Alumno de Trabajo Social

Ángelo Torres: “La figura de Tomás de Aquino es muy inspiradora para quienes estamos comprometidos con el servicio social”

El estudiante iquiqueño divide el tiempo entre su carrera en el Instituto Profesional Santo Tomás y el Voluntariado Permanente Payú, donde es coordinador. Y admite: “Tenemos que ser agradecidos de Dios por lo que tenemos, por lo que nos da. Nosotros sólo aportamos con tiempo para los demás”.

Ángelo Torres (30), estudiante de tercer año de la carrera Trabajo Social en el Instituto Profesional Santo Tomás de Iquique, reconoce que su vocación de servicio lo ha tenido siempre. “Es de familia”, admite. Pero agrega: “en Santo Tomás lo he potenciado. Mi familia ha notado el cambio en mí. Aquí me han dado herramientas más concretas para poder realizar actividades masivas y así llegar a un número mayor de personas”.

El comprometido tomasino se refiere a Payú, Voluntariado Permanente que coordina en la nortina ciudad y que cuenta con más de 50 personas, entre ellos estudiantes de la Universidad, el Centro de Formación Técnica y el Instituto Profesional Santo Tomás, además de miembros externos “como la Fuerza Área de Chile, que nos colabora en algunos operativos”, aclara.

Asimismo, Ángelo reconoce que la figura del patrono institucional, Santo Tomás de Aquino, ha sido una predominante en su vocación de servicio. “La fe es lo más importante. Si alguien no tiene fe no va a lograr las cosas. Santo Tomás de Aquino fue un hombre muy entregado, se la jugó mucho por las personas. Su figura obviamente es muy inspiradora para uno que está involucrado en temas de ayuda a la comunidad, de servir a la sociedad”, enfatiza.

Voluntariado

Por estos días Ángelo Torres encabeza un comedor solidario en una toma en la Pampa. “El comedor solidario se llama ‘Desde la Pampa con amor’ y la persona que lo fundó y quien cocina es Sandrita, una mujer colombiana encantadora, que irradia luz, paz y amor. Cocina para 130 personas. Nos empezamos a coordinar con los amigos en las redes de apoyo, nos colaboran también profesores de mi carrera y empezamos a juntar ayuda para el comedor”, explica.

Sin embargo, Payú es una agrupación que presta ayuda mucho más amplia: “realizamos proyectos con Servicio País para la superación de la pobreza, hacemos también cursos de liderazgo en Pica y Huara, realizamos cuentacuentos en Colchane, también voluntariados permanentes en invierno y verano. A nivel regional somos un voluntariado que es reconocido por la comunidad”, admite con especial orgullo.

Es por eso que el joven hace un llamado a ser parte de este tipo de iniciativas de colaboración a la comunidad. “Soy un convencido de que para ser voluntario hay que sentirlo, hay que vivirlo. Llamo a las personas que se nos unan, mientras más seamos a más personas podremos ayudar. Tenemos que ser agradecidos de Dios por lo que tenemos, por lo que nos da. Nosotros solo aportamos tiempo para los demás, somos nosotros quienes podemos hacer el cambio”, sentenció.