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Santo Tomás Valdivia certifica a 35 dirigentes sociales en la quinta versión de la Escuela de Líderes en LancoDel voluntariado estudiantil al servicio público: la historia de Rubén Pérez y el valor transformador de aprender junto a las comunidades

• El Egresado Destacado de Santo Tomás y actual profesional de INJUV participó recientemente en los Diálogos Red Transformadora de la Región de Coquimbo, instancia en la que compartió cómo las experiencias de voluntariado y trabajo territorial vividas durante su etapa estudiantil marcaron el rumbo de su trayectoria profesional.

Hoy, desde su rol de encargado regional DAF y Voluntariado en el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), desempeñando funciones ligadas al fortalecimiento de la participación juvenil y el voluntariado, un camino que, según reconoce, comenzó mucho antes de asumir responsabilidades en el sector público.
Su participación en los Trabajos Voluntarios de Invierno y Verano de Santo Tomás, fueron experiencias que le permitieron compartir con estudiantes de distintas carreras y sedes del país, conocer diversos contextos sociales y comprender que la formación profesional también ocurre fuera de la sala de clases. “Fueron instancias muy significativas porque me permitieron conocer otras realidades territoriales y aportar desde nuestras propias capacidades”.
También fueron importantes espacios como la Escuela de Líderes y otras experiencias de participación social desarrolladas durante su formación, que nutrieron su experiencia tomasina «Esa etapa me ayudó a desarrollar habilidades de liderazgo, organización de equipos y trabajo comunitario. Ahí entendí que la formación profesional no ocurre solamente dentro de una sala de clases, sino también en el encuentro con otras personas y con las necesidades reales de los territorios«, señala.
Uno de los hitos más significativos en su formación fue la creación de “Manos Que Ayudan”, organización de voluntariado estudiantil de la que posteriormente fue presidente. “Este fue un punto de inflexión en mi camino profesional. Ser presidente de una organización de voluntariado estudiantil significó comenzar a coordinar personas, organizar actividades, distribuir responsabilidades, relacionarnos con otras instituciones y, sobre todo, aprender a trabajar con personas que participaban voluntariamente y que necesitaban encontrar un sentido en lo que hacíamos”.
Otro punto de inflexión en su carrera profesional fue su llegada al Instituto Nacional de la Juventud, donde asumió el área de voluntariado desde una posición institucional, asumiendo el desafío de transformar la motivación en políticas, programas e iniciativas sostenibles. “Ese proceso fue muy desafiante y enriquecedor, porque me permitió comprender que una buena iniciativa de voluntariado no depende solamente de la motivación de quienes participan. También requiere planificación, objetivos claros, metodologías adecuadas, seguimiento y evaluación para saber si efectivamente se están generando los resultados esperados”.
Aprender desde la escucha
Durante su participación en los recientes Diálogos Red Transformadora – Región de Coquimbo, el Egresado Destacado IPST La Serena 2025 destacó que gran parte de su formación fue también territorial y comunitaria. Un aprendizaje que se construyó a partir de los voluntariados que le permitieron tener un contacto directo con personas, organizaciones y comunidades, que probablemente no habría conocido solamente desde su formación académica.
Según explica, esas experiencias le enseñaron una lección que continúa guiando su trabajo profesional. “Antes de intervenir en un territorio hay que conocerlo y escuchar a quienes viven en él. No todas las comunidades tienen las mismas necesidades ni funcionan de la misma manera, por lo que las soluciones tampoco pueden construirse desde una única mirada” afirmó.
Esa visión se fortaleció más tarde en experiencias laborales vinculadas a Servicio País, municipios y organismos públicos, así como durante el año y medio que vivió en Nueva Zelanda. “Después de egresar viví durante un año y medio viví en Nueva Zelanda con una visa de Working Holiday. Más allá de la experiencia de viajar y conocer otra cultura, ese período me permitió desenvolverme en un contexto completamente distinto, adaptarme a nuevas formas de trabajo y convivencia, relacionarme con personas de distintos países y desarrollar una mayor autonomía” relató.
Una experiencia que amplió su mirada sobre la diversidad, la adaptación y el trabajo con personas de distintos contextos culturales. “Esa experiencia reforzó en mí la importancia de la adaptación, la apertura y la capacidad de aprender de otros contextos. Son aprendizajes que también resultan muy valiosos en el trabajo territorial, donde es necesario comprender realidades diversas, evitar prejuicios y construir vínculos desde la escucha y el respeto”.
La experiencia internacional explica le permitió fortalecer habilidades como la flexibilidad, la resolución de problemas y la disposición a aprender claves cuando se trabaja con equipos, comunidades y organizaciones diversas.
Liderar para que otros participen
A lo largo de su trayectoria, Rubén ha puesto en práctica competencias que comenzó a desarrollar durante sus años de estudiante y que han sido fundamentales para su rol en el servicio público. “Una de las principales ha sido la capacidad de trabajar con personas y organizaciones muy distintas entre sí. Además de la capacidad de escuchar, comunicarme de manera cercana, generar confianzas y adaptar la forma de trabajar dependiendo de cada contexto”.
Entre otras competencias destaca coordinar equipos, organizar actividades, formular proyectos y articular redes entre organizaciones sociales, municipios, instituciones públicas y otros actores del territorio. “Muchas de estas competencias posteriormente fueron fundamentales en mi trabajo en INJUV, particularmente en la coordinación de programas juveniles, iniciativas de voluntariado y procesos de articulación territorial”.
En esa línea, el encargado de voluntariado de INJUV hace hincapié que uno de los aprendizajes más importantes es comprender que detrás de cada programa o proyecto existen personas. “Puedes tener una iniciativa técnicamente muy bien diseñada, pero si no eres capaz de vincularte con quienes participan de ella, conocer sus motivaciones y generar confianza, es muy difícil conseguir resultados que sean sostenibles” explicó.
Es así como reflexiona que el crecimiento profesional es continuo y permanente, así recuerda que hace 12 años conoció a otros estudiantes entusiastas, con quienes se organizó y crearon su propio voluntariado. “Aprender nuevas metodología y reunir experiencias permiten que el voluntariado no solamente genera un impacto en las comunidades, sino también en quienes participan de él”.
Ese interés continúa hasta hoy. Actualmente es cofundador de El Tao del Voluntariado, un espacio de entrevistas sin fines de lucro que desarrollan junto a un amigo y que busca visibilizar organizaciones sociales y de voluntariado, conocer cómo trabajan, compartir sus experiencias y aprendizajes, y acercar estas iniciativas a otras personas interesadas en participar o conocer el trabajo que realizan en sus territorios.
Una invitación a transformar desde la experiencia

Por ello, invita a los estudiantes a que participen en actividades de Vinculación con el Medio y no las consideren como instancias secundarias o aisladas. El llamado es a hacerse parte y que aprovechen cada experiencia como una oportunidad de crecimiento integral.
«Muchas veces uno no dimensiona cuánto puede influir una experiencia de voluntariado, un proyecto con una comunidad o el encuentro con una organización en las decisiones que tomará posteriormente como profesional», sostiene.
Y agrega: «Mi invitación es a participar con apertura y curiosidad, conocer los territorios, escuchar a las personas y construir vínculos que puedan mantenerse en el tiempo. Porque además de contribuir a una comunidad, probablemente esas experiencias también van a transformar la manera en que cada estudiante entiende su profesión y el rol que quiere asumir en la sociedad«.
Para Rubén, ese es precisamente el espíritu de la Red Transformadora Santo Tomás: conectar estudiantes, egresados, docentes, organizaciones y comunidades para generar aprendizajes compartidos y aportar, desde la colaboración, responder a desafíos comunes y a la construcción de territorios más fortalecidos y participativos.
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