La figura se traduce en la protección de más de 58.900 hectáreas que alberga a más del 50 % de la población de la especie Playero Ártico, ave en peligro de extinción.

 Tras meses de trabajo, hoy el humedal Bahía Lomas es formalmente santuario de la naturaleza. Esto, luego de que el diario oficial publicara la declaración que le da al humedal un nivel de protección efectivo, que permitirá resguardar las más de 58.900 hectáreas que componen la bahía.

“Con la publicación en el diario oficial del santuario de la naturaleza Bahía Lomas damos un nuevo paso en la protección de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en áreas prioritarias de humedales, garantizando su conservación y gestión a largo plazo, con lo que seguimos avanzando fuertemente con el Plan Nacional de protección de Humedales” afirmó la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

Desde el Centro Bahía Lomas de la Universidad Santo Tomás, núcleo de investigadoras que desde hace más de 15 años trabaja en la conservación del humedal, la noticia fue recibida con mucha alegría.

“Esta declaración es el reflejo del trabajo colaborativo por más de 15 años entre nuestra Facultad y muchas personas, organizaciones no gubernamentales, servicios nacionales e internacionales. Es una excelente noticia para la Región de Magallanes y para Tierra del Fuego”, señaló la decana de la Facultad de Ciencias y directora del Centro Bahía Lomas de la UST, Carmen Espoz.

La figura de santuario de la naturaleza tiene por objetivo proteger el ciclo de vida y migración del Playero ártico (Calidris canutus, subespecie rufa), ave catalogada como especie ‘en peligro’ en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay.

“Se trata de un sitio de alto interés para la ciencia y, sin duda, esta declaración fortalecerá el manejo y la conservación de este humedal y las especies que ahí habitan. Es una muestra de que la ciencia sí es un pilar fundamental para la toma de decisiones”, agregó la investigadora de la UST.

Bahía Lomas y objetos de conservación

Ubicado sobre la boca oriental del Estrecho Magallanes, costa Tierra del Fuego, Municipio Primavera (Región Magallanes y Antártica chilena), Bahía Lomas corresponde a un humedal marino costero de aguas someras, conformado por una playa que forma extensas planicies intermareales de arena y barro. Se trata de una bahía de 69 km de extensión que por su altísimo valor biológico fue declarada en 2004 como “sitio Ramsar” y en 2009 como “sitio de importancia hemisférica” de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras.

El sitio cuenta con un amplio rango de variación mareal, cercana a los 7 kilómetros de amplitud en marea baja, constituyendo uno de los humedales más importantes para aves playeras en el hemisferio sur y como área de varamiento de cetáceos.

El área alberga una gran concentración de aves playeras migratorias, principalmente neárticas y neotropicales, particularmente especies pertenecientes a la familia Scolopacidae. Dentro de éstas, destaca el Playero ártico (Calidris canutus rufa), especie que recorre cada invierno boreal una ruta de más de 8.000 km desde el hemisferio norte por la costa Altántica hasta el extremo sur Sudamericano.

En el área, también destacan otras especies como el zarapito de pico recto (Limosa haemastica), segundo lugar en importancia para esta ave migratoria neártica; playero de lomo blanco (Calidris fuscicollis); chorlo de Magallanes (Pluvianellus socialis), especie endémica de la Patagonia de Chile y Argentina; pilpilén austral (Haematopus leucopodus), especie restringida a la zona austral de Chile y Argentina; chorlo de doble collar (Charadrius falklandicus); y halcón peregrino (Falco peregrinus).

De esta manera, según detalla el Ministerio del Medio Ambiente, los objetos de conservación del área contemplan principalmente la avifauna migratoria que se distribuye por todo el borde de la bahía incluyendo una extensa llanura intermareal que en algunas zonas se interna más de 12 km aguas adentro, así como los ecosistemas asociados a borde de bahía que son utilizados por la avifauna migratoria, que corresponden a la planicie litoral, vegetación de borde costero, desembocadura de cuerpos de agua, playas con morfología de bolones y sitios arqueológicos.

La conservación de este territorio también trae consigo beneficios para el bienestar de la comunidad de la zona, como actividades de desarrollo local de turismo y recreación, además de enfoques educativos y de difusión científica. Los ecosistemas de humedales también cuentan con una importancia fundamental para diversos servicios ecosistémicos que benefician el diario vivir, como la provisión de agua, conservación de biodiversidad, recarga y descarga de aguas subterráneas, además de aminorar efectos de desastres naturales y colaborar con la mitigación de los efectos del cambio climático.