“Tomy Educa” cruza fronteras: Proyecto inclusivo de Santo Tomás fue presentado en congreso internacional en México

  • La iniciativa, desarrollada por estudiantes y docentes de las sedes Rancagua y Curicó, integra inteligencia artificial, lectoescritura en apoyo a estudiantes con Necesidades Educativas Especiales.

Un importante reconocimiento internacional obtuvo el proyecto “Tomy Educa: Recursos didácticos personalizados con IA para el aprendizaje de lectoescritura”, desarrollado por el Instituto Profesional Santo Tomás Rancagua y el Centro de Formación Técnica Santo Tomás Curicó, al ser presentado en el V Congreso Internacional de Educación Inclusiva (CIEI) 2026, organizado por la Universidad Autónoma de Chihuahua en México, en modalidad online.

En este contexto, y entre más de 400 expositores de instituciones de educación superior de distintos países, “Tomy Educa” formó parte de las ponencias virtuales seleccionadas dentro del eje temático “Investigación y prácticas innovadoras en inclusión educativa, tecnología asistida e inteligencia artificial en educación inclusiva”. La propuesta fue destacada en la categoría “Soluciones Innovadoras”, gracias a su enfoque innovador que integra inteligencia artificial, educación inclusiva y trabajo interdisciplinario entre las áreas de Informática y Educación.

La iniciativa fue presentada por Sandra Chilanguá, directora de carreras del Área Educación del CFT Santo Tomás Curicó, y Rosa Rao, jefa de carrera de Ingeniería en Informática del IP Santo Tomás Rancagua, quienes dieron cuenta del desarrollo y proyección de este proyecto que nació hace tres años como respuesta a las dificultades de acceso a la lectoescritura en estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE).

Desde sus inicios, “Tomy Educa” ha evolucionado significativamente: partió como un conjunto de cápsulas educativas y videojuegos pedagógicos, hasta consolidarse como una solución interactiva basada en inteligencia artificial generativa. En 2025, la iniciativa —que contó con financiamiento de Vinculación con el Medio a través de Concurso de Innovación Social— involucró a 12 estudiantes y 4 docentes de Santo Tomás, beneficiando a más de 300 niños y niñas de la Escuela Municipal Palestina de Curicó.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase piloto y consiste en una tablet interactiva tipo tótem. Esta herramienta integra cuentos digitales, recursos sonoros y un chatbot educativo, ofreciendo una experiencia de aprendizaje adaptada a distintas necesidades.

Sobre esta experiencia, Sandra Chilanguá, líder de la iniciativa de Innovación Social, destacó el crecimiento sostenido del proyecto que surgió en pandemia. “Fue una grata experiencia poder compartir lo que venimos desarrollando desde hace algunos años. Al preparar la presentación, tomamos conciencia de cuánto ha crecido y que siempre ha buscado responder a necesidades reales del entorno escolar. Además, la hemos implementado en contextos educativos que requieren apoyo en sus procesos de aprendizaje, tanto en educación regular como en educación especial”.

La académica también subrayó el valor formativo del trabajo colaborativo. “Estoy convencida de que seguiremos fortaleciendo ‘Tomy Educa’ para llegar a más comunidades. Pero, sobre todo, creo que es una estrategia que motiva a nuestros futuros profesionales de Educación e Informática a atreverse a innovar desde el trabajo multidisciplinario”.

El aporte de la innovación social a la formación integral

Por su parte, Rosa Rao, jefa de carrera de Ingeniería en Informática del IP Santo Tomás Rancagua detalló que ser parte del proyecto fue más que desarrollar un recurso o herramienta, sino más bien un modelo educativo. «Mi rol consistió en organizar los equipos, planificar estrategias de capacitación, diseño, desarrollo y despliegue, seleccionar las herramientas y los recursos tecnológicos más convenientes«.

Pese a que hoy se han masificado las aplicaciones móvil y de web, cada proyecto representa un desafío, y en el caso del Área de Informática se centró en identificar y seleccionar herramientas técnicas que realmente aportaran al aprendizaje «que pudiera ser entendido y utilizado por todos los equipos involucrados y que finalmente cumpliera con el propósito de ayudar a los niños y niñas a fortalecer sus habilidades lectoescritoras con mediación tecnológica» señaló.

En el camino, el equipo se vio enfrentado a nuevos retos en el desarrollo. «También vivimos un proceso muy humano, iniciamos con encuentros virtuales y nos dimos cuenta de que, aunque podíamos entregar contenidos, faltaba cercanía, interacción y comprender mejor cómo estaban aprendiendo las personas. Eso nos llevó a replantearnos muchas cosas y a construir una metodología de trabajo colaborativa y más cercano que nos llevó desde Rancagua hasta Curicó» explicó la jefa de carrera.

De esta forma, iniciativas y proyectos de Innovación Social se vuelven una alternativa clave para enriquecer la experiencia formativa de estudiantes. «Los estudiantes de Informática fortalecieron y pusieron en práctica sus habilidades, mientras aprendían de lectura, inclusión y estrategias pedagógicas. A la vez, los estudiantes y docentes de Educación integraron tecnologías y herramientas digitales desde otra perspectiva. Por eso estoy convencida que más que una herramienta fue un proyecto de mejora continua y mucho trabajo interdisciplinario, un proceso vivo, donde el aprendizaje ocurrió en todas las direcciones y donde realmente se generó un impacto significativo en las personas» finalizó Rosa Rao.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto ha sido precisamente la articulación entre estudiantes de distintas carreras. Así lo expresó Mariana Vera, Técnico en Educación Especial y estudiante de Ingeniería en Informática en Santo Tomás Rancagua, quien participó directamente en el desarrollo visual y la organización de contenidos digitales.

“Cuando fuimos a Curicó, ya estaban listos los cuentos, y yo me hice cargo de la imagen, de ordenarlos y subirlos a la plataforma para integrarlos a la tablet. Fue una experiencia muy enriquecedora, aprendí mucho trabajando en esta área”.

Respecto al futuro del proyecto, la estudiante adelantó que el equipo busca seguir perfeccionando la herramienta. “Tenemos la idea de mejorar la aplicación y sumarle nuevas funcionalidades. Con la experiencia que tuve el año pasado, como que me picó el bichito y me gustó más para seguir en esa línea”, concluyó.

El proyecto contempla tres zonas de aprendizaje: una biblioteca de cuentos digitales alineados con el currículum escolar, una sección de recursos sonoros y musicales para reforzar el lenguaje, y un espacio de interacción con inteligencia artificial que responde preguntas y acompaña el proceso educativo de los estudiantes.

De esta manera, “Tomy Educa” no solo avanza en el desarrollo de soluciones tecnológicas para la inclusión, sino que también fortalece la formación práctica, promueve la innovación y el trabajo interdisciplinario entre estudiantes.