“Resultados de investigaciones  científicas demuestran una alta correlación entre el uso intensivo de internet y medios digitales con el empeoramiento de la memoria y la reducción de una vida social en niños y jóvenes”

“A Matías (19 años) le sorprende que su abuelo (81 años) aún declame de memoria poemas aprendidos en su juventud, que todavía se recuerde de nombres de lugares visitados hace años, que sume manualmente a gran velocidad, y que cuando se junta con sus amigos salen a caminar, y son capaces de recordar situaciones antiguas muy vívidamente… Matías se da cuenta que él apenas sabe su número de celular de memoria y ningún otro. Los últimos años ha subido de peso producto de su sedentarismo, debido a que pasa varias horas diarias conectado a las redes sociales. Ya no escribe a mano, y no necesita digitalizar las palabras completas, porque el texto predictivo de su celular lo hace por él y además sin faltas de ortografía. Tiene varios amigos… virtuales”. He aquí un potencial adulto mayor que tendrá problemas de salud.

A principios del Siglo XXI aparecen los primeros casos de jóvenes adictos a internet y a los medios digitales. Centros de Investigación y Científicos, entre ellos el Dr. Spitzer, psiquiatra alemán, investigaron la influencia de estas tecnologías, concluyendo que  pueden llevar a un deterioro cognitivo importante de sus usuarios, cuyas consecuencias son impredecibles.

Los resultados se explican basados en el fenómeno de la “neuro-plasticidad”, que constata que una mayor actividad en ciertos procesos del aprendizaje,  provocan un aumento/disminución del tamaño de las neuronas y de las interconexiones entre ellas. Esto permitiría mejorar/empeorar la performance en las personas, por ejemplo la creatividad en los artistas o los rendimientos en los atletas.

Se constata que los cambios que traen consigo el aprendizaje, o la carencia progresiva de una habilidad,  se expresan anatómicamente en el cerebro y pueden ser medidos con los métodos de diagnóstico por imágenes…

 

 

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