Tras el estallido social, voluntariados permanentes organizados por alumnos de la Institución han prestado ayuda de diferentes maneras: desde brindar atención médica, participar y organizar cabildos abiertos, hasta dar atenciones psicológicas.

La comunidad Santo Tomás no ha estado ajena a la realidad que vive el país. En esta línea, algunos estudiantes de la Universidad, el Centro de Formación Técnica y el Instituto Profesional han participado de distintas instancias a través de sus agrupaciones de voluntariados permanentes con el objetivo de ser un aporte para sus comunidades.

En La Serena, la agrupación “Manos que Ayudan”, presidida por Vanessa Cortés Santander, alumna de tercer año de Psicología en Universidad Santo Tomás, ha participado por estos días en diversos cabildos abiertos que se han organizado en la ciudad con el objetivo de que la ciudadanía pueda participar directamente en la discusión de asuntos de interés para la comunidad.

“Ha sido una experiencia enriquecedora para quienes participamos en voluntariados porque escuchamos de la boca de las personas su sentir y actuar ante la carencia de leyes para proteger sus organismos. Participaron fundaciones que trabajan con niños autistas (TEA), con síndrome de down o con retraso mental. Falta mayor integración de estas organizaciones al sistema”, expuso.

En esta línea, Vanessa Cortés aseguró que “son espacios que logran hacer sentir que se escuche al pueblo y sus demandas y que exista la posibilidad, quizá a largo plazo, de una respuesta positiva y duradera a sus demandas”.

Ayuda psicológica 

Por su parte, en Arica, el alumno de quinto año de la carrera de Psicología, Marcelo Carlos Ríos, lidera la agrupación “Tomasinxs sin Fronteras”, la que nació una semana después de comenzado el estallido social. Se trata de un voluntariado de 40 personas, todos ellos estudiantes y licenciados de la carrera en la Institución, que trabajan en distintas zonas de la ciudad.

“Trabajamos con juntas vecinales de los sectores Parque Lauca, Tucapel y en la intersección de Los Piñones con Aurelio Barraza. Hemos tenido bastante asistencia”, comenta el joven.

Entre las labores que realizan destaca el “generar actividades artísticas como dibujo libre, greda, arcilla o plastilinas para crear un espacio de comunicación efectiva entre hijos y cuidadores; también establecemos instancias de contención emocional a través del diálogo con adultos y adultos mayores y realizamos jornadas de psicoeducación en estrategias parentales”, enfatizó el estudiante.

Sobre lo mismo, agregó que “nosotros hemos brindado una atención a la comunidad desde una visión amorosa, consciente y empática hacia los otros. Producto del estallido social hemos atendido a personas con diferentes dolencias emocionales como ansiedad, llanto, ira o frustración”, sentenció.

Atención médica

Tal es el caso de la agrupación Voluntariado Permanente UST Santiago, que por estos días se ha coordinado para prestar ayuda de carácter médica y asistencial a los manifestantes que se han reunido en Plaza Italia desde el comienzo del estallido social.

“Desde hace tres semanas estamos participando con una atención de primeros auxilios en Plaza Italia en un ‘hospital de campaña’ improvisado. Hasta el momento hemos atendido a unas 800 personas”, aseguró Juan Lagos Albornoz, alumno de segundo año de Enfermería y coordinador del Voluntariado Permanente UST.

El joven, quien se tituló de Técnico en Enfermería en el CFT de Santo Tomás y decidió continuar sus estudios en la universidad, aseguró que el grupo lo conforman, además, alumnos de Kinesiología y Terapia Ocupacional.

Juan rememora con especial cariño cuando le prestaron auxilio a un joven. “Nosotros lo atendimos rápidamente y quedó agradecido. De hecho, nos regaló un botiquín (foto principal) para que pudiéramos seguir atendiendo a otras personas”, sostuvo.