Este programa integra a las carreras de Medicina Veterinaria y Agronomía en un trabajo interdisciplinario con comunidades rurales, abordando la salud animal, humana y ambiental desde un enfoque colaborativo y sostenible que promueve el aprendizaje en terreno y el compromiso social.
Programa Una Salud: bienestar animal, humano y ambiental desde el territorio

Con el propósito de fortalecer la sanidad animal, la productividad agrícola y la salud ambiental, la Universidad Santo Tomás impulsa el Programa Una Salud, una iniciativa interdisciplinaria que articula el trabajo de las carreras de Medicina Veterinaria y Agronomía. Su objetivo es contribuir al bienestar integral de comunidades rurales y urbanas mediante intervenciones que integran formación académica, compromiso social y vinculación con el entorno.
El enfoque del programa se basa en el principio de Una Salud, promovido por organismos internacionales como la OMS y la FAO, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. Bajo esta mirada, la iniciativa busca generar soluciones colaborativas a problemáticas locales, fomentando el trabajo conjunto entre distintos actores del territorio.
Según explica Rubén Moreira, encargado del programa, “nuestra meta es aportar desde las distintas áreas del conocimiento a la salud integral de las comunidades, mejorando la calidad de vida de las personas, el bienestar de los animales y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas y ambientales. Esto no solo fortalece la formación de nuestros estudiantes, sino que además tiene un impacto real en los territorios donde trabajamos”.
A través de operativos veterinarios, capacitaciones, asesorías técnicas y talleres educativos, el programa ha desarrollado una relación permanente con municipalidades, PRODESAL, INDAP y agrupaciones comunitarias. En el ámbito de Medicina Veterinaria, se realizan acciones enfocadas en la sanidad animal, la tenencia responsable, la prevención de zoonosis y la atención de mascotas y animales de producción. En tanto, desde Agronomía se impulsa la implementación de prácticas agrícolas sostenibles, el manejo eficiente del agua y la adaptación al cambio climático, favoreciendo la productividad y la seguridad alimentaria.
El trabajo colaborativo ha permitido acercar la labor universitaria al territorio, visibilizando el compromiso social de la institución y fortaleciendo los vínculos con actores locales. “Uno de los mayores logros —comenta Moreira— ha sido ver cómo las comunidades reconocen la importancia de este trabajo, no solo por el apoyo técnico, sino porque genera confianza, diálogo y sentido de pertenencia. Los estudiantes, por su parte, han tenido la oportunidad de enfrentarse al medio real en el que ejercerán profesionalmente, comprendiendo las diversas realidades del campo y el profundo valor de su rol como agentes de cambio”.
El programa también ha sido una oportunidad para fortalecer el aprendizaje experiencial de los estudiantes, quienes aplican sus conocimientos en terreno, desarrollan empatía y adquieren habilidades sociales y comunicacionales fundamentales para su futuro desempeño profesional. “Cada intervención nos deja una enseñanza —agrega Moreira—. Hemos aprendido que para lograr un impacto real debemos escuchar, comprender las particularidades de cada comunidad y construir soluciones en conjunto. Esa es la esencia de Una Salud: la colaboración entre disciplinas, instituciones y personas”.
Entre los principales desafíos del programa se encuentra potenciar la continuidad de las acciones, de manera que las intervenciones trasciendan el calendario académico y puedan sostenerse a largo plazo. Asimismo, se busca ampliar la participación de otras facultades, fortaleciendo la intersectorialidad y abordando de forma más integral los determinantes sociales de la salud.
El Programa Una Salud refleja plenamente la misión y los valores institucionales de la Universidad Santo Tomás, promoviendo la solidaridad, el respeto, la responsabilidad y el compromiso social. A su vez, consolida una formación integral en los futuros profesionales, quienes aprenden a conectar su conocimiento técnico con una mirada ética y humana, comprendiendo que su labor puede generar bienestar, sostenibilidad y desarrollo para las comunidades con las que trabajan.
