Acciones zoosanitarias principalmente se desarrollan en conjunto con los municipios ofreciendo a la comunidad la opción de sumarse al cuidado responsable de sus animales.

Más de 900 atenciones durante 2017, cinco operativos con alrededor de cien pacientes cada uno, son algunas de las cifras que entregó el Hospital Clínico Veterinario Docente de la Universidad Santo Tomás Talca.

Según explicó su directora y docente de Medicina Veterinaria, Romy Weinborn, el trabajo que realizan se concentra en las atenciones al público en general en las dependencias del hospital y las atenciones que se ofrecen de manera masiva en los ya señalados operativos zoosanitarios.

¿Cuál es el balance que realizan ustedes del año 2017?

“El trabajo en el hospital está enfocado de dos formas, de manera interna y externa. Lo primero son los clientes, los propietarios que vienen con sus mascotas y para eso ofrecemos hospitalización 24 horas que aunque no es todo el año, cuenta con la participación de los estudiantes a partir de cuarto año. Externamente realizamos atenciones a través de los operativos que realizamos principalmente con las municipalidades. Son lo que llamamos operativos zoosanitarios donde se entrega atención clínica, desparasitación interna y externa y algunas vacunaciones. Para eso funcionamos con convenios donde nosotros aportamos con los profesionales y el transporte y los municipios con los insumos. Este tipo de trabajo resulta muy beneficioso ya que mientras el trabajo en el hospital permite trabajar con tiempos mucho más extendidos, en los operativos todo es contra el tiempo por el gran número de animales que debemos atender. Esto sin duda es un plus en la formación de nuestros estudiantes”.

¿En qué período funciona el Hospital y qué tipo de perfil tienen los usuarios?

“El Hospital funciona relativamente asociado a la presencia de alumnos, eso significa que estamos funcionales de marzo a junio, paramos mientras los alumnos están de vacaciones y de ahí volvemos en agosto hasta diciembre. Ahí bajamos las atenciones y nos mantenemos ambulatorios hasta enero y ahí cerramos. En general el perfil de nuestros usuarios es de personas de bajos recursos, aunque también tenemos todo tipo de clientes. También recibimos a personas derivadas desde los municipios con los que tenemos convenios”

¿Cómo llegan los pacientes a atenderse al Hospital Veterinario?

“Como mencionaba recibimos un número de personas derivadas desde los municipios en convenio, también llegan colaboradores de Santo Tomás y público en general en busca de atención para sus mascotas. Si bien no ofrecemos atención gratuita, algunos casos de interés docente son absorbidos por el propio hospital, mientras que al público en general se le cobran los insumos y la respectiva atención. Quien requiera atención solo debe llamar y pedir hora, muchos llegan recomendados  por alguien que ya se atendió en el hospital”.

¿Cuál es la proyección que tienen para el año 2018?

“La proyección es poder contar con el servicio de hospitalización durante todo el año de marzo a diciembre, ojalá esperamos aumentar un 10% de los número totales y seguir abordando la misma o más cantidad de operativos que los realizados durante 2017”.

¿Cómo impacta en los estudiantes y en la comunidad el trabajo que realiza el Hospital Veterinario Docente?

“Al ser un hospital veterinario abierto a la comunidad, permite que cualquier propietario de mascota acceda a la atención clínica, lo que es bastante bueno, ya que durante los meses de atención se pueden realizar procedimientos clínicos y quirúrgicos que son más complejos. Además, el HCVD es el campo clínico del área de medicina menor de la Escuela de Medicina Veterinaria UST en Talca, lo que permite que los alumnos coloquen en práctica sus conocimientos adquiridos de manera teórica durante todos los años de estudio, ellos pueden acceder desde primer año como voluntariado, pero a partir de 4to año ya no es voluntario, por lo que como Escuela nos aseguramos que ellos pasen por muchas horas de práctica. Uno de los beneficios que más agradecen los alumnos, es que les permite visualizar lo que significa una real atención, con casos reales, con propietarios reales, lo que les faculta a ser más seguros y con mayores conocimientos cuando se enfrentan a su quehacer laboral, además se sienten más tranquilos al enfrentarse a sus propios casos, los que pueden ser muy complejos desde el aspecto médico o del aspecto de relacionarse con los propietarios, ya que eso no se enseña en las aulas, solo se puede transmitir al ver las reacciones reales de cada situación con las personas y sus mascotas, por algo una de las cosas más importantes a mi juicio en la docencia es aprender haciendo”.