busca enseñar cómo poder dialogar. Esperamos comenzar el trabajo a fines de este mes y que este proceso sea multiplicador y posteriormente habrá otra etapa que involucra la preparación de facilitadores que ayudarán en ir generando espacios de conversación, diálogo y escucha”.

Alfredo Zamudio, director de la misión Chile del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, dijo estar muy agradecido de la invitación de los rectores y de la confianza puesta en las capacidades del Centro.

“Nuestra impresión es que hay una gran necesidad, pero también un gran interés por hacer algo constructivo y colaborativo para empezar este proceso que se inicia con la inducción al diálogo. Luego, viene el proceso de planificar cómo hacerlo, qué tipo de conversaciones se pueden organizar, a quiénes invitar, etc. En lo general, sentimos una positiva bienvenida de muchas instituciones en la región y la necesidad de hacer un proceso de diálogo enfatizando que no sea una negociación ni una mediación”.

Consultado por los medios de comunicación con respecto a grupos de la sociedad que están reacios a participar de este proceso, Zamudio comentó que “las confianzas no se consiguen en forma instantánea, por eso se debe ir un paso a la vez, aclarando dudas, estar dispuesto a sostener conversaciones difíciles, incómodas, donde quienes estén participando tengan muchas dudas, mucho recelo. En un proceso de diálogo, debe haber espacio para ello, donde se invita a la conversación y una pregunta importante que se puede hacer es: ¿Cuál es el cambio que quieres ver? ¿Cuál es el cambio que necesitas? Todos están dispuestos a ofrecer sus ideas, pero la soluciones para cada uno son distintas, entonces lo que un proceso de diálogo busca es tratar de crear los espacios y las confianzas para invitar a las conversaciones donde se ofrecen las ideas, los cambios que se buscan y se tienen las conversaciones difíciles, y tal vez se identifiquen las posibilidades. No es rápido, pero es posible y es necesario”.

“Hemos escuchado muy atentamente – dice Zamudio- distintas voces, las distintas necesidades, las distintas dificultades y también los distintos temores y desconfianzas. Es importante para nosotros decir que esto es un proceso, un proceso de diálogo que empieza en algún punto, pero con todo el respeto que se merece a la complejidad de esta situación. No hay soluciones fáciles, no hay soluciones inmediatas, es un proceso donde uno empieza a tratar de encontrar a quienes desean conversar, cómo desean conversar, sobre qué temas desean conversar y en ese punto nos encontramos”.

El director de la misión Chile del Centro Nansen explicó que en todo tipo de situación donde hay un quiebre, una fragmentación de la confianza, es necesario tener la presencia de tres pilares importantes: uno es la capacidad, es tener instituciones y personas que deseen apostarle al diálogo; dos, tener conocimientos, saber qué se puede hacer y con quiénes se puede hacer; y el tercer pilar es la voluntad política. “Utilizando la enorme capacidad de las Universidades de la región, hemos acordado que iniciaremos el trabajo organizando, una inducción intensiva en los conocimientos esenciales para el diálogo. Para ello, utilizaremos el Manual Nansen para el diálogo, que está traducido al castellano, para organizar capacitaciones y talleres en La Araucanía donde cada universidad invitará abiertamente a personas de la región de todos los sectores que deseen participar”, explicó.

 

Por último, Alfredo Zamudio señaló claramente que el rol del Centro no será de mediador. “Existe una diferencia entre negociación, mediación y diálogo. La negociación y la mediación son para transformaciones inmediatas sobre lo urgente, nosotros no somos negociadores, no somos mediadores. Nosotros somos facilitadores de conversaciones para identificar tanto los problemas como las posibilidades, y para eso, lo que hemos estado haciendo es escuchar”, concluyó.