Para tener flexibilidad horaria, independencia económica o para cumplir un sueño. Los motivos son muchos, pero estudiar para emprender se ha convertido en una opción real para muchos alumnos y egresados de Santo Tomás.

Si bien, cada carrera tiene un campo laboral conocido; hay otras opciones que -siendo menos conocidas- son rentables y con beneficios adicionales como la elección de tu horario de trabajo.

“Yo busqué esta carrera por la flexibilidad horaria y la independencia económica que me podía dar; para no estar con horario de oficina o con turnos, porque tengo hijos en edad escolar”, comenta Daniela Gutiérrez, egresada de Técnico en Podología Clínica.

Aprender para emprender

Daniela ingresó a la carrera tras cumplir 35 años, siendo madre de tres hijos y queriendo reincorporarse al mundo laboral pero ya no como contadora, sino con una profesión que le permitiera emprender.

“Yo estudié contabilidad, pero hace años dejé de ejercer para dedicarme a mis hijos” cuenta Daniela y agrega que “Elegí Técnico en Podología Clínica porque me gustan los pies, me encantan, y porque muchas veces conocí gente de pie y luego los vi en silla de ruedas, entonces sentí que a través de un trabajo yo podía entregar algo positivo, hacer servicio y no sólo ganar”.

Con esto en mente, ingresó a estudiar y tras dos años y medio de “mamá mechona” recibió su Título de Nivel Superior en Podología Clínica con el que decidió armar su propio proyecto.

“La idea estaba, pero surgieron temas como el manejo de autoclave para manejar material estéril necesario para atender pacientes, así que me compré un autoclave, me capacité y me certifiqué para poder tener todo en norma, como corresponde”, explica Daniela.

Tras realizar esta inversión, la egresada participó además en el taller Transformar para Emprender, del Círculo de Egresados Santo Tomás, donde resolvió los detalles para dar inicio a su negocio y comenzar a ver los frutos y beneficios de su trabajo.

“Hoy me dedico a realizar atenciones podológicas a domicilio. En una semana ocupada atiendo cinco pacientes diarios. No acepto más porque así juego con mis tiempos y tengo flexibilidad horaria para tener vida, salir al parque, ayudar a mis hijos con sus tareas y esas cosas que siempre busqué”, enfatiza.

Emprender para cambiar vidas

Era ingeniero, disfrutaba del café, los cigarros y la buena mesa, hasta que un infarto cerebral cambió su vida.

“Estuve más o menos grave y me recuperé, gracias a Dios. El médico me dijo que debía hacer ejercicio y dejar de fumar porque de lo contrario me iba a morir”, recuerda Marco Antonio Ramos.

Con este diagnóstico en mano, se acercó a distintos gimnasios que al ver su ficha médica no se sintieron capacitados para guiarlo en este proceso de recuperación y cambio de hábitos.

“Ahí decidí entrar a estudiar Preparador Físico en Santo Tomás (…) Competí con muchachos mucho más jóvenes que yo y me fue bastante bien, me gustó y me enfoqué. Hoy monté un gimnasio enfocado en población especial: hipertensos, diabéticos, con cardiopatías y obesidad”, cuenta.

De esta forma nació Sport Titanium, un gimnasio “atípico, respecto a los que uno conoce”, donde ofrece clases de ejercicio funcional, Hiit, Gap, Spinning y otros servicios para mejorar la salud de la población.

“Hay un trabajo personalizado, con atención en la gente, supervisándolos directamente, estando con ellos. Es muy cercano, no es el típico gimnasio donde te evalúan, te dan instrucciones y adiós; la gente que trabaja conmigo debe tener una atención directa con las personas. Esa es la diferencia”, enfatiza.

“He visto que con voluntad logras tus metas en plazos cortos”, cuenta el Preparador Físico, quien a pocas semanas de la apertura de su gimnasio en Puente Alto, mira con ansias los cambios que podrá generar en la salud de las personas.

Vocación de servicio

Al igual que sus compañeros Tomasinos, el egresado de la carrera Técnico en Enfermería mención Terapias Complementarias, Cristian Flores decidió complementar su trabajo actual en el municipio de Puente Alto, con atenciones domiciliarias como terapeuta.

“Estudiando en Santo Tomás me invitaron a muchos operativos en terrenos, a los que iba feliz porque lo único que ganaba era experiencia y práctica. Sin embargo, me di cuenta de que en esos mismos operativos, la gente se acercaba a preguntar si se hacían atenciones a domicilio, entonces al final, me sirvió también para darme a conocer”.

Hoy Cristian divide sus tiempos entre su trabajo como funcionario municipal -donde además realiza atenciones a sus colegas una vez por semana- y su agenda personal en la que realiza atenciones domiciliarias.

“Ha sido una buena experiencia, porque vas por un masaje y la gente se entusiasma y terminas atendiendo a 3 o 4 pacientes en cada domicilio, también porque las terapias hoy son más conocidas y porque la gente está prefiriendo tomar estos servicios con gente certificada, como nosotros”

Todo esto, guiado por su vocación de servicio, ya que destaca que “hasta el día de hoy, si me invitan para ir a terreno con Santo Tomás, yo voy, porque esto es lo que me gusta” y asegura que un buen TENS con mención en Terapias Complementarias “debe ser perseverante, respetuoso y contar con el espíritu de esta carrera, porque así podrán avanzar cada vez más, porque es una carrera que te permite llegar muy lejos”.