Cuando la pantalla se gira: Primer Festival de Cine Vertical.

Desde sus orígenes, a fines del siglo XIX, el cine ha estado estrechamente vinculado al formato horizontal. Esta disposición rectangular permitió desarrollar un lenguaje audiovisual basado en la amplitud del encuadre, la composición espacial y la representación del movimiento. Sin embargo, la irrupción de los dispositivos móviles y las plataformas digitales ha impulsado nuevas formas de creación audiovisual, entre ellas el cine vertical.

La coexistencia entre el cine convencional y el cine vertical refleja una profunda transformación en los hábitos de consumo audiovisual y en las maneras de contar historias en la era digital.

Aunque históricamente el formato vertical fue considerado un error técnico o una muestra de falta de profesionalismo, esta percepción comenzó a cambiar con la masificación de los teléfonos inteligentes a partir de la década de 2010. Las redes sociales y las plataformas digitales cambiaron la forma en que las personas crean y consumen contenidos audiovisuales. Aplicaciones como Snapchat, Instagram, TikTok y YouTube Shorts, impulsaron el consumo de videos en orientación vertical, aprovechando la manera natural en que los usuarios sostienen sus dispositivos móviles.

Esta evolución ha marcado el tránsito desde el tradicional formato 4:3 de los antiguos televisores, pasando por el 16:9 predominante en el cine y las pantallas actuales, hasta llegar al formato vertical 9:16, que establece una nueva relación entre el ancho y el alto de la imagen. Más que una simple adaptación técnica, este formato ha dado origen a una propuesta estética propia, caracterizada por centrar la atención en personajes específicos, potenciar el uso de líneas verticales y privilegiar movimientos ascendentes y descendentes que aprovechan las particularidades del encuadre.

Asimismo, el cine vertical suele asociarse a producciones de corta duración, concebidas para pantallas pequeñas y dirigidas a audiencias acostumbradas a consumir contenidos de forma rápida, dinámica e inmediata.

La incorporación del cine vertical al ecosistema audiovisual demuestra que los lenguajes narrativos son dinámicos y responden tanto a los avances tecnológicos como a las transformaciones sociales. Por ello, los nuevos realizadores no deberían considerar este formato como una competencia del cine tradicional, sino como una alternativa complementaria para transmitir mensajes de acuerdo con las características de cada plataforma y las preferencias de sus públicos. Su creciente presencia en redes sociales, campañas publicitarias y producciones audiovisuales evidencia que se trata de un formato con identidad propia, capaz de convivir y enriquecerse junto a las formas tradicionales de creación cinematográfica.

En este contexto, la realización del Primer Festival de Cine Vertical, organizado por estudiantes de Comunicación Audiovisual Digital de Santo Tomás Talca, surge como una iniciativa pionera que busca visibilizar las nuevas tendencias de producción audiovisual y abrir espacios para la experimentación creativa. El evento no solo representa una valiosa experiencia académica para los estudiantes, quienes tienen la oportunidad de aplicar conocimientos, desarrollar competencias profesionales y enfrentarse a desafíos reales de producción y gestión cultural, sino que también se convierte en una plataforma de inspiración para las nuevas generaciones interesadas en el ámbito audiovisual.

La iniciativa demuestra que, pese a ser una expresión relativamente reciente dentro del lenguaje cinematográfico, el cine vertical posee un enorme potencial creativo y narrativo, capaz de alcanzar niveles de impacto y reconocimiento comparables a los del formato tradicional. Más que una tendencia pasajera, se perfila como una nueva forma de expresión audiovisual que dialoga con los hábitos de consumo actuales, ampliando la posibilidad de contar historias.