Instituto Profesional Santo Tomás sede Valdivia

Egresado de Informática de Santo Tomás Valdivia destaca en proyecto ganador de IA para la salud pública

Álvaro Rocchi Cheng, trabaja en el Hospital Base de Valdivia, y forma parte del equipo ganador de Hackatón “Salud a la VanguardIA”, impulsado por Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y el Ministerio de Salud, y que permite avanzar hacia una gestión más eficiente de las listas de espera No GES.

Con el objetivo de identificar problemáticas y diseñar soluciones basadas en inteligencia artificial (IA) que fortalezcan la gestión hospitalaria en el sistema público de salud, se desarrolló la Hackatón “Salud a la VanguardIA”, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; el Ministerio de Salud; el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y el Laboratorio de Gobierno.

En esta instancia, el Hospital Base de Valdivia obtuvo el primer lugar gracias al proyecto “Core Triage AI”, un modelo de priorización inteligente para listas de espera No GES, orientado a optimizar tiempos, apoyar la toma de decisiones clínicas y mejorar la experiencia de los usuarios del sistema de salud pública.

Aporte desde Santo Tomás Valdivia

Dentro del equipo ganador participó Álvaro Rocchi Chen, egresado en 2024 de la carrera de Ingeniería en Informática del Instituto Profesional Santo Tomás, sede Valdivia, quien tuvo un rol clave en el desarrollo técnico de la solución.

“Mi incorporación al equipo se dio a través de mi jefatura de departamento, don Mauricio Pérez, quien confió en mis capacidades y en mi perfil técnico para aportar al desarrollo del proyecto”, explica Rocchi.

Su rol principal fue el de desarrollador de la plataforma, abarcando tanto el backend como el frontón de la solución. “Si bien el componente de inteligencia artificial fue trabajado de manera colaborativa, mi responsabilidad estuvo centrada en la implementación técnica completa, integrando el modelo dentro de una plataforma funcional, usable y orientada a los usuarios finales”, señala.

Desafíos técnicos y validación clínica

Uno de los principales desafíos del proyecto, explica Álvaro, fue definir el enfoque técnico y seleccionar las herramientas más adecuadas para abordar la problemática. El equipo optó por trabajar con Python, considerando su amplio ecosistema para inteligencia artificial y machine learning.

Posteriormente, se seleccionó un modelo de procesamiento de lenguaje natural (NLP) que ya contaba con entrenamiento previo en datos de listas de espera chilenas y comprensión de lenguaje clínico. Esto permitió concentrar los esfuerzos en el ajuste del modelo con datos históricos de interconsultas y en la definición de criterios de priorización.

Los resultados obtenidos fueron validados junto a especialistas clínicos del hospital, asegurando que las sugerencias entregadas por la herramienta fueran coherentes, pertinentes y alineadas con la realidad asistencial.

Impacto en la gestión de salud

“Core Triage AI” funciona como un sistema de apoyo a la toma de decisiones clínicas, entregando sugerencias de priorización que permiten optimizar tiempos, reducir la carga cognitiva de los profesionales y avanzar hacia una gestión más eficiente y objetiva de las listas de espera No GES.

Para Álvaro Rocchi, el reconocimiento obtenido tiene un significado especial. “Es un motivo de profundo orgullo haber sido parte de este proyecto y representar a mi región. Muchas veces las regiones quedan relegadas frente al centralismo, por lo que este reconocimiento demuestra que desde el sur de Chile también se pueden desarrollar soluciones tecnológicas de alto impacto”, destaca.

En la misma línea, valora que este tipo de iniciativas visibilicen el trabajo que se realiza desde regiones y generen oportunidades de colaboración entre distintos centros de salud del país.

Formación con enfoque práctico y ético

El egresado del Instituto Profesional Santo Tomás sede Valdivia,  destaca que su formación en Ingeniería en Informática fue clave para su aporte al proyecto. “Los ramos de programación no solo enseñan lenguajes, sino una forma estructurada de pensar, analizar problemas y diseñar soluciones. Además, asignaturas como ética profesional fueron fundamentales, considerando el impacto social que tiene la inteligencia artificial, especialmente en ámbitos sensibles como la salud”, señala.

Finalmente, entrega un mensaje a los actuales estudiantes: “Que confíen en lo que están aprendiendo y no subestimen el impacto que pueden generar. Desde regiones, desde un instituto profesional y con compromiso social, también se pueden desarrollar soluciones que aporten al país”.