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Más de 600 estudiantes participaron del Taller de Exploración de Propósito de Vida

La iniciativa entregó herramientas para fortalecer el bienestar estudiantil, la motivación y el sentido de propósito de las/os estudiantes. Durante el segundo semestre se realizarán nuevos talleres tanto virtuales como presenciales en fechas por anunciar.
Entrar a la educación superior es uno de los momentos más significativos y desafiantes en la vida de una persona. De repente, todo cambia y, en medio del nuevo ritmo y las exigencias, surgen dudas sobre si se está en el lugar correcto o si se cuenta con lo necesario para llegar hasta el final de la carrera.
Para acompañar a las/os estudiantes en este proceso y evitar que la desorientación vocacional y la ansiedad frente a lo desconocido se conviertan en una crisis mayor, el Programa de Bienestar y Salud Mental de Santo Tomás impulsó el Taller de Exploración de Propósito de Vida, una iniciativa que este año contó con la participación de más de 600 tomasinas/os a nivel nacional.
“El propósito de vida permite que las/os estudiantes conecten sus estudios con aquello que valoran, con sus talentos, intereses y metas personales, fortaleciendo su identidad y su sentido de dirección”, señaló Fernanda Pederneras, coordinadora del Programa de Bienestar y Salud Mental de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de Santo Tomás.
Asimismo, destacó que “cuando las acciones cotidianas están alineadas con un propósito, aumenta la satisfacción con la vida, la motivación y la percepción de bienestar”, lo que entrega a las/os estudiantes una mayor resiliencia para enfrentar diversos desafíos personales y académicos que surgen durante la trayectoria formativa.
Impacto y bienestar estudiantil
El taller generó un impacto positivo entre las/os estudiantes, quienes encontraron orientación e, incluso, respuestas concretas a sus inquietudes. Ese es el caso de Ahlai Díaz, estudiante de sede Concepción, quien decidió sumarse a la iniciativa debido a una sensación de “desánimo y ansiedad” por su futuro profesional.
“La experiencia fue significativa y enriquecedora porque era algo que realmente necesitaba y fue oportuna. Me quedo con la enseñanza de que siempre se puede volver a empezar, que los cambios no son malos, sino oportunidades positivas para crecer como persona y profesional”, expresó.
Por su parte, Paulette Espinoza, estudiante de UST Santiago, valoró el espacio como una oportunidad para profundizar en el autoconocimiento. “El curso me permitió analizar quién soy, qué emociones me mueven y cuáles no me dejan avanzar. También me ayudó a comprender que es importante hacer cosas para cambiar y mejorar aquello que nos afecta”, señaló.
En tanto, Manuel Torres, estudiante de Temuco, destacó la posibilidad de compartir experiencias con otros estudiantes e identificar habilidades personales. “Además, me permitió conocer que no estamos solos y que existen apoyos y actividades disponibles para nosotros, como este taller”, indicó.
La actividad operó como un proceso guiado por coaches certificados, y acreditados por la International Coaching Federation (ICF), pertenecientes al Centro de Liderazgo de Educación Continua de Santo Tomás, quienes aplicaron dos metodologías:
En una primera instancia sincrónica, las/os participantes mapearon su situación actual utilizando «Aliados y Boicoteadores», una herramienta lúdica que, mediante un mazo de cartas, permite identificar los factores internos y externos que favorecen o frenan el desarrollo personal.
Posteriormente, en una etapa asincrónica, las/os estudiantes construyeron su primer mapa de Ikigai, explorando la intersección entre sus pasiones, sus talentos y lo que el mundo necesita.
Una actividad clave de la Experiencia Tomasina
Como parte de la Experiencia Tomasina, las/os estudiantes de pregrado presencial que completaron el taller, tanto en su etapa sincrónica como asincrónica, recibirán el timbre y el Pin de Bienestar, un reconocimiento a su participación y compromiso para adquirir habilidades esenciales para la vida y herramientas de autocuidado.
En ese contexto, para Fernanda Pederneras, el taller facilita un espacio para que las y los estudiantes reflexionen sobre su trayectoria, reconozcan aquello que les da sentido y proyecten su futuro con mayor claridad.
«Esto fortalece el sentido de pertenencia, la confianza y el compromiso con su formación. Queremos promover una experiencia educativa más significativa, que favorezca el bienestar integral y el desarrollo de personas capaces de transformar sus vidas y las de sus comunidades», concluyó.
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