Unidas por la Experiencia Tomasina: madre e hija celebran titulación en Puente Alto

Rosa Caroca cumplió el sueño de titularse de Técnico en Podología Clínica a los 54 años, acompañada por su hija Rose Mary Millán, titulada de Santo Tomás y actual encargada del Laboratorio de Simulación Clínica de la sede Puente Alto.

Con emoción y orgullo se vivió una especial historia familiar en la reciente ceremonia de titulación de Santo Tomás Puente Alto. Rosa Caroca, de 54 años, recibió su título de la carrera Técnico en Podología Clínica, acompañada por su hija, Rose Mary Millán, titulada de Santo Tomás y actual encargada del Laboratorio de Simulación Clínica de la sede.

Para Rosa, este logro representa mucho más que un título profesional: es el cumplimiento de un sueño postergado. «Es un sueño cumplido; un sueño que aplacé para educar a mis hijos, pero gracias a Dios y a mi familia, aquí estamos cerrando un sueño y un ciclo precioso”, expresó emocionada.

Asimismo, destacó que nunca es tarde para estudiar y que su experiencia académica fue profundamente enriquecedora.

“Ahora creo que no hay edad para estudiar. Tengo 54 años y al principio pensé que sería difícil volver a ser estudiante, pero tuve buenos docentes y pude salir adelante sin problemas. Me gustó mucho”, comentó.

En la misma línea, Rosa recordó con cariño el momento en que decidió matricularse en Santo Tomás Puente Alto, sirviendo -sin querer- de ejemplo para otras familias.

“Nunca pensé estudiar acá. Mi hija siempre me decía ‘estudia’, pero yo le respondía que era muy vieja. Nunca olvido que cuando vine a matricularme había una mamá acompañando a su hija, y ella le dijo: ‘mira a la señora, matricúlate mamá, se puede’. Y ella también se matriculó ese año”, relató.

Por su parte, Rose Mary Millán manifestó el orgullo que siente por el logro de su madre y el significado especial que tiene compartir la experiencia tomasina. «Sentí mucho orgullo al verla recibir el título. Sé que la familia, nosotros y mi abuela en el cielo están orgullosos de su logro porque nunca se ha dado por vencida. Sólo siento orgullo”, expresó.

Además, destacó la importancia de derribar las barreras asociadas a la edad al momento de estudiar.

“Nunca pensé que seríamos tomasinas las dos. Siempre quise que estudiara porque creo que para estudiar no hay edad. A veces sí se hace difícil, eso no lo negamos, pero no es imposible. Estoy muy feliz; si ella es feliz, yo también”, enfatizó.

La historia de Rosa y Rose Mary refleja el espíritu de superación y perseverancia que caracteriza a la comunidad de Santo Tomás Puente Alto, demostrando que los sueños pueden cumplirse en cualquier etapa de la vida.