InES Género UST presentó en el IX Encuentro Interuniversitario de Estudios de Género

Soledad Cuevas, encargada del Observatorio de Datos de Género UST, y Javiera Araya Cortés, coordinadora de InES Género UCN, expusieron sobre los desafíos que presenta producir y usar datos de género en las instituciones de educación superior. 

La producción y uso de datos con enfoque de género en las instituciones de educación superior sigue siendo un desafío clave para avanzar hacia una investigación más equitativa. Así lo expusieron Soledad Cuevas, encargada del Observatorio de Género de Universidad Santo Tomás, y Javiera Araya Cortés, coordinadora de InES Género de la Universidad Católica de Norte (UCN) en su presentación titulada “Aprendizajes del trabajo colaborativo de la RUOG: Más allá de las cifras”, que realizaron en el marco del IX Encuentro Interuniversitario de Estudios de Género, en la UCN, sede Coquimbo. Ambas fueron invitadas en su calidad de integrantes de la coordinación de la Red de Unidades de Análisis y Observatorios de Género en Educación Superior (RUOG), que este año coordinan la UST y la UCN, y en la que participan quince instituciones. El objetivo del IX Encuentro Interuniversitario de Estudios de Género fue reunir a representantes de distintas instituciones y áreas para dialogar y reflexionar en torno a los desafíos actuales relacionados con género, derechos, inclusión y educación superior. 

En su exposición, Soledad Cuevas analizó la relevancia de contar con información de calidad para evidenciar brechas y apoyar la toma de decisiones en las universidades chilenas. Según estudios oficiales, en Chile, en 2022, las mujeres representaban el 40,4% del personal dedicado a investigación y desarrollo (I+D), cifra superior al 37,7% registrado el año anterior. Sin embargo, en el mismo periodo, la participación femenina en carreras STEM alcanzaba solo el 20,8%, evidenciando que persisten importantes brechas en áreas científicas y tecnológicas. 

Durante su presentación, la integrante del Proyecto InES Género en I+D+i+e de la UST, enfatizó que la desagregación de datos por sexo constituye apenas el punto de partida para comprender las desigualdades de género. Más allá de contabilizar cuántas mujeres participan en investigación, resulta necesario analizar cómo se distribuyen los cargos, las oportunidades y los procesos que explican dichas diferencias. Asimismo, destacó la importancia de complementar los indicadores cuantitativos con análisis cualitativos para comprender las causas de las brechas existentes. 

Otro aspecto que abordó Soledad fue el escenario regulatorio para las universidades. “Los criterios de acreditación institucional consideran la existencia de políticas de equidad de género y exigen evidencias concretas de los resultados alcanzados. Esto implica disponer de sistemas de información robustos, datos comparables y series históricas que permitan evaluar avances y proyectar mejoras, ya que el desafío actual no solo consiste en generar más información, sino en transformarla en evidencia útil para la toma de decisiones institucionales, promoviendo políticas y estrategias eficaces para avanzar hacia una mayor equidad en el ámbito de la investigación universitaria y del sistema nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación”, explicó.