Por segundo año consecutivo profesionales se capacitaron en el lenguaje de las personas sordas con el propósito de poder orientarlas en sus trámites escolares.

Al ritmo de la canción “Vivir mi vida” del salsero Marc Anthony e interpretándola en lengua de señas, funcionarias del Departamento Provincial de Educación del Limarí finalizaron la ceremonia de certificación con la que concluyeron su segundo año aprendiendo el lenguaje de las personas sordas.

Una instancia que fue muy emotiva para las ocho participantes del curso, quienes han logrado interiorizar parte de la cultura de las personas con discapacidad auditiva y de esta manera, hacer que la institución en la que trabajan entregue una atención más inclusiva a todos sus usuarios.

Gracias a un proyecto del comité bipartito de capacitación y a recursos enviados por el Ministerio de Educación a las secretarías ministeriales, las profesionales asistieron a las clases impartidas por Santo Tomás sede Ovalle, a través de su área de Capacitación y Educación continua.

Prepararse para integrar

“Con una persona que atendamos el curso ya está pagado”, afirmó Jessica Maturana Cabezas, jefa de administración de la dirección provincial de educación, quien comentó que durante el proceso de admisión escolar debieron atender a una solicitante con discapacidad auditiva y “gracias al curso la pudimos ayudar”.

Es por ello, que desde la entidad pública manifestaron su gran satisfacción al término de la capacitación. José Manzano Álvarez, jefe del Departamento Provincial de educación de Limarí señaló que

“tenemos contacto con muchas personas a nivel provincial, por lo tanto, lo que hicieron para capacitarse en el lenguaje de señas es valioso para nosotros, porque podemos integrar a las personas sordas y ser inclusivos con todos, es lo que perseguimos como educadores. Buscamos que todas las personas tengan oportunidades para desarrollar todas las potencialidades”.

Arduo aprendizaje

Aprender la lengua de señas podría parecer fácil a simple vista, sin embargo, tanto la docente Laura Ulloa Sáez, a cargo del curso Técnicas básicas de Lengua de Señas, como las alumnas, concuerdan en que es más complejo que adquirir otro idioma, por lo que su aprendizaje requiere mucha constancia, pero sobre todo mucho compromiso, pues se trata además de la cultura de las personas sordas.

Para Laura Ulloa Sáez, quien lleva alrededor de 20 años trabajando con personas sordas, dominar la lengua de señas requiere de muchos años de estudio, puesto que no es una lengua natural de los oyentes. “Si aprendemos inglés, obviamente lo vamos a recordar, porque lo estamos practicando, lo escuchamos, lo hablamos y lo escribimos, pero la lengua de señas es una lengua de signos, tiene una estructura totalmente diferente, entonces eso es lo que cuesta”, aseguró.

Por esta misma razón, el curso se imparte en conjunto con una persona sorda.

“La lengua de señas es la lengua madre de un grupo de personas con una capacidad diferente, entonces, cómo la podemos aprender nosotros oyentes, es a través de una persona sorda. Yo puedo enseñar la parte teórica, gramática, lingüística, sintaxis, puedo enseñarles la cultura del sordo, pero la parte neural obviamente que tiene que ser enseñada por un sordo, si yo voy a enseñar lengua de señas siendo oyente, estaría pasando a llevar una cultura, porque los sordos tienen su cultura y la defienden”, aseguró Ulloa.

Cantando con señas

Sin duda, uno de los mayores desafíos para las funcionarias que asistieron al curso de lengua de señas fue preparase para la evaluación final que consistía en interpretar una canción.

María Isabel Mundaca Silva, educadora de párvulos y miembro del equipo de supervisores del Departamento de Educación, contó al respecto que “al principio se nos dijo que se nos iba a evaluar con una canción, nos asustamos porque dijimos cómo íbamos a cantar, pero salió todo muy bien, yo preparé una canción que era el himno de las Américas que tiene más de 20 países y lo hice en el lenguaje de señas”.

En tanto, Jessica Maturana dijo que “es difícil pero es entretenido, el año pasado fue más formal, este año en especial fue una forma más lúdica de aprender. La experiencia de hacer una canción fue súper entretenida, nos llevó a ver videos, preguntar palabras, interiorizarnos más, ver las diferencias, fue súper entretenido. Eso nos ayuda a la larga, hay que lanzarse como en todos idiomas, hay que tratar de hacerlo”.

Por último, la docente Laura Ulloa se refirió a los sentimientos que le suscita la finalización de este curso.

“Yo nunca he sido profesora que ponga 7, pero ahora puse 7 en este curso. La emoción fue por el trabajo que se ha realizado y ha llegado a un buen puerto, concretar esta parte es fundamental porque ellas, al trabajar en educación esto continúa, es tan complejo para las personas sordas una inclusión, efectivamente hay una inclusión educacional pero después social y laboral es donde está la complicación”.