El investigador del Cigap, Miguel Ángel Ramos, explicó que un 10,4% de la población de personas mayores presenta esta enfermedad en Chile, condición que al no ser tratada puede llevar a demencias.  

El proceso de envejecimiento está rodeado de creencias y estereotipos que nos llevan a tener una imagen negativa sobre lo que es llegar a convertirnos en adultos mayores. Muchas veces lo asociamos a perder autonomía y a lidiar con diferentes problemas de salud. Sin embargo, para el neuropsicólogo clínico e investigador de Cigap de la Universidad Santo Tomás sede Antofagasta, Miguel Ángel Ramos, esta creencia es un error.

“Si bien envejecer aumenta los factores de riesgos en ciertas enfermedades tan temidas por los adultos mayores como son el deterioro cognitivo o las demencias, otros dependen únicamente de los hábitos de cada persona, siendo el autocuidado fundamental para llegar saludable y con una buena calidad de vida a esta etapa”, comentó Ramos.

Según las cifras de Salud, en Chile un 10,4% de la población de personas mayores presenta deterioro cognitivo y un 1,06% demencia. No obstante, para el año 2050 estos indicadores se triplicarían.

“El sistema sanitario no es capaz de sostener la atención con este porcentaje de pacientes que cuando se triplique va a ser peor, por eso es importante que las personas aprendan a cuidarse y tomen conciencia, primero por el alto costo sociosanitario y económico de padecer este tipo de enfermedades y luego porque tenemos la capacidad de incidir en nuestra salud”, agregó Ramos.

La fisiología celular se reduce posterior a los 35-40 años, por lo que es esperable que nuestras funciones cognitivas sufran una disminución dentro de parámetros normales, pero cuando hay deterioro cognitivo anormal (fuera de lo esperado) existe una merma de funciones cognitivas que afecta la calidad de vida del individuo y que al no ser tratado lleva a deterioro funcional y luego a demencias.

“Las factores que influyen en el deterioro cognitivo son las condiciones genéticas, contaminación y los hábitos de cada persona. Estos últimos (hábitos) con un porcentaje cercano al 49%, lo que sugiere que uno tiene un peso importante en el control de la prevención”, aseguró el investigador del Cigap.

Prevenir el deterior cognitivo

Es así que la actividad física aparece como la más protectora al abarcar casi la mitad del porcentaje de prevención en los hábitos.

“Hacer actividad física está a nuestro alcance y tiene un gran impacto no sólo en la salud vascular y celular, sino que también en el cerebro como un factor protector, por lo mismo es recomendable hacerla desde temprana edad, ya que hasta los 40 años acumulamos las reservas fisiológicas que utilizaremos cuando seamos adultos mayores. Es en esta etapa que las enfermedades crónicas no transmisibles comienzan a aparecer y socialmente se genera el mito de que envejecer es paupérrimo, pero en realidad es la consecuencia de no haber hecho autocuidado en períodos prematuros”.

Otro factor protector es la escolaridad. “Mantener tu cerebro activo es algo que está a tu alcance, mientras más estudies y más estimules tu cerebro con actividades nuevas y desafiantes cognitivamente es mejor”.

Fumar tiene un gran peso en el deterioro cognitivo, puesto que afecta la salud vascular, la cardiorrespiratoria y, por ende, comienza a afectar órganos que son importantes para el buen funcionamiento del cerebro.

La depresión crónica también aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo, ya que se sustenta en el mal funcionamiento del cerebro.

El gran ausente y que sigue al debe es la nutrición, aún faltan estudios que digan cómo y cuánto influye la dieta, pero sí se puede adelantar que quienes tienen una mejor alimentación son menos propensos a enfermedades que finalmente afectarán el cerebro.

“Lo más importante es tener claro que el autocuidado depende de uno y que se fundamenta en la educación. La gente debe dejar de pensar que el gobierno va a resolver su problema o que hay que aspirar a más atención sanitaria, hay que aprender a cuidarse y a optar por mantenerse sano”, aclaró el profesional.

Perfeccionamiento gerontológico

La clave –según comentó Ramos- está en la educación de las personas, pero también de quienes trabajan con pacientes, ya que es necesario utilizar un enfoque más integrador, viendo al paciente como un todo y analizándolo globalmente.

“Ese es uno de los desafíos del Magíster en Gerontología Clínica Interdisciplinar y por eso tiene un amplio perfil de ingreso, porque buscamos dar ese enfoque más integrador que nos permita trabajar por el buen envejecimiento”, finalizó Ramos.