Santo Tomás Viña del Mar realizó cierre del Programa Mentoring Inclusivo del primer semestre destacando el acompañamiento y la inclusión estudiantil

Con una emotiva ceremonia de reconocimiento, Santo Tomás Viña del Mar realizó el cierre del Programa Mentoring Inclusivo correspondiente al primer semestre de 2026, instancia en la que se premió y reconoció el compromiso tanto de los mentores y mentoras como de los estudiantes participantes, quienes fueron protagonistas de un proceso marcado por el acompañamiento, la empatía y el crecimiento personal.

El programa, impulsado por el Centro de Aprendizaje de Santo Tomás, está orientado a apoyar a estudiantes en situación de inclusión durante su transición y permanencia en la educación superior. A través del acompañamiento de estudiantes de cursos superiores, se busca fortalecer la autonomía, la confianza y el sentido de pertenencia dentro de la institución.

La directora del Centro de Aprendizaje de Santo Tomás Viña del Mar, Roxana Silva, explicó que esta iniciativa está dirigida a estudiantes que, al ingresar a la institución, declaran alguna situación de discapacidad física, psicológica u otra condición que pueda requerir apoyos adicionales.

“Este es un programa de apoyo para estudiantes de inclusión, donde alumnos de cursos superiores, que poseen buenas características personales y académicas, son seleccionados para acompañar a estos estudiantes. El objetivo es permitir una transición adecuada hacia la educación superior y favorecer su permanencia y éxito académico”, señaló.

Durante este semestre, el programa contó con 12 mentores y 16 estudiantes acompañados, cifras que reflejan el creciente interés y consolidación de la iniciativa. Según Roxana Silva, esto demuestra el impacto positivo del programa tanto en el ámbito académico como personal.

Uno de los testimonios destacados fue el de Cristóbal Rodríguez, estudiante de cuarto año de Trabajo Social y mentor del programa, quien valoró profundamente la experiencia de acompañar a otros estudiantes.

“Ser mentor es una experiencia sumamente gratificante. Se genera un vínculo muy importante con la persona acompañada. Más que ayudar, se trata de estar presente, acompañar y comprender desde la empatía”, comentó.

Cristóbal también enfatizó que la principal herramienta para ejercer este rol es la empatía, junto con habilidades blandas que permitan comprender las realidades de otros sin prejuicios.

Por su parte, los estudiantes acompañados también compartieron sus experiencias. Pedro Ponce, estudiante de segundo año de Técnico en Veterinaria, destacó el apoyo académico recibido.

“El mentoring ayuda bastante, sobre todo con ramos que cuestan más entender. En mi caso me ayudó en materias donde necesitaba reforzar contenidos”, expresó.

Melissa, estudiante de primer año de Técnico en Educación Especial y alumna del programa, relató cómo esta experiencia fortaleció su confianza.

“Fue positivo, porque tuve harta ayuda y gané más confianza en mí misma. Mi mentora me animaba todas las semanas y eso me ayudó mucho con los estudios”, comentó.

Su mentora, Melissa Robles, estudiante de segundo año de la misma carrera, vivió su primer semestre en este rol y destacó el valor humano del acompañamiento.

“Ha sido una experiencia con muchas sorpresas positivas. Fue muy bonito ver que realmente se sintieron acompañadas. Uno nota que puede generar un impacto positivo en la vida de otra persona”, señaló.

Además, Melissa Robles destacó que un buen mentor debe contar con herramientas como flexibilidad, paciencia y asertividad, especialmente al acompañar a estudiantes que enfrentan los desafíos del primer año.

Desde el equipo profesional que apoya la iniciativa, Valeria Mayorga, educadora diferencial y especialista en neurodivergencias, valoró el impacto bidireccional del programa.

“Este acompañamiento genera crecimiento tanto en los estudiantes de inclusión como en quienes cumplen el rol de mentores. Es una experiencia de aprendizaje mutuo y de gran valor humano”, indicó.

De cara al segundo semestre, el equipo proyecta un aumento en la participación de estudiantes de inclusión, fortaleciendo así un programa que año a año sigue consolidándose como un espacio clave para promover una educación superior más accesible, inclusiva y centrada en las personas.