A partir del triste caso que sucedió en el casino Monticello, es que quiero comentar sobre esta situación que atañe a distintas profesiones u oficios que cuidan de otros. Lo primero a decir es que lamento profundamente como parte del gremio que haya sido un Médico Veterinario (MV) quien cometió aquellos asesinatos y suicidio, sin embargo esto no es lo que quiero que a  la gente le quede en mente.

Lo que quiero comentar es que lamentablemente a nivel mundial, desde hace unos años, se ha evidenciado que los Médicos Veterinarios son los profesionales que más suicidios están sufriendo. Esto comienza de a poco y empieza como “Burnout o agotamiento” el que es un estado emocional que se desarrolla en personas que han sido sanas psicológicamente y que debido a diversos factores desarrollan esta patología en su trabajo actual,  que en resumen se puede definir como agotamiento emocional, despersonalización (no te importan tus clientes/pacientes) y baja satisfacción por el trabajo realizado.

Pero ¿por qué los MV están siendo cada vez más afectados? Como mencioné son varios factores y esta es una realidad que llegó para quedarse, principalmente en el área de la clínica menor. De ellos se pueden mencionar desgaste emocional, estrés laboral, bajos sueldos, poco reconocimiento social, extensas jornadas de trabajo, mucha soledad en las jornadas de trabajo, conocimientos de eutanasia, ambientes laborales poco comprensivos, clientela exigiendo vocación para atención gratuita, entre otros y éstos factores deben mantenerse de manera crónica en el tiempo para que el individuo no sea capaz de enfrentar dicha realidad.

Si bien estos factores son comunes en muchos lugares de trabajo, existen características que marcan al MV y es que siente una real vocación por su trabajo, reflejado en el amor por los animales y el sufrimiento que le sucede al MV cada vez que un dueño no quiere o no puede hacerse cargo de la salud de su mascota.

Por otra parte, la creciente tendencia de exigirle al MV hacer su trabajo de manera gratuita, debido a que ama a los animales y las personas/propietarios o quienes se encontraron un perro o gato en la calle creen que es una obligación del MV resolver problemas sin cobrar, no entendiendo que este es un trabajo al igual que todos y que debe ser remunerado y que “la caridad no se hace con bolsillo ajeno”.

Otro de los factores es que conocemos muy bien cómo aplicar medicamentos para realizar eutanasia, lo que conlleva a que el burnout no tratado termine con la consecuencia más compleja que es el suicidio, asimismo conocemos cómo es lidiar con personas difíciles o conflictuadas de manera tardía, por lo que las Escuelas de Medicina Veterinaria ni en Chile ni a nivel mundial se hacen cargo de entregar herramientas para manejar estos elementos estresores que vivirán los MV en su ejercicio laboral.  Es realmente doloroso ver como dejan botadas a las mascotas en las clínicas, afuera de ellas o los dejan sufriendo sin tratamiento alguno sin importarles dicha situación, lo que claramente afecta emocionalmente al MV.

Recién desde el año 2015 aproximadamente, las primeras Universidades en EEUU comenzaron con planes de intervención, tanto para pre grado, como para profesionales de cualquier área de la Medicina Veterinaria.

Dicho esto, es sumamente importante que Ud. como usuario de servicios profesionales Médicos Veterinarios, intente ser empático y comprensivo con su MV. Esta situación de manera personal me preocupa y en conjunto con la Escuela de Psicología UST Talca y en colaboración con el Colegio Médico Veterinario de Chile comenzamos el primer estudio para ver qué sucede en Chile, ya que no existe nada publicado, sin embargo de manera preliminar ya podemos comentar que tenemos un porcentaje no despreciable de colegas a lo largo de Chile que se encuentra con esta patología. Nos interesa hacer notar esta realidad, hacer hincapié en el autocuidado y en que los empleadores y usuarios conozcan esta realidad, ya que no queremos seguir siendo la profesión que más suicidios comete a nivel mundial.