La pandemia que enfrentamos a nivel mundial producto del contagio masivo por Coronavirus nos ha hecho replantear la forma en que convivimos con nuestros mayores, sobre todo a aquellos que requieren de cuidados permanentes.

Como ya es sabido, la población con mayor riesgo de presentar complicaciones respiratorias graves, incluso la muerte, son los adultos mayores, especialmente el grupo de 75 años y más y quienes presentan enfermedades crónicas de base. Es por esta razón que la medida de aislamiento en casa que se ha dispuesto para todas las personas, en el caso de los adultos mayores, es altamente necesaria.

Frente a este escenario adverso, debemos hacer el mayor esfuerzo como familia y sociedad aludiendo a la solidaridad y altruismo que nos caracteriza como país cuando hemos tenido que enfrentar las  diversas catástrofes naturales a lo largo de nuestra historia.

Desde el enfoque gerontológico asistencial, debemos procurar que las personas mayores puedan tener un bienestar físico, social y psicológico, por tal razón los investigadores del Centro de Investigación e Innovación en Gerontología de la UST, Andrés Ledezma y Miguel Ángel Ramos, a continuación ofrecen una serie de recomendaciones que pueden ser aplicables en menor o mayor medida con todos nuestros adultos mayores.

  • Ofrece ayuda a los adultos mayores de tu comunidad: Además del adulto mayor que está en casa con nosotros, lo primero sería identificar en nuestro sector aquellos mayores que viven solos y que eventualmente puedan requerir de nuestra ayuda, contactar con ellos verbalmente y asegurarse que cuente con suministros básicos de alimentación, agua, abrigo, etc. Verificar si cuentan con redes concretas de apoyo familiar, de lo contrario ofrecerles reestablecer estos contactos y de no ser posible, comunicar a los Centros de Salud Familiar, Municipalidad o Carabineros que han identificado un adulto mayor de alto riesgo.
  • Distribuye tareas de apoyo: Ya reconocidos aquellos mayores que necesitarán de nuestra colaboración durante el aislamiento epidemiológico, podemos compartir esta contribución con personas de confianza a fin de distribuir las tareas de apoyo formando canales o equipos en redes sociales que idealmente también incluyan a la misma persona mayor si es posible, la idea es asegurarnos que cuente con lo necesario y no tengan que salir de sus hogares. Ofrecerles hacer sus compras en supermercados, ferias, farmacias o almacenes; llevarles o traerles encargos de sus familiares. Tener en cuenta la posibilidad de utilizar los sistemas de pago de servicios online y la compra de productos en supermercados y farmacias por internet, incluso los servicios de delivery.
  • Manténlos conectados: Tan importante como asegurarnos que cuenten con los suministros básicos, es mantenerlos conectados con la sociedad y sus seres queridos, en este punto es donde más podemos contribuir y ofrecerles ayuda. Si bien aún existe una gran brecha de conocimiento tecnológico, muchos mayores saben utilizar dispositivos Smartphone, o bien puede ser un buen momento para instruirlos a cómo utilizarlos. Podemos ofrecerles compartir nuestra señal de internet en caso de que no cuente con ella, incluso facilitarles un equipo móvil, un computador que tengamos sin uso en casa. Lo más recomendado en esta línea sería incluirlos en redes sociales, hacerlos partícipes de grupos de WhatsApp, ubicar a sus familiares por Facebook, Instagram u otros. También tenemos las aplicaciones de recreación y desafíos mentales que pueden venir muy bien y le serán de agrado. Para aquellas familias que ya tengan a sus adultos mayores incorporados en redes sociales, es importante que el contacto con ellos sea programado y rutinario. Asegurarnos de que se sientan acompañados, atendidos y escuchados, si es posible por video llamada que nos otorga un aire de presencialidad pese a las distancias.
  • Asegúrate que cuente con sus medicamentos y reciba la vacuna contra la influenza: Pasando al ámbito de la salud física, hay que partir asegurándonos que tengan acceso a comprar o retirar sus medicamentos, que reciban la vacunación contra la Influenza y vigilar periódicamente que no presenten signos de decaimiento o enfermedad, recordar compartir estas tareas de apoyo con más de un familiar o miembros de la comunidad y comunicar a la red de salud en caso de ser necesario.
  • Actividad física de a lo menos 10 minutos diarios: Los mayores en casa, dependiendo su estado funcional, deberían realizar además de sus actividades cotidianas del hogar, a lo menos 10 minutos de actividad física por día durante este periodo de cuarentena. Aquí entra en juego la creatividad para trabajar en espacios reducidos y la utilización de elementos a disposición en el hogar. Recomendamos en la medida de lo posible acompañar a las personas mayores durante la ejecución de estos ejercicios, aspecto que brindará seguridad y recreación para ambos. Algunos de los ejercicios recomendados son: caminar a paso rápido en un pasillo, marcha estacionaria elevando las rodillas, lanzar y recibir un balón o cojín, girar los brazos hacia adelante y atrás como nadando. Siempre evitar el dolor y el mareo además de tomar las medidas de protección para evitar caídas.

Para los más activos, si cuentan con acceso a internet, basta con buscar en Youtube “ejercicios para personas mayores en casa” y podrán encontrar varias rutinas entretenidas que poder realizar. Otra opción que está en la línea de la teleasistencia y telemedicina, es disponer de un profesional que para el escenario actual, idealmente fuese voluntario, quien realice una clase de ejercicio guiada por videollamada o encapsulada en videos tutoriales. Este formado de asistencia sanitaria a distancia, claramente puede realizarse con todos los profesionales de salud, por lo que instamos a toda la comunidad clínica a poder ofrecer estos servicios con los mayores en la medida de sus posibilidades.

  • No los abandones: Por último desde el foco psicológico, sabemos que esta pandemia sin precedentes históricos nos afecta emocionalmente a todos, sin embargo en las personas mayores la angustia y ansiedad, pueden tener repercusiones importantes al generar desequilibrios fisiológicos que se manifestarán en descompensaciones de enfermedades crónicas, como alzas de tensión arterial y glicemia, dolencias musculares, sensaciones de ahogo y agudización de los cuadros depresivos, incluso reducción en la atención con fallas de memoria. Sin embargo, se debe permitir la expresión emocional, ya que es del todo normal que sientan angustia estando al tanto de que son la población más vulnerable.

Lo aconsejable, es mantener un contacto permanente con ellos, conversar sobre la situación y tomar acuerdos en conjunto sobre las medidas de protección y el manejo de casa durante el periodo de cuarentena. Hay que considerar que ellos siempre están más preocupados por sus hijos, nietos, bisnietos, hermanos y amigos en general, que de su propia salud. Por lo que sí es posible contactarlos con estas personas por redes sociales, estarán más tranquilos.

  • Recuerden momentos gratos: En aquellos que están cognitivamente sanos, nunca se les debe ocultar información, más bien hay que mantenerlos actualizados de la contingencia como ciudad, país y el mundo, discutir con ellos sobre las nuevas noticias e invitarlos a formar parte de las propuestas de solución al respecto. Igualmente, es un buen momento para la reminiscencia, hablar del pasado, recordar momentos gratos de los que ellos tienen más claridad que las personas jóvenes (porque estuvieron ahí). Otra cosa importante es la posibilidad de entregarles protagonismo, considerando que el periodo de aislamiento implica permanecer más tiempo en casa, es sabido que son bastante hábiles optimizando recursos, cocinando, aconsejando, por ende, lo más jóvenes pueden ser quienes realicen las consultas a las personas mayores de la familia.