En diciembre de 2017 se cumplieron 47 años de ininterrumpidas relaciones internacionales entre la República Popular China y Chile.

Estos vínculos bilaterales, con un sólido fundamento jurídico y político, han ido creciendo y profundizándose. Prueba de ello, son los múltiples acuerdos suscritos entre ambos países, siendo Chile la nación latinoamericana con la mayor cantidad de instrumentos de cooperación y de facilitación comercial con China.

Chile es el país más lejano de China en todo el planeta. Sin embargo, esa determinante geográfica no ha sido impedimento para avanzar hacia una estrecha cercanía. Desde 1970, año en que ambos establecieron relaciones diplomáticas, el entendimiento y respeto mutuo han sido las notas dominantes. A lo largo de estas cuatro décadas de estrecho vínculo, las autoridades chinas han calificado en reiteradas oportunidades a Chile como uno de sus principales socios en América Latina, tanto en lo comercial como en lo cultural.

Para Jorge Heine, ex embajador de Chile en China, las relaciones diplomáticas entre ambos países atraviesan hoy por un momento excepcional. “En los últimos treinta meses ha habido cuatro visitas al más alto nivel, algo sin precedentes en la historia de las relaciones bilaterales y que no se da con ninguna otra gran potencia. La Presidenta Bachelet realizó una visita de trabajo a Beijing en noviembre de 2014; el Primer Ministro Li Keqiang visitó Chile en mayo de 2015; el Presidente Xi Jinping llevó a cabo una visita de Estado a Chile en noviembre de 2016, y la Mandataria la correspondió en mayo de 2017”.

Esta relación de larga data, que se inició en la década del 70 cuando Chile se convirtió en el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, ha acumulado una serie de “primeros lugares”.

Li Baorong, ex embajador de China en Chile, detalló algunos de ellos: “Chile fue el primer país de la región en firmar un TLC con China, el primero en apoyar el ingreso de China a la OMC y el primero en reconocer su condición de economía de mercado”.

Por su parte, China ha pasado a ser el mayor socio comercial de Chile, con un intercambio de US$ 31 mil millones en 2016, y el tercer mayor socio comercial de China en América Latina, solo superado por Brasil y México.

Para Heine, existen múltiples ámbitos de convergencia entre ambos países. “Nuestro país exporta el doble a China de lo que exporta a los Estados Unidos, su segundo socio comercial, y con China tenemos un superávit en la balanza comercial, a diferencia de Estados Unidos, donde tenemos un déficit. En adición a ello, con China tenemos una cada vez mayor confluencia en materia de perspectivas sobre la situación internacional. En momentos de auge del proteccionismo y el populismo en el mundo, ambos dieron un paso al frente en defensa de la globalización y el libre comercio, así como para detener o al menos desacelerar el cambio climático”.

Visita de Estado a China y Foro de la Franja y la Ruta

Con la finalidad de estrechar aún más los lazos entre ambos países, y acercarse a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, se realizó la gira del Estado de Chile a China en mayo pasado, que posteriormente fue calificada de “exitosa” por la Presidenta Michelle Bachelet.

Para el ex embajador chileno, la reciente visita de la Mandataria a China tuvo dos propósitos claros. “Por una parte, llevar a cabo una visita de Estado, correspondiendo la realizada a Chile en 2016 por su contraparte, el Presidente Xi Jinping. Por otra, participar en el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional realizado en Beijing, una de las cumbres diplomáticas más significativas del año a nivel mundial, con la presencia de 29 jefes de Estado y de gobierno, en que la Presidenta Bachelet fue una de los dos representantes latinoamericanos invitados”, explicó Heine.

En cuanto a la visita de Estado como tal, se lograron avances muy importantes y se firmaron diez acuerdos, en materia financiera, comercial, agrícola y de cooperación científico-tecnológica. Destaca en este ámbito el acuerdo de cooperación en estudios antárticos, un tema clave en la lucha contra el calentamiento global. Esto se añade a la ya muy estrecha cooperación en el campo de la astronomía, con tres centros chileno-chinos y 14 astrónomos chinos realizando observaciones a tiempo completo en Chile.

Otros temas tratados fueron las negociaciones para la profundización del TLC Chile-China, que deberían completarse antes de fines de año. El proyecto del cable transpacífico de fibra óptica entre Chile y China, que de concretarse sería el más largo del mundo con unos 24 mil kilómetros, ha encontrado muy buena acogida en China, luego de finalizar con éxito el estudio de pre factibilidad. Chile también recibió el vamos para ingresar al Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (BAII), una nueva entidad con sede en Beijing, que posee US$ 100.000 millones de capital y un gran potencial.

En el Foro de la Franja y la Ruta, la Presidenta Bachelet tuvo un prominente papel, dando uno de los discursos de apertura en la inauguración y luego con varias intervenciones en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Lago Yanqi, exponiendo sobre la conectividad en el mundo actual.

El diplomático chileno enfatizó que “la iniciativa de la Franja y la Ruta es tal vez el proyecto de desarrollo internacional más significativo hoy y el cable transpacífico significaría, para todos los efectos, extender la así llamada Nueva Ruta de la Seda a las Américas, de manera que ha adquirido alta visibilidad”.

A juicio de Baorong, el éxito de la gira del gobierno chileno se explica por tres aspectos fundamentales: “por un lado, el fructífero diálogo entre ambos mandatarios y los diez acuerdos firmados, consolidando una vez más la confianza mutua y también las cooperaciones sustanciales bilaterales. En segundo lugar, Chile ingresó al Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (AIIB), como miembro prospectivo no regional, lo que atraerá nuevas inversiones en infraestructura y conectividad en el futuro. Y tercero, la participación de Chile en la Franja y la Ruta marca el inicio de una nueva cooperación entre ambos países”.

Los ojos del gigante asiático miran a Chile

China ha demostrado con hechos la gran importancia que le atribuye a sus relaciones con Chile. Para Heine, existen tres razones que lo explican: “Primero, nuestro país es visto como una nación seria, que cumple sus compromisos, y en diplomacia, ese tipo de reputación vale mucho; segundo, Chile es considerado un país pionero en la región –el equivalente a California en los Estados Unidos–, en el cual las cosas pasan primero antes de extenderse al resto de América Latina, y tercero, China ve en Chile un genuino compromiso regional, lo que se refleja en el hecho de que seremos sede del II Foro de Cancilleres China-CELAC, que se realizará en Santiago en enero de 2018. Se trata de un gran encuentro que esperamos sirva de broche de oro de la política exterior del gobierno de Michelle Bachelet, subrayando nuestros vínculos con China, así como con nuestros hermanos latinoamericanos”, recalcó el ex embajador.

De cara al futuro

El orden mundial moderno está pasando por una época de transición, de un sistema unipolar a una situación en que los aspectos claves ya no dependerán de las políticas de Estados Unidos, sino también de las apuestas políticas de dos grandes potencias: Rusia y China.

Por su parte, China sabe que su principal desafío para el siglo XXI es lograr que el resto del mundo entienda lo que es como país, los fundamentos de sus tradiciones, sus esencias milenarias y la forma como ellas se articulan con los desafíos de la modernidad en el modelo político vigente.

Para el abogado y ex embajador chileno, se trata de un período de importantes cambios en el orden internacional establecido. “En buena medida, el orden vigente desde 1945, basado en el multilateralismo y los principios del libre comercio está siendo cuestionado por algunos sectores. Chile ha sido uno de los grandes beneficiarios de la globalización, y nuestros tratados de libre comercio han sido claves para el progreso y los enormes avances que hemos tenido desde 1990. China también ha sido uno de los grandes beneficiarios de la globalización. Por otra parte, todo apunta a que éste va a ser el siglo de Asia en general y de China en particular. Se estima que para 2050, la mitad del producto mundial va a estar en Asia”.

En este contexto, las crecientes afinidades entre Chile y China en estas y otras áreas, significan que Chile va a poder continuar en su papel pionero en la región respecto de las relaciones con China, cooperando y fijando prioridades conjuntas con una de las grandes potencias de nuestro tiempo.

Heine agregó que tanto China como Chile seguirán cooperando y colaborando para seguir impulsando el libre comercio y la integración regional en el Asia Pacífico, así como para la conservación de los océanos y la lucha contra el calentamiento global.

Para Fernando Reyes Matta, ex embajador de Chile en China, cientista político, escritor y académico, el gran espacio de crecimiento en las relaciones bilaterales con China, pasa por atreverse a pensar juntos en áreas como la globalización, los bienes públicos y los ordenamientos que demanda el siglo XXI. Ambos países pueden trabajar mucho en áreas de pensamiento político social si se piensa el desafío de China en temas de urbanización y clase media.

“Los intercambios culturales son claves, pero mucho más importante es atreverse a crear juntos, a impulsar ‘joint ventures’ culturales, donde artistas de un lado y otro se sienten juntos a crear, escribir, filmar, pensar, musicalizar, diseñar”, explicó.

Agregó que “áreas como los videojuegos son un espacio de expresión compartida posible, pero no el único. China filma muchas películas y con frecuencia gana premios internacionales, pero no logra entrar en los mercados globales. Chile es un gran ganador de premios fílmicos comparado con la cantidad de películas que produce. Unir ambas fuerzas es un desafío y un potencial mayor”, enfatizó.

Por último, el cientista político se refirió a las oportunidades que ofrecen los espacios en tecnología. “En el campo del litio, para China es esencial el acceso a este producto para el desarrollo avanzado de los vehículos eléctricos, que es su gran meta. Establecer centros conjuntos de investigación y gestión de productos es una oportunidad por concretar. Hay avances en las relaciones académicas y las visitas mutuas lo incrementan, pero aún queda mucho por hacer, especialmente en la focalización de proyectos específicos. Chile sabe mucho de ingeniería y arquitectura antisísmica, China aún tiene carencias en este campo, pero su urbanización avanza a pasos agigantados. Allí existe otro ámbito para la colaboración que permitiría complementarse. Chile es un país antípoda de China, lo que puede resultar complejo cuando se habla de distancia, pero es una oportunidad a la luz de la intercomunicación contemporánea: cuando llega la noche a China comienza el día en Chile”, finalizó Reyes Matta.

Reportaje publicado en Revista Sello Santo Tomás N°22