Salud y bienestar para personas trans

Las personas trans son quienes sienten y expresan una identidad de género distinta del sexo biológico de nacimiento y socialmente esperado a diferencia de las personas cisgénero, quienes se sienten cómodas(os) con su sexo de nacimiento y género asignado socialmente. El prefijo trans incluye a personas transexuales, transgénero, intersex y no binaries, entre otras. A partir del 31 de marzo de 2009 se conmemora el día internacional de la visibilidad trans, con el fin de celebrar la vida de las personas trans y crear conciencia sobre su discriminación, reconociendo que siempre han sido parte de nuestra historia, civilizaciones y devenires, como las muxes en la cultura zapoteca en México y los q’iwa en la cultura aymara en Chile.

En septiembre del año 2025 se promulgó en Chile la política nacional de salud para personas trans y de género diverso a través de la Resolución Exenta N° 1083 del Ministerio de Salud. Algunos de sus objetivos principales se orientan a garantizar el acceso sin discriminación a servicios de salud integrales, seguros y de calidad; asegurar un enfoque que no patologice las identidades trans y de género diverso; regular y orientar a la red sanitaria pública y privada para otorgar prestaciones específicas (como acompañamiento psicosocial y adecuaciones corporales); capacitar a los equipos de salud para asegurar un trato digno y el respeto al nombre social y; fomentar la participación de comunidades y organizaciones trans en el diseño de las políticas públicas. De esta forma nuestro país se hace parte y cumple con acuerdos y tratados internacionales que resguardan la dignidad y derechos de quienes expresan diversidades de género, tales como los Principios de Yogykarta y la resolución de diversidad sexual e identidad de género en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (ONU).

Sin embargo, existen algunas situaciones que precarizan las trayectorias de vida de personas trans, tales como: prejuicios sexuales, violencia y discriminación de género, lo que termina afectando su bienestar, deteriorando gravemente su salud mental y dificultando su desempeño social en distintos escenarios, terminando en el peor de los casos en intentos de suicidio y suicidios consumados, especialmente en las generaciones más jóvenes. Por lo tanto, cuando ponemos el foco en sus derechos de reconocimiento jurídico, afectivo y social estamos hablando de un propósito fundamental: salvar y valorar vidas. Actualmente nuestra sociedad presenta avances importantes en materia de derechos humanos, pero también se avizoran retrocesos que amenazan la democracia en distintas latitudes instalando discursos de odio (misóginos, transfóbicos, entre otros) que ponen en riesgo los derechos de quienes expresan diversidades sexuales y de género, pero también de mujeres e infancias. Por ello debemos observar con atención y sospecha señales que en nuestro país intentan recuperar el orden tradicional de género, tales como medidas restrictivas que limitan el acceso a la salud para la comunidad trans; la no adherencia a la declaración de la OEA que protege los derechos de salud LGBTIQ+ y el respaldo otorgado a la ONU para restringir el concepto de género solo a hombres y mujeres, invisibilizando a las identidades trans. Estas acciones vulneran a diversidades, mujeres e infancias trans, llevándoles nuevamente al ocultamiento forzado de sus identidades y a la pérdida de sus derechos, después de logros tan importantes como es el contar con una política de salud trans que posiciona a Chile en el concierto latinoamericano e internacional como un país respetado por sus avances sistemáticos en el resguardo de los derechos y en la promoción de la dignidad para todas las personas, independiente de su identidad de género.

Dra. Verónica Rubio Aguilar,
Red Perspectivas de Género en la construcción del Bienestar integral,
INES Género UST (INGE240004)