Gabriel Zagal Zambrano asume la Dirección de Formación e Identidad con foco en el acompañamiento integral de los estudiantes

Con una trayectoria ligada a la educación escolar y superior, el nuevo director de la UST Santiago busca fortalecer una formación que trascienda el aula, promoviendo comunidad, sentido y desarrollo humano en la experiencia universitaria.

A principios de enero, Gabriel Zagal asumió como el nuevo Director de Formación e Identidad de la Universidad Santo Tomás, sede Santiago, iniciando una etapa que busca fortalecer el acompañamiento valórico y humano de los estudiantes, en un contexto marcado por la inmediatez, la presión social y la incertidumbre vocacional de las nuevas generaciones.

Con más de 12 años de experiencia en educación (cinco en enseñanza escolar y siete en educación superior) Gabriel no es un desconocido para la institución. Antes de llegar a Santiago, se desempeñó durante cinco años en Santo Tomás Puerto Montt como docente de asignaturas sello, impartiendo ramos como Persona y Sentido, Cultura y Valores y Ética, incluso en áreas especializadas como salud.

Profesor de formación, titulado en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, cuenta además con un Magíster en Teología por la Universidad Católica del Norte y un Magíster en Educación cursado en la UCT de Temuco. Su trayectoria también incluye pasos por instituciones como Duoc UC, Universidad San Sebastián y la propia UCSC.

“Siempre me ha marcado la formación integral. Vengo de una educación escolar salesiana donde los valores, las virtudes y las experiencias de vida eran la base del proyecto personal. Creo firmemente en formar la cabeza, el corazón y las manos: pensamiento crítico, sensibilidad humana y disposición al servicio”, señala.

Formación que trasciende la sala de clases

Para el nuevo director, el desafío principal es que la Formación e Identidad no se perciba solo como un conjunto de asignaturas, sino como una experiencia transversal en la vida universitaria.

“Hoy los estudiantes viven mucha presión, ansiedad y una cultura de la inmediatez donde todo es para ayer. Frente a eso, la identidad tomista tiene plena vigencia, porque nos recuerda que las cosas importantes toman tiempo: construir una amistad, una vocación, una profesión. Todo proceso requiere paciencia, esfuerzo y sentido”, explica.

En esa línea, enfatiza que la universidad debe ser también un espacio de contención y comunidad, especialmente para quienes no cuentan con redes de apoyo sólidas fuera del campus.

“No todos los estudiantes tienen un entorno familiar presente o que los apoye en sus decisiones. Por eso la universidad tiene que transformarse en un espacio donde encuentren referentes, acompañamiento y oportunidades para crecer. La vida universitaria no es solo venir a clases; es voluntariado, actividades, vínculos humanos, experiencias que forman carácter”.

Una experiencia universitaria con sentido

Gabriel destaca que uno de los elementos diferenciadores de Santo Tomás es justamente su enfoque denominado “experiencia tomasina”, donde la formación académica e intelectual convive a la par con instancias de desarrollo personal y comunitario.

“Cuando un estudiante participa en voluntariados, actividades solidarias o espacios comunitarios, está desarrollando habilidades humanas que después marcan la diferencia en el mundo laboral. Hoy los empleadores no solo miran las notas; también valoran la capacidad de trabajar en equipo, la empatía y el compromiso social”.

Desde su nuevo rol, espera potenciar espacios de diálogo y reflexión dentro de las mismas asignaturas, promoviendo metodologías más participativas, así como generar instancias abiertas a toda la comunidad.

“Me interesa impulsar encuentros tipo coloquios o talleres donde los estudiantes puedan dialogar sobre temas actuales, ver material audiovisual, debatir y reflexionar juntos. También fortalecer el vínculo con actividades solidarias y abrir espacios para funcionarios, como encuentros informales de conversación que nos permitan compartir desde lo humano”.

El sello que quiere dejar en los egresados

Consultado sobre qué rasgos deberían distinguir a los futuros profesionales formados en la UST, Gabriel es claro: “Es difícil ser un buen profesional si no somos buenas personas. Por eso primero hay que formar el fondo y después la forma. Una cabeza equilibrada y crítica, junto a un corazón noble y honesto, son la base para ejercer cualquier profesión con sentido”.

Desde su mirada, el impacto de la Formación e Identidad no siempre es visible de inmediato, pero sí deja huellas profundas. “A veces pensamos que llegamos a pocos, pero yo prefiero ver el vaso medio lleno. Hay muchos estudiantes que participan activamente y otros que, en silencio, también se llevan este sello. Si logramos que cada uno de ellos salga con mayor conciencia de sí mismo, con sentido de servicio y con claridad de propósito, estamos haciendo un aporte real al país”, señaló.

Con esa convicción, Gabriel Zagal inicia su gestión al frente de Formación e Identidad, apostando por una universidad que no solo forme profesionales competentes, sino personas íntegras, capaces de aportar con humanidad en medio de los desafíos del mundo actual.