Estudiante de Derecho de la Universidad Santo Tomás de Valdivia, cuenta su experiencia, logros y dificultades en el proceso para convertirse en abogado.

 

De acuerdo a los datos  que entrega el Ministerio de Educación, por medio del SIES,  del total de la matrícula de pregrado en educación superior del año 2019, el 25, 1 por ciento corresponde a personas que estudian una carrera que se imparte en jornada vespertina.

Luis Vidal, estudiante de último semestre de Derecho de la Universidad Santo Tomás sede Valdivia, es uno de ellos, y quien en el transcurso de cinco años ha tenido que compatibilizar, trabajo, estudios y familia.

¿Por qué motivos decides estudiar, considerando que ya tienes una carrera?

“Mi primera carrera es la de Ingeniero Civil en Informática, carrera de la que estoy muy agradecido, esta me ha permitido lograr un buen desarrollo profesional. Justamente como parte de su ejercicio, estos últimos años, he tenido mucho más acercamiento a temáticas vinculadas a la resolución de conflictos, análisis de contratos y en definitiva a temáticas que van más allá del diseño de sistemas o de la creación de un código. Puedo buscar muchas razones que yo llamo técnicas para comentar la motivación de una nueva carrera, considerando necesito más herramientas para el trabajo que realizo o el que podría realizar. Pero si voy más profundo en la pregunta, la razón es más que nada personal, siempre me llamó la atención el desarrollar mejor la capacidad de expresar ideas, defender posturas y en definitiva usar tanto la lógica como argumentos para resolver conflictos.  El derecho y en definitiva la profesión de abogado fue algo que quise desde hace mucho estudiar para desarrollarme como persona”.

¿Cuáles han sido los principales desafíos que tuviste que enfrentar?

“El mayor desafío fue convencerme de que podía estudiar una carrera tan distinta a mi formación como ingeniero. Puedo contar que la exigencia es alta y que mis primeras notas me hicieron pensar seriamente si estaba haciendo lo correcto, pero la orientación de los profesores su motivación y uno que otro ejemplo que nos contaban de su propia formación y vida fueron sin ninguna duda el factor que me motivo a seguir”.

¿Qué recomendaciones harías a quienes desean estudiar, sin dejar de trabajar?

“Hay que ordenarse mucho, el tiempo se vuelve un bien muy escaso y aprovecharlo es el mayor desafío. Aunque es una carrera difícil (Derecho), se puede y no hay mayor satisfacción que ir logrando año a año pequeñas metas. Por ejemplo: primero pasar de curso; después lograr el IUS Postulandi, que nos habilita a realizar ciertos trámites judiciales; y luego ser parte de una Clínica Jurídica que nos acerca a la comunidad”.

¿Recomendarías a alguien que estudie, sabiendo que además debe trabajar, y cómo es tu caso compatibilizar además con la familia?

“Sin duda recomendaría estudiar, el esfuerzo tiene un rédito mucho, mayor que sólo la profesión, nuevos amigos un mayor desarrollo personal y profesional, todo y más son razones suficientes para decir que el esfuerzo vale la pena. En mi caso lo primero es la familia, recuerdo que un día le comenté a mi señora que quería estudiar derecho, me dijo que bueno, pensando era solo una buena idea. Al día siguiente le dije que me había matriculado, creo que si lo pensaba más es probable hubiese sido más difícil la decisión o quizás no estaría estudiando ahora. Agradezco mucho el apoyo de mi familia, uno no estudia sólo, es bastante el tiempo que la familia reciente, pero todo es posible, finalmente ellos son parte de este esfuerzo, nos hemos adaptado, aprovechamos mucho mejor los tiempos que pasamos juntos”.