Sandra Catalán, directora de la Escuela de Educación de Santo Tomás Viña del Mar, señala que los jóvenes deben saber que un mal resultado “no significa una pérdida, solo una postergación”.

Cuando falta muy poco para la rendición de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), el nerviosismo, la autoexigencia y la presión se transforman en inevitables compañeros de quienes deberán enfrentar este examen que puede condicionar en gran medida su ingreso a la Educación Superior. Ante esta realidad, la directora de la Escuela de Educación de Santo Tomás Viña del Mar, Sandra Catalán, entrega algunas recomendaciones para evitar que la tensión y las expectativas se transformen en un elemento negativo.

La docente señala que el principal problema es que los jóvenes se ven sometidos a presiones desde distintas fuentes y que es casi imposible eludirlas: “están los padres, están los otros parientes, está el colegio, pero por sobre todo está la presión que ellos mismos se adjudican por obtener un buen rendimiento”.

¿Qué hacer? Confiar en las capacidades es la mejor solución, asegura. “Ellos han sido protagonistas activos del proceso durante los cuatro años de Enseñanza Media, entonces, si han hecho todo lo necesario debieran estar tranquilos porque tienen los conocimientos adecuados para llevar a cabo una buena PSU”, señala, reconociendo que aun así hay factores que pueden atentar contra un resultado favorable. “Les puede jugar en contra la autoexigencia, compararse con la imagen de su padre, de su hermano mayor o de los compañeros de colegio. Pero deben saber que ellos son diferentes, que tienen capacidades distintas y van a responder en función de esas habilidades y destrezas”, dice.

Y si bien para muchos la PSU es un hito que marcará su vida académica y profesional, Sandra Catalán llama a no apostar todas las fichas en este examen. “Dar la PSU no es la única posibilidad que van a tener este año. Si no logran un buen resultado y no obtienen el puntaje que ellos desean para ingresar a una carrera determinada, pueden realizar un año de preparación y rendirla nuevamente. La tranquilidad debe estar en saber que no dejan de ser las personas que son por tener uno u otro rendimiento. Si les van muy bien en la PSU, excelente; pero si no tienen el rendimiento que esperaban, también está bien, porque siguen siendo las mismas personas de siempre, no han cambiado, por lo tanto, van a seguir siendo queridos, van a seguir siendo considerados por sus familias y amigos. No hay ninguna pérdida en este momento, solo una postergación, pero acá nadie pierde”, señala la profesora de Educación Diferencial y también psicóloga.

Otro punto importante que resalta la académica es recordar que no todos los jóvenes maduran al mismo tiempo, “y quizás uno necesite un año más de madurez. Cada uno sabe de lo que es capaz y eso tiene que ver también con las expectativas de carrera. Si ellos han visto que tienen un rendimiento ‘X’ en la Educación Media y que probablemente van a tener un resultado que no les va a permitir entrar a una carrera con un alto puntaje, también deben ser capaces de medir y evaluar eso. Todo pasa por la madurez, en la medida que reconozcan en sí mismos sus habilidades y potencialidades”.

Sandra Catalán asume que, sin quererlo, los padres y familiares pueden influir negativamente en sus hijos, presionándolos en los días previos a la PSU. “Los padres y apoderados en general deben estar conscientes que los hijos o pupilos no son prolongaciones de ellos, que tienen una existencia propia y hay que respetar las decisiones que tomen, no solo en este ámbito, sino en todos. Son personas adultas que están iniciando un proceso de mayor crecimiento, de responsabilidad consigo mismos, y eso también implica que los padres y apoderados deben entender y respetar ese proceso”.

Por lo mismo, pide respetar los espacios de los jóvenes y confiar en que la educación entregada durante toda su infancia y adolescencia rendirá frutos. “Deben estar tranquilos porque han hecho lo mejor por el desarrollo de ese joven, ya les dieron los valores y las herramientas para que decidan bien”, explica.

Finalmente, la directora de la Escuela de Educación de Santo Tomás Viña del Mar entrega algunos consejos para quienes rendirán la PSU. “Ojalá en esta última semana se desconecten un poco, que traten de dormir al menos ocho horas diarias porque deben llegar descansados a la prueba. Tienen que reunir todos los materiales que necesitan,  la tarjeta de identificación, lápiz, carnet, no dejar nada pendiente. Y evitar el ‘carrete’ el fin de semana previo”, señala. Para los familiares también hay recomendaciones: “los padres deben mostrar cariño, amor y mucho apoyo. Tienen que saber que sus hijos van a estar más irritables esta semana, más centrados en sí mismos, pero hay que dejarlos y que sientan que los padres y apoderados confían en ellos”.