Exportación de cerezas: cómo Chile busca resguardar su competitividad frente a los altos estándares de las grandes potencias

· Usando el Catastro Frutícola, carrera de Agronomía de la UST busca realizar estudios de eficiencia técnica productiva de manera establecer determinantes y metas en base a condiciones y recursos de producción para cumplir con altos estándares de explotación y exportación.

Noviembre se ha consolidado como un mes clave para el sector silvoagropecuario chileno, marcando el inicio de la temporada de exportación de cerezas hacia China, principal destino de este producto. En la antesala del Año Nuevo Chino, la cereza adquiere un valor simbólico asociado a la abundancia, la prosperidad y el buen augurio, lo que históricamente ha impulsado su demanda.

China concentra actualmente el 49,3% de las exportaciones regionales, posicionándose como el mercado estratégico para la fruta chilena. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), elaboradas en base a datos de Aduanas, durante noviembre de 2025 el sector silvoagropecuario registró una participación del 13,2% en las exportaciones, con un aumento de US$12,3 millones respecto a noviembre de 2024. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por la fruticultura, que alcanzó una participación del 12,8%.

Problema: altos volúmenes, pero menores resultados de los esperados

Pese a las cifras positivas, desde el gremio reconocen que el desempeño de la temporada no ha cumplido las proyecciones iniciales. Según declaraciones de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) la demanda asociada al Año Nuevo Chino no está ocurriendo en la magnitud deseada.

A la fecha, aproximadamente el 60% de la producción de la temporada ya ha sido comercializada, sin lograr los resultados esperados. De acuerdo con la SNA, el escenario responde en parte a un menor poder adquisitivo en China, lo que ha derivado en un mercado más selectivo y exigente en términos de calidad, calibre, variedad y eficiencia productiva.

En ese contexto, algunas variedades que salieron anticipadamente al mercado no cumplieron con los estándares requeridos, afectando los precios y la aceptación del producto. En esa línea, la entidad manifiesta la eventual restricción de exportación de variedades de cerezas, requiriendo profesionalizar la producción, con altos criterios técnicos y de rendimiento.

Exigencias internacionales y riesgo para la exportación nacional

Especialistas del sector coinciden en que uno de los factores críticos ha sido que no todas las cerezas exportadas cumplieron con los estándares exigidos por las grandes potencias, lo que otorga a los mercados compradores la facultad de rechazar cargamentos o la baja en los precios debido al cambio en la demanda.

Este escenario tensiona la cadena productiva y pone en riesgo la competitividad del principal producto frutícola de exportación del país, impactando directamente en los ingresos regionales y en la sostenibilidad del rubro.

Frente a estos desafíos, surge el estudio de eficiencia técnica productiva, usando el Catastro Frutícola, una iniciativa impulsada desde la Universidad Santo Tomás (UST) que busca medir y monitorear la producción frutícola considerando tamaño de explotación, especie cultivada y región. Según explica el Dr. Álvaro Reyes, Director Nacional de Agronomía de la UST durante su presentación en la Expo Chile Agrícola 2025, el proyecto apunta a impulsar una estrategia nacional de medición de productividad, basada en metodologías robustas y datos representativos del sector, en el marco de su compromiso con la seguridad e inocuidad alimentaria como una de las líneas de trabajo de Vinculación con el Medio de la Facultad de Recursos Naturales y Medicina Veterinaria.

“Se requiere conocer previamente las condiciones de producción de los agricultores e identificar brechas de recursos. El análisis de estos antecedentes permitirá mejorar la eficiencia y aumentar la productividad”, señala Reyes.

Resultados preliminares y hallazgos clave

Uno de los principales hallazgos del estudio es que las empresas exportadoras no necesariamente presentan mayores niveles de eficiencia productiva, lo que podría explicarse por los altos costos asociados al proceso exportador.

Además, el estudio ha permitido mejorar la estimación de los modelos, usando meta-fronteras de producción, identificando la necesidad de incorporar más insumos y variables como determinantes de eficiencia, dada la complejidad de los sistemas productivos actuales.

“Estudios como este de acceso público garantiza que tanto pequeños como grandes productores puedan beneficiarse del sistema, democratizando la información, mejorar el uso adecuado de recursos y fortalecer una agricultura más resiliente, sustentable y productiva a nivel nacional”, destaca Reyes, quien además coordina el proyecto.

Nuevas competencias para los futuros agrónomos

Hoy, el sector exige que los agrónomos desarrollen competencias en:

· Sostenibilidad y gestión eficiente de los recursos

· Innovación y transferencia tecnológica

· Adaptación al cambio climático y bioseguridad

· Análisis de datos para la toma de decisiones

Estas habilidades son clave para sostener la competitividad del agro chileno en el mercado nacional e internacional.

Próximos desafíos y recomendaciones de política pública

Para implementar el estudio a escala nacional, usando los datos del Catastro Frutícola, Reyes enfatiza la necesidad de una colaboración público-privada, que permita levantar datos de calidad.

Entre las principales recomendaciones para políticas públicas destacan:

· Focalización en pequeños agricultores: priorizar explotaciones menores a 50 hectáreas, con programas de asociatividad y transferencia tecnológica.

· Mecanización: fortalecer el uso de tecnología, especialmente en cultivos como la uva de mesa.

· Mejora en la gestión predial: ampliar los servicios de asesoría técnica.

· Investigación aplicada: consolidar alianzas público-privadas para generar información específica del sector.

Resguardar la eficiencia de la producción nacional de cerezas es clave para mantener la competitividad de uno de los principales motores de exportación del país. En ese marco, el estudio de eficiencia técnica en explotación frutícola, desarrollado por la UST, se posiciona como una herramienta estratégica para mejorar la toma de decisiones productivas, elevar los estándares de calidad y responder a las exigencias de los mercados internacionales, asegurando la sostenibilidad del sector frutícola chileno. Revisa la presentación de Álvaro Reyes en la Expo Chile Agrícola 2025 aquí.