Egresados de jornada vespertina son reconocidos con el “Premio Santo Tomás” en ceremonias de titulación en sede Viña del Mar

Karen Ojeda, de Técnico en Trabajo Social, y Javier Soliz, de Topografía, recibieron la distinción por representar los valores de la institución.

Dos egresados de la jornada vespertina fueron quienes obtuvieron el “Premio Santo Tomás” en las últimas ceremonias de titulación correspondientes al segundo semestre de 2019 en Santo Tomás Viña del Mar. Se trata de Karen Ojeda, titulada en la carrera de Técnico en Trabajo Social, y Javier Soliz, de Topografía. Junto con agradecer la distinción que reconoce su identificación con los valores institucionales, ambos coinciden en que estudiar en horario vespertino es un sacrificio adicional, pero la recompensa vale la pena.

Karen proviene de la Región de Aysén, específicamente de una localidad rural llamada Villa Mañihuales, al interior de Coyhaique. “Me vine sola a estudiar a Viña del Mar, toda mi familia está en el sur, así que ha sido el doble de esfuerzo y sacrificio”, cuenta, agregando que solo su padre pudo acompañarla al momento de recibir su diploma.

Respecto al premio, señala que “no me lo esperaba, me tomó por sorpresa, pero para mí la verdad significa que se ve reflejado todo el esfuerzo que he puesto durante todo este tiempo, así que estoy muy agradecida. Ha sido sacrificado estar sola acá, soy estudiante vespertina, lo que implica que también trabajo y mantengo mis estudios. Ha sido sacrificado, pero por supuesto que ha valido la pena… esta carrera yo la estudio por vocación”.

En cuanto a sus planes, el futuro la mantendrá ligada a Santo Tomás: “Ya estoy matriculada para continuar este 2020 con Servicio Social, así que seguiré al menos dos años más acá y también tengo pensado después sacar la licenciatura”.

 “Premio Santo Tomás” y mejor rendimiento académico

La historia de Javier Soliz también está marcada por el sacrificio. Aunque él no tuvo que trasladarse tantos kilómetros para estudiar Topografía en Santo Tomás (es de Quilpué), sí debió compatibilizar los estudios con el trabajo y la familia. “Yo antes estudiaba Telecomunicaciones, pero tuve que retirarme en segundo año porque fui papá. El 2017 entré acá a estudiar Topografía y pude titularme en el plazo que dura la carrera, así que estoy muy contento”, confiesa.

Además de ser reconocido con el “Premio Santo Tomás”, Javier fue distinguido por obtener el mejor rendimiento académico de su generación, con un promedio final de 6,2. “Sí, tenía calculado que podía ser el mejor promedio, aunque igual había otros compañeros con buenas notas”, reconoce, añadiendo que “cuando uno tiene familia, hijos, estos premios te enorgullecen y le dan más valor a lo que uno pudo lograr”.

Resumiendo su paso por Santo Tomás, manifiesta que “se hizo difícil. Para los que estudiamos en horario vespertino se hace difícil llegar a las siete de la tarde, poner atención en clases después de haber trabajado en el día o de haber estado el fin de semana con el hijo, pero todo se puede lograr igual”.