El joven oriundo de Valparaíso fue becado en 2013 por el Instituto Confucio de la Universidad Santo Tomás (IC UST) para estudiar un magister en China, tiempo en el que logró convertirse en profesor de español en el Instituto Cervantes de Shanghái.

Al mirar hacia los comienzos del IC UST, podemos encontrar diversas historias de alumnos que han pasado por sus aulas, lo que permite darnos cuenta de cómo estudiar chino mandarín ha marcado un antes y un después en sus vidas.

Andrés Ibáñez Añasco tiene 30 años y es Nutricionista-dietista de la UST Viña del Mar. En junio de 2008 entró a estudiar chino mandarín a un recientemente inaugurado IC UST, formando parte de la primera generación de alumnos. En palabras de Andrés, el comenzar a estudiar chino mandarín “sin lugar a dudas, fue una experiencia inolvidable ”, lo que lo llevó a participar en diversas actividades culturales, como el Club Chino, los Ciclos de Cine, el concurso Puente Chino y el Año Nuevo Chino, entre otras.

Primer puente hacia China

El año 2009 Hanban (Oficina General del Instituto Confucio dependiente del Ministerio de Educación chino) invitó a dos alumnos chilenos a la final mundial del concurso “Puente Chino”, dentro de los cuales estaba Andrés, quien fue el primer alumno del IC UST en participar como espectador del certamen, que en esa ocasión tuvo lugar en la ciudad de Hunan.

“En los años posteriores se comenzó a realizar el concurso a nivel nacional y participé en diferentes convocatorias”. A pesar de no ganar el primer lugar, asegura que ser parte de dichos concursos le otorgó mucha experiencia a nivel académico y le sirvió para adquirir nuevas habilidades, ya que cada año debía presentar un discurso y una destreza diferente relacionada con la cultura china. Esto le ayudó a mejorar su pronunciación, ampliar su vocabulario y perderle el miedo al público.

Participar en los concursos ‘Puente Chino’ ayuda mucho para el estudio del chino mandarín y sumergirse de a poco en la cultura china, la cual en Chile es aún desconocida, pero que gracias a iniciativas como ésta se acrecienta su conocimiento”.

El sueño de la beca en Shanghái

El año 2013 Andrés fue becado por el IC UST para estudiar un año de idioma chino mandarín y dos años de Maestría en la enseñanza de chino mandarín para hablantes de otras lenguas en la East China Normal University de Shanghái. “Elegí esa universidad por recomendación del antiguo director académico del IC UST, Sr. Sha Zongyuan, y fue la mejor decisión”.

La casa de estudios destaca por su inmenso tamaño y prestigio a nivel nacional. Es considerada como la universidad que forma a los profesores de China, principalmente porque cuenta con docentes de excelencia. “Una de las cosas que más me gustaron de haber estudiado allí fue que tuve la suerte de ser parte de distintos cursos, ya sea en el año de chino como en la maestría, en los que habíamos muchas personas de diferentes países, no solo predominaba un tipo de cultura, sino todo lo contrario, éramos cursos con un gran intercambio cultural, por lo que también hice grandes amigos de todos los continentes”.

En cuanto a la ciudad, considerada una de las más modernas de China y el mundo, Andrés nos comparte su experiencia.

“Shanghái es una ciudad maravillosa. Como es una ciudad cosmopolita, viven muchos extranjeros por lo que, si uno decide aprender chino, lo puede hacer juntándose más con personas chinas, compartiendo su comida, yendo a lugares que ellos frecuentan, viviendo en lugares alejados del centro, etc., mientras que, si hay días en que la cultura china te supera, tienes la posibilidad de juntarte solo con extranjeros e ir a lugares que solo ellos frecuentan. Eso es fantástico, porque uno puede perfectamente elegir su modo de vida e impregnarse de las diferentes culturas que existen en el mundo en una sola ciudad”.

Manejar chino y español es un plus laboral

Durante su estadía, comenzó a pensar en opciones laborales. “Decidí buscar trabajo como profesor de mi lengua materna, el español. Es así como obtuve el trabajo de profesor de español en el Instituto Cervantes de Shanghái, el que funciona de una forma muy parecida al Instituto Confucio al difundir y promocionar el idioma español y la cultura española e hispanoamericana. Fui uno de los primeros profesores latinos en hacer clases allí y si uno lo piensa es súper heavy igual, pasé de ser estudiante de chino en Chile a profesor de español en Shanghái”, confiesa.

En el Instituto Cervantes, Andrés enseñó español a personas de diferentes edades, nacionalidades y personalidades. También interactuó con profesores nativos de diferentes procedencias como Venezuela, Colombia, España, México, Argentina, Perú, Bolivia, Cuba y Ecuador. “Los idiomas están vivos, y con el paso del tiempo evolucionan, sobretodo el español, que es un idioma que se habla como lengua materna en 21 países de 3 continentes, por lo que las formas de expresarse son infinitas dependiendo del país o la región en la que se encuentre… estos pequeños detalles hacen que la experiencia de enseñar español en el Instituto Cervantes fuese única”.

Además de este trabajo, Andrés se desempeñó como presentador en eventos organizados por diferentes universidades de China, también fue examinador de las pruebas de certificación de conocimientos de español como lengua extranjera (exámenes DELE) en los diferentes niveles y, por si fuera poco, dedicó tiempo como profesor de español en diferentes instituciones y colegios en Shanghái. “Las oportunidades para alguien de habla hispana que maneja el idioma mandarín son muchas en China. Solo hay que tener iniciativa y moverse en busca de contactos, puesto que varias empresas y centros de educación están en busca de personas que manejen ambos idiomas”.

De vuelta al país

Hace un par de meses, Andrés volvió a Chile. La beca en China culminó y por estos días se desempeña como profesor de chino y español en la sede central del Instituto Confucio de la Universidad Santo Tomás, siendo docente de las profesoras nativas que arriban al país.

“Volver como profesor a mi casa, que es como siento al IC, ha sido una experiencia enriquecedora. Es gratificante ayudar a fortalecer los conocimientos de español en las nuevas voluntarias y al mismo tiempo enseñar mandarín a los nuevos estudiantes, con una mirada más local del aprendizaje”, lo que, de acuerdo a sus palabras, “ha permitido potenciar y mejorar el entendimiento del idioma mandarín en sus alumnos”.

Luego de su estadía en China y tras haber sumado experiencia como alumno y docente en Shanghái, Andrés reflexiona acerca de lo vivido y de cómo este viaje cambió su vida.

“A veces las oportunidades llegan y otras veces hay que buscarlas, construirlas. Las oportunidades de becas y campamentos de verano en China que brinda el instituto, es algo real, alcanzable, que se logra conseguir si abordas el estudio del idioma mandarín con seriedad y esfuerzo. Es un beneficio que puede cambiar la vida profesional y personal de cualquiera… darte cuenta de la inmensidad del mundo y la multiculturalidad que existe, te cambia la vida”.

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China

Andrés Ibáñez durante su estadía en China