El valor del Pensamiento Crítico de la mano de Amanda Labarca, con miras al bien común

Artículo desarrollado por Jacqueline Salgado Arriagada
Directora de Formación e Identidad
Santo Tomás Concepción

Este año nuestra institución homenajeó el valor del Pensamiento Crítico, de la mano de la destacada pedagoga chilena Amanda Labarca, mujer adelantada a la historia de su tiempo, pues a inicios del siglo XX pone en la escena de la discusión pública, junto a otras también destacadas mujeres, temas que eran tabúes para aquella época, como lo era la participación de la mujer en el mundo de la política, con un rol activo en las definiciones sociales del devenir de la historia del país, cuyo punto de partida era el derecho a voto femenino.

Esta profesora de Castellano dueña de un espíritu inquieto, constructivo, y aventurero, viaja a perfeccionarse a Estados Unidos, donde tendrá como maestro a uno de los filósofos más grandes de todos los tiempos, John Dewey, reconocido como el padre del pragmatismo, su influencia fundamentada en que la educación era motor de todo progreso humano, pues a través de ella se podían movilizar ideas que podían transformar las sociedades hacia un bien común, y hacia valores democráticos, de participación de los habitantes de una nación, fueron de gran significancia para la conformación de las ideas de nuestro personaje sello de este 2021.

La experiencia en el Norte de América junto al filósofo Dewey, sumado a su viaje por Francia y su contacto con ideas de mujeres en esta parte del mundo que abogaban por la equidad de género en diferentes frentes, entre ellos el político, fueron claves para nutrir las ideas e ideales de nuestra destacada pedagoga, quien además sumaría a su rol de profesora, la de activista política, quien junto a otras mujeres con ideales de libertad y de equidad, llevarían la bandera de la lucha por el voto femenino en nuestro país. Amanda Labarca lideró diversas organizaciones que abogaban por este derecho, los frutos de este esfuerzo se verán coronados en 1949 en el gobierno de Gabriel González Videla, al decretar la ley que permitió a las mujeres elegir y ser elegidas como parlamentarias y presidenta.

Con este significativo hito del voto femenino, Chile se transformaba en el primer país de América Latina en dar este paso de gran magnitud histórica en materias de equidad y valoración hacia las mujeres, en una región Latinoamérica cuya herencia colonial, dejaba en un espacio de acentuada postergación política a las mujeres. De ahí también lo relevante de este logro conquistado por Amanda, junto a este grupo de valiosas mujeres en el escenario latinoamericano.

Amanda Labarca tras esta importante conquista, fue reconocida en el contexto nacional y latinoamericano como una gran activista política, perteneciente al partido radical. Pero también en el mundo de la educación Superior fue reconocida por ser una destacada académica, siendo la primera mujer docente universitaria del país. Vale la pena destacar que nuestro personaje Sello fue la primera mujer en conformar parte del comité asesor de la Universidad de Chile. Además, sus ideas en educación, en política, ciudadanía y espiritualidad, logran ser plasmadas en diversos textos que hoy constituyen un testimonio de gran valor, para comprender la esencia de su pensamiento, y como estos pugnan con los desafíos sociales de su época. Entre sus escritos destacan Impresiones de Juventud 1909, Tierras extrañas, 1915, la Historia de la Educación Chilena 1919, y Desvelos del Alma, en 1945.

El Pensamiento Crítico de Amanda Labarca, estuvo desde lo más genuino de sus ideas, al servicio del bien común. Desde su rol como educadora y mujer, se cuestionó la estructura educativa, política, social, económica y espiritual de su época, soñó con una educación al servicio de la construcción de una ciudadanía que fuera promotora de las grandes transformaciones sociales que alejaran a nuestro país de las más crueles desigualdades, y otorgaran la libertad y la dignidad a cada persona bajo el amparo de valores ciudadanos, como la participación, y el conocimiento de los derechos y deberes frente al Estado.

Sus ideas hoy están completamente vigentes en la escena social y político de nuestro país, Amanda Labarca, a partir de su pensamiento crítico, diseñó y abrió nuevos espacios que eran complejos de conquistar en aquella época para las mujeres. Sus ideas y su empeñado accionar sembró los cimientos de la reivindicación de los derechos civiles de la mujer chilena.

Al igual que su contemporánea, la gran pedagoga Gabriela Mistral, Amanda consideraba que la belleza más elevada de una mujer era su instrucción, su conocimiento nutrido a través de la lectura, de conversaciones interesantes con mujeres y hombres cultos. Ese conocimiento llenaba a las mujeres de autonomía intelectual, y plena convicción respecto a los derechos y deberes que la posicionaban en un rol de constructoras de su propio destino, y co-constructoras del progreso de su nación.