A través de una charla virtual los jóvenes contaron como vivieron su práctica laboral y entregaron consejos a sus compañeros de carrera que aún no han llegado a esta etapa de su formación profesional.

“De la sala de clase a la práctica laboral” se denominó la charla realizada por estudiantes en práctica de la carrera Analista Programador del Instituto Profesional Santo Tomás, sede Ovalle. Una iniciativa pensada en la transmisión de experiencias y consejos para los estudiantes que deberán realizarla en los próximos semestres, y con la finalidad de que vayan mejor preparados para enfrentar esta instancia.

En la exposición, que se realizó de manera virtual, se mencionaron temas como las funciones de los profesores guías y los supervisores de práctica, los temores que enfrentaron los practicantes, los errores que se pueden cometer, la importancia de las habilidades blandas y cuál es la contribución que pueden hacer como profesionales en la comuna.

La conversación estuvo dirigida por el Director del área de Informática de la sede Ovalle, Jorge Ponce, quien dijo que está actividad es “para que los alumnos que están realizando la práctica den a conocer su experiencia a los alumnos que están por llegar a ese paso y también para los alumnos nuevos que están ingresando a la carrera”.

Los expositores fueron los estudiantes Esteban Elorza, Joaquín Pizarro y Alejandra Salfate, quienes realizaron su práctica en la municipalidad de Ovalle. Allí aportaron con sus conocimientos y pusieron a prueba sus habilidades, siempre apoyados por un docente y atendiendo a los requerimientos de su supervisor de práctica.

Con respecto a esto, Esteban Elorza comentó que todos los días enviaba un correo a su profesor guía, de manera de comunicarle lo que había realizado durante la jornada. “Creo que eso es súper importante, porque así el profesor va al día con el alumno y si tiene un problema puede estar pendiente del error que tiene y ayudarlo de alguna manera”, sostuvo.

En cuanto a la labor del supervisor dijo que este “viene a ser como el cliente, como el jefe, quien está siempre con uno diciéndole las tareas que tiene que hacer,  se hacen reuniones con él, sacar requerimientos, mostrar avances, cumplen un rol muy importante ambos”, sentenció.

Los temores antes de empezar

Los estudiantes practicantes coincidieron en el hecho de antes de empezar su práctica profesional no se sentían completamente seguros de sí mismos, pero que con el transcurso de los días tomaron el ritmo de trabajo.

“Al principio iba muy nervioso porque es algo nuevo, no sabía cómo iba a rendir, pero uno se termina acostumbrando muy rápido, a la semana ya estás metido en el ritmo de la práctica, y al final es interesante porque te abre una ventana a lo que va a ser el mundo laboral”, contó Esteban Elorza.

En tanto Alejandra Salfate, también dijo que ella no se sentía “preparada al 100 %,  soy muy insegura de lo que estoy haciendo”, sin embargo ha podido cumplir satisfactoriamente con los requerimientos de su práctica.

En cuanto, a las dificultades que ha enfrentado, Alejandra comentó que las personas “piensan mucho que uno puede crear un programa altiro. Me han pedido cosas y piensan que uno lo puede tener en dos o tres días”.

Frente a estas inquietudes, Jorge Ponce, director de la carrera Analista Programador, aseguró a los estudiantes que “cuando uno termina de estudiar, siempre siente la angustia de que no está preparado o que falta algo, sobre todo en la programación”.

Por ello, el docente los aconsejo diciéndoles que “uno tiene que programar una hora al día, todos los días estar programando y leer código para que no se te olvide. El área de informática no solo vive de programación podemos trabajar de tester, pero hay que saber programar, el programa es la esencia de lo informático”, enfatizó.

Otro de los aspectos destacados, fue la preparación en habilidades blandas que el establecimiento de educación superior les ha entregado. En este sentido, Esteban Elorza dijo que “las habilidades blandas son súper importantes, no solo para la práctica, sino que también para la vida laboral, para tener una buena comunicación con las personas, con los compañeros de trabajo, con tu jefe, tu supervisor, tu cliente, porque cuando hay mala comunicación se generan problemas”.

Aporte a la comuna

En su proyección a futuro los estudiantes concordaron en que ellos cuentan con los conocimientos para aportar en la transformación digital de las pequeñas empresas de la comuna.

“Podemos ser un aporte para los emprendedores que están dando el paso a digitalizarse, ser una ayuda para organizarse, hay un montón de herramientas para promocionar sus negocios y que lleguen a más personas y sigan creciendo, también en el tema de seguridad podemos ser un gran aporte”, concluyó Esteban Elorza.