La carbohidratos son el factor más importante que influye en los niveles de glucosa en sangre después de comer.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales dentro del tratamiento de la diabetes tipo 1, además de mantener los lípidos sanguíneos y la presión arterial bajo control, la buena alimentación permite saber la cantidad de insulina que se debe inyectar.

Por ende, saber que alimentos consumir y cuáles evitar para mantener los niveles de glucosa en sangre, suele ser un reto para aquellos que sufren de esta patología. Por esta razón, llevar una vida activa donde prevalezca el ejercicio y una dieta rica en nutrientes que se adapte a las medidas diarias de insulina, resulta ser clave para estas personas.

En este contexto, la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, afirma que aprender a integrar nuevos conceptos, saber clasificar los tipos de alimentos, aprender a leer de forma correcta el etiquetado nutricional de los productos será vital para ayudar al niño o adolescente a llevar una vida normal, a sentirse bien, crecer y desarrollarse.

Aunque naturalmente hay algunas consideraciones a tener en cuenta, la mayoría de las dietas recomendadas para niños con diabetes tipo 1 es la misma dieta saludable que debe llevar todo niño sin afecciones. En este sentido, en lugar de tratar de que el niño consuma una dieta diabética, lo más recomendable es que reciba una dieta balanceada donde se incluyan los principales grupos de alimentos: verduras, frutas, carnes, legumbres, productos lácteos descremados entre otros.

Los hidratos de carbono y el índice glucémico

Los hidratos de carbono o carbohidratos, como se le conoce, son la base de la pirámide alimenticia del ser humano. Además de ser los encargados de contribuir con el almacenamiento y obtención de energía que el organismo necesita para funcionar, hay hidratos de carbono cuya función están relacionadas con la estructura de células o aparatos del organismo, lo que puede dar lugar a  estructuras esqueléticas resistentes y a la formación de otras biomoléculas como proteínas, grasas y ácido nucleicos necesarios para el cuerpo.

Si bien existen una serie de estigmas relacionados a ellos, expertos señalan que los carbohidratos nos deben ser eliminados por completo. Según Rebeca Carrasco, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás, los pacientes con diabetes tipo 1 deben aprender a elegir y usar alimentos adecuados para prevenir cualquier tipo de complicación en el tiempo.

“La alimentación es uno de los pilares fundamentales, no solo del tratamiento de la diabetes tipo 1 sino en general, especialmente en esta etapa donde los niños están en crecimiento y los adolescentes requieren de mucha más energía porque hacen más ejercicio y están en un periodo puberal que exige una alimentación ordenada”, afirma.  

Es bastante obvio que los alimentos con alto contenido de azúcar no son la opción más saludable para cualquier persona, pero cuando un niño tiene diabetes tipo 1 y consume, por ejemplo, mermeladas, dulces, bebidas o chocolate, los niveles de azúcar en la sangre pueden verse alterados con mayor rapidez causando inmediatamente una reacción desfavorable en el organismo.

A pesar de que estos alimentos son típicamente, si no siempre, bajos en nutrientes, la experta asegura que lo mejor es reservar estos dulces para ocasiones especiales. De esta manera, contar los carbohidratos a menudo se convierte en una estrategia para medir y calibrar la dosis de insulina en el tratamiento de la diabetes.

“En el plan nutricional de los niños con diabetes tipo 1 están incluidos los carbohidratos, estos azúcares no deben ser refinados lo que significa que deben consumir alimentos con alta cantidad de fibra y casi nada de azúcares libres, no les conviene porque aumenta rápidamente los niveles de azúcar circulante”, sostiene.

En cuanto al índice glicémico de los alimentos, la nutricionista explica que las harinas blancas poseen un índice tan alto que podría aumentar en cuestión de segundo los niveles de azúcar en la sangre desestabilizando metabólicamente al paciente. “Es importante que como pacientes aprendan a elegir los alimentos y sepan cuantas horas deben comer y qué cantidades, esto se aprende rápido”.

Riesgos

En este sentido, la académica explica que el tratamiento nutricional en estos pacientes es esencial para evitar alteraciones en los niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, afirma que si bien es importante tener en cuenta estos alimentos en el plan nutricional, no se puede olvidar que cuando el niño come menos de lo que necesita se genera una hipoglicemia, situación que llevar al menor a sufrir un episodio de convulsión y otras alteraciones en el cerebro.

Según plantea la nutricionista Rebeca Carrasco, el niño debe aprender a contar la cantidad de carbohidratos que hay por alimentos, ya que se lleva un estricto control de la cantidad de insulina versus la cantidad de carbohidratos que se consumen al día. La cantidad de carbohidratos que puede comer va a depender de la actividad física y de la edad que tenga el niño o adolescente. “Dependiendo de la etapa en la que se encuentre unos van a necesitar más calorías que otros, pero en general requieren la misma cantidad de carbohidratos que un niño sano, es decir”, agrega.

También, especifica que el objetivo de llevar un autocontrol sobre lo que consume el paciente ayuda a contribuir y mejorar la calidad del mismo. Una excelente herramienta que permite planificar mejor la alimentación balanceada es saber el tamaño de la porción, el total de carbohidratos una vez leída la etiqueta del producto, revisar la cantidad de calorías que aporte el alimento, elegir productos que contengan la menor cantidad posible de grasas saturadas y trans, así como también el consumo de sodio.

Un gramo de carbohidrato proporciona alrededor de cuatro calorías, de modo que el cuidador o el mismo paciente tendrán que dividir entre cuatro el número de calorías que quiere obtener para conocer el número de gramos.

“Por ejemplo, en una colación el niño o adolescente puede tomar un yogurt que tiene unos 10 gramos de carbohidratos y acompañarlo con una porción de fruta que tiene 15. La fruta sola no es muy recomendada en estos casos porque el azúcar se absorbe inmediatamente, por ello es importante acompañarle de un lácteo porque posee proteína y esto hace que se retarde un poco la absorción”, asegura.

Educación nutricional

Al respecto, la académica sostiene que como profesionales de la salud es importante educar de forma didáctica al niño para que aprenda a comer lo que corresponde. “Tener diabetes no significa que el niño deba abandonar por completo cualquier alimento en específico, lo que sí debe cambiar es el tipo de alimento que debe consumir de forma diaria, así el niño o adolescente podrá mantener un peso saludable”.

En el caso de niños muy pequeños, nuevas estrategias de intervención basadas en el comportamiento para ayudar a los padres a mejorar las comidas podrían ser útiles para enseñarles a los niños diabéticos a aprender a seguir un horario de alimentación estructurado, lo cual es deseable para una eficacia duradera en el cuidado de la diabetes.

En los adolescentes, los trastornos alimentarios y el uso indebido de insulina para controlar el peso son problemas concretos y difíciles de manejar. Un buen equilibrio entre comer por placer y mantener la salud es un desafío para todos.

Una educación nutricional adecuada ayuda a los niños con diabetes a encontrar este equilibrio y disfrutar de una mejor calidad de vida. Por último y como recomendación, la nutricionista comenta que los alimentos de absorción lenta son una excelente opción para aquellos que con esta condición desean llevar una vida saludable, “muchos alimentos que contienen carbohidratos son buenas fuentes de fibra, lo cual puede ayudar a prevenir el estreñimiento, bajar los niveles de colesterol y controlar el peso en el paciente con diabetes”, finaliza.  

Para conocer más sobre el tema, invitamos a toda la comunidad a participar en el Seminario: Educación Diabetológica una mirada transdisciplinar”, el cual se estará realizando este viernes 23 de marzo en el auditorio de la Universidad Santo Tomás sede Concepción.