Estudiantes de Gastronomía UST Los Ángeles amplían sus horizontes con salida a terreno en Santiago

Una experiencia formativa y transformadora vivieron 42 estudiantes de segundo año de la carrera de Gastronomía Internacional y Tradicional Chilena del Centro de Formación Técnica Santo Tomás Los Ángeles, quienes realizaron una salida a terreno a la ciudad de Santiago, acompañados por un equipo docente compuesto por Matías Aránguiz, Germán Alarcón, Marco Inostroza, la coordinadora de carrera María Elena Sanhueza y su encargada de laboratorio, Claudia González.

El viaje, concebido como una instancia de aprendizaje experiencial, tuvo como propósito principal “abrir los ojos de los estudiantes para que puedan descubrir el mundo y no se impongan límites”, en palabras de la coordinadora María Elena Sanhueza.
La actividad incluyó un recorrido por diversos espacios gastronómicos de primer nivel, entre ellos el Hotel Ritz-Carlton, la Escuela de Sommelier Sinergia, el Bar La Providencia y el Hotel Marriott, donde los estudiantes fueron recibidos por equipos profesionales que compartieron su experiencia, conocimiento y pasión por la gastronomía.

En el AC Hotel del Marriott, los alumnos tuvieron la oportunidad de dialogar con su propietario, el reconocido chef Sergio Barroso, figura destacada de la cocina contemporánea nacional. Además, en la Escuela de Sommelier Sinergia, participaron de una cata de vinos guiada, lo que les permitió reforzar los contenidos de la asignatura Técnicas de Servicio de Bar y comprender en terreno los principios del maridaje, la degustación y el servicio especializado.

“El objetivo fue sacar a los estudiantes de su entorno habitual y ofrecerles nuevas perspectivas para sus prácticas laborales”, explicó Sanhueza. “Queremos que comprendan que hay un mundo gastronómico mucho más amplio, lleno de posibilidades y estilos, donde pueden proyectarse como futuros profesionales”.

Durante la jornada, los alumnos pudieron interactuar con chefs reconocidos, observar directamente los procesos de servicio y montaje en espacios de categoría internacional, y conocer distintas áreas gastronómicas vinculadas a la producción, presentación y atención de clientes.
La docente destacó que uno de los estudiantes logró concretar su práctica profesional durante la visita, reflejando el impacto real que estas experiencias pueden tener en su desarrollo académico y laboral.

“Nos atendieron de forma excelente en todos los lugares. Cada uno de ellos aportó algo valioso: profesionalismo, visión, cariño por el oficio. Ese era uno de los objetivos: que los alumnos puedan ampliar su red de contactos y sus opciones de práctica”, añadió la coordinadora.

Más allá de los aprendizajes técnicos, el grupo vivió una experiencia que fortaleció su visión profesional y su sentido de pertenencia al rubro gastronómico, al observar en terreno los altos estándares de presentación, disciplina y vocación que caracterizan a la industria.

“Los chicos quedaron fascinados”, comentó Sanhueza. “No todos tienen la oportunidad de ir a lugares así. Se sorprendieron con la calidad del servicio, la elegancia del personal y el nivel de detalle. Vieron en la práctica lo que siempre les decimos: un cocinero debe ser impecable, desde su vestimenta hasta su actitud”.

El itinerario también contempló instancias de convivencia y reflexión sobre la identidad gastronómica nacional, contrastando la cocina tradicional chilena con expresiones contemporáneas presentes en la capital. De este modo, la experiencia se consolidó como una oportunidad de aprendizaje integral, que conectó formación técnica, cultura culinaria y desarrollo personal.

Para la carrera de Gastronomía Internacional y Tradicional Chilena del CFT Santo Tomás Los Ángeles, este tipo de actividades representa una extensión concreta del aula, donde la educación se vive en terreno, fortaleciendo competencias profesionales y humanas.
El contacto con referentes de la industria, el conocimiento de nuevas tendencias y la posibilidad de establecer vínculos reales con el mercado laboral son, según Sanhueza, “pasos esenciales para que nuestros estudiantes entiendan que no hay límites cuando se trabaja con pasión y visión de futuro”.

En esa misma línea, el estudiante Ariel Poblete Paredes valoró la instancia como un hito significativo en su formación:

“Fue una actividad enriquecedora en muchos sentidos; nos unió entre compañeros y hacia la gastronomía. Los lugares que visitamos fueron variados en estilos y las personas que mostraron su trabajo poseían una gran experiencia y habilidad. Todos conseguimos algo de conocimiento y pasión en nuestras áreas de interés”.

Con esta experiencia, los futuros técnicos en gastronomía regresaron a Los Ángeles con la motivación renovada y la certeza de que la excelencia culinaria se construye también desde la curiosidad, la apertura y la experiencia directa con el mundo real.