Instancia contó con una sólida presentación del Padre Ricardo Tong, Capellán de sedes Viña del Mar y San Joaquín de Santo Tomás. “Nuestra esperanza tiene un nombre, porque no es una cosa, una utopía, una idea: nuestra esperanza se funda en una persona real: Jesucristo”, precisó.

Recientemente la Dirección Nacional de Formación e Identidad de Santo Tomás realizó la primera charla anual con Capellanes de la institución. En la ocasión, el Padre Ricardo Tong, representante de sedes Viña del Mar y San Joaquín, reflexionó en torno a la esperanza en el marco de la actual emergencia sanitaria producto de la propagación del Covid-19.

El líder espiritual comenzó su presentación cuestionando si “¿tengo derecho a esperanza? ¿No pierdo a veces la esperanza?”, preguntas que florecen “dada la realidad que estamos viviendo: una iglesia con crisis, ideología de género, cultura de la muerte, el movimiento social que ha conducido hacia las perspectivas de una nueva Constitución. Y el golpe final fue el Covid-19 y con él la pandemia”, sostuvo.

Por lo mismo, explicó que “nuestra sociedad está necesitada de esperanza. Se dice que el siglo XX es un cementerio de esperanzas. La esperanza es algo constitutivo del ser humano. Sin embargo, la realidad guarda esperanzas, como el trabajo del personal de la salud o la aparición de las vacunas. Cada uno sabe qué esperanza lleva dentro de su corazón”, manifestó.

El Padre Tong ahondó en esta idea y enfatizó, en lo medular de su ponencia, que “nuestra esperanza tiene un nombre, porque no es una cosa, una utopía, una idea: nuestra esperanza se funda en una persona real: Jesucristo. Y Jesucristo resucitado, no clavado en un madero. Un Jesucristo con la tumba vacía. Un Jesucristo que camina con nosotros conversando, recorriendo, charlando. A nosotros se nos revela como el último seguro de todo. Absolutamente todo”, sostuvo.

Por su parte, la Directora Nacional de formación e Identidad, María Esther Gómez de Pedro, comentó que la charla organizada para docentes y académicos de la Dirección Nacional es importante “porque necesitamos refrescarnos en la mirada desde la fe sobre la esperanza. Para Tomás de Aquino, fe y esperanza iban de la mano. La fe nos abre perspectivas impresionantes”, sentenció.

Es preciso señalar que también hubo espacio para que los presentes reflexionaran sobre el tema central de la charla. Quienes deseen revivirla, pueden acceder a la grabación en el siguiente enlace.