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Estudiantes de Agronomía de Universidad Santo Tomás Talca realizan experiencia de campo en cosecha de manzanasRepresentantes de Gastronomía de CFT Santo Tomás Santiago Centro ganan 35° Concurso Nacional de Gastronomía

Un equipo conformado por el jefe de carrera de Gastronomía Internacional y Tradicional Chilena del CFT Santo Tomás Santiago Centro, Cristián Bravo, junto al estudiante, Felipe Seguel, obtuvieron el primer lugar en la categoría “Cocina tradicional chilena” del Concurso Nacional de Gastronomía de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga).
El jurado de la competencia estuvo conformado por la chef Pilar Rodriguez junto a Miguel Peña, Subgerente de Desarrollo Culinario en Aramark Chile, así como el chef Pedro Chavarría, conocido por su enfoque innovador y comprometido con productos locales y frescos.
En la categoría “Cocina Tradicional Chilena”, la dupla de Santo Tomás propuso dos platos, el primero de ellos, “Raíces de Invierno”, se trató de un guiso Pascualita que es una preparación tradicional chilena que combina garbanzos, trigo mote, verduras y longaniza, considerado un plato muy propio del invierno por su carácter energético y hogareño.
En palabras del académico Cristián Bravo, este primer plato “iniciamos con un guiso de garbanzos y trigo mote, elaborado en olleta de fierro Herencia de mi abuela, utilizando garbanzos y trigo mote del campo chileno. Esta preparación rescata técnicas tradicionales del mundo rural mapuche y de la VII región, destacando la cocción prolongada, el uso del fuego la unión de los sabores y aromas que son recuerdo de la transmisión oral del conocimiento culinario”.
El segundo plato se debía realizar preparaciones en base a las proteínas: Malaya, lomo de cerdo o ambas y en la elaboración del plato se aplicaba innovación y manejo de técnicas tradicionales. Además, la preparación contaba con un acompañamiento preparado en base a productos tradicionales chilenos.
La segunda preparación de los tomasinos fue “Terruño de Sabores”, una pieza de cerdo, compuesta por lomo de cerdo, molienda de cerdo con orejones de damascos y huesillo seco, malaya de cerdo, cubierta con chicharrones, acompañado de un bocado de milcao frito a lo pobre, pickles chilenos, salsa de vinagre de maqui y morchela chilena.
“Nuestro segundo plato, te permitirá evocar los sabores del campo chileno, donde el cerdo se presenta como proteína principal, entendida desde su integración histórica al campo chileno y su rol central en contextos festivos y comunitarios, donde la cocina cumple una función social y simbólica. El milcao representa una preparación ancestral del sur de Chile, con raíces mapuche y chilotas, poniendo en valor la papa como producto originario, uniéndose con los típicos sabores a lo pobre a través de una propuesta gastronómica que destaca tan popular acompañamiento. El menú cierra con un vinagre de maqui, fruto clásico de nuestro sur, con la técnica de la fermentación tradicional mapuche de este fruto sagrado, incorporado a la salsa la delicadeza de la Morchela o Morilla Chilena recolectada de manera responsable en bosques nativos, desde O’Higgins a Magallanes”, agregó el docente
Consultado por el galardón obtenido, el jefe de carrera manifestó que “ser ganador de este concurso es una emoción profunda y difícil de resumir en una sola palabra. Primero que todo, quiero agradecer a Dios por darme la posibilidad de desarrollar una propuesta nacida desde mis raíces familiares y ver cómo ese trabajo alcanza un buen resultado. Agradezco sinceramente a todas las personas que me apoyaron desde el momento en que presente este desafío. En especial, a mi directora Variña Astorga, quien fue también mi profesora cuando estudié en el CFT Santo Tomás sede Talca. Ella confió en este proyecto desde el inicio y gestionó los permisos correspondientes ante la DNA, haciendo posible que pudiéramos ser parte de esta competencia”.
“Para mí, este proceso ha significado mucho más que competir. Ha sido una expresión concreta de una convicción profunda: que la cocina chilena y sus tradiciones deben mantenerse vivas, dialogando con el presente y proyectándose al futuro mediante la innovación y el uso de técnicas de vanguardia. No se trata de dejar atrás lo nuestro, sino de reinterpretarlo con respeto, identidad y creatividad”, añadió.
Consultado desde su visión como académico, sostiene que “estas instancias son fundamentales. Representan el trabajo formativo, ya que permiten aplicar en un contexto real todo aquello que se enseña y se construye día a día junto a los estudiantes. Aquí confluyen la planificación, la organización, la estandarización y el desarrollo de proyectos donde intervienen múltiples variables: lo técnico, lo humano, lo logístico y lo económico. Ningún resultado es casual; todo es consecuencia de un trabajo consciente, estructurado y constante”.
Acerca de su trabajo junto al estudiante Felipe Seguel, complementó con que “el compromiso del estudiante fue ejemplar: entrenando después de su jornada académica, demostrando que la disciplina y la vocación marcan la diferencia. Este camino permitió visualizar con claridad que la excelencia no es producto de la suerte, sino del ensayo constante, la repetición, la estandarización y el respeto por la reglamentación. Cada detalle desde los puntos de cocción hasta las técnicas aplicadas fue evaluado, corregido y perfeccionado sobre la base de fundamentos técnicos”.
El alumno de 2° año, Felipe Seguel, también tuvo palabras para su participación en el certamen. «Mi experiencia como estudiante fue muy grata, fue muy enriquecedora en conocimiento. Pude tener más conocimientos sobre distintas técnicas y sobre cómo es un concurso de manera más profesional. Toda esta experiencia la he tratado de aplicar también en las cocinas, en el laboratorio, en este caso, que es donde aprendo con los docentes», sostuvo el estudiante.
«Como fui ayudante del chef, tenía que igual acatar lo que él me dijera, pero también podía darle mis ideas y/o sugerencias. De hecho, el chef es muy abierto en eso, es muy comprensivo. Yo podía dar mis ideas, pero claro, sin pasar a llevar lo que él había hecho, ¿no? También participar en el concurso, como ser disciplinado, ayuda a tener los pies en la tierra, sobre todo«, complementó.
Finalmente, acerca de este tipo de instancias, destacó lo beneficioso de la experiencia para su futuro profesional. «A mí la competencia me sirvió mucho de experiencia para fortalecer mis estudios, para fortalecer mis prácticas en la cocina, para fortalecerme a mí en mis conocimientos y también te da un plus para después, en tu perfil de egreso», cerró.
















