A través de un webinar, las profesionales Aracely Poblete y Rosa Verdugo compartieron sus experiencias con los estudiantes y público en general.

La carrera de Fonoaudiología de la Universidad Santo Tomás Talca realizó el día lunes 26 de julio el Webinar “Intervención vocal en usuarios post COVID-19, experiencia en un hospital  público”, a través de la plataforma Microsoft Teams.

La actividad estuvo destinada a estudiantes, profesionales y académicos interesados en el tema y contó con la participación de las fonoaudiólogas Aracely Poblete y Rosa Verdugo, quienes además se desempeñan como académicas en la UST Talca.

Aracely Poblete es Fonoaudióloga del Hospital Regional de Talca, Diplomada en Vocología de la Universidad de Chile, Diplomada en Pedagogía en Educación Superior UST y candidata a Magíster en Fonoaudiología y Práctica Basada en Evidencia UST.

Por su parte Rosa Verdugo es Fonoaudióloga del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Regional de Talca, académica del área de voz de la carrera de Fonoaudiología de la UST Talca, Diplomada en Fisiopatología del Sistema Craneocervicomandibular en adultos de la UNAB, Magíster en Estrategias de Intervención Vocal de la Universidad del Desarrollo y Especialista © en Motricidad Orofacial CEFAC, Brasil

En su intervención, las profesionales explicaron las consecuencias generales que padecen las personas contagiadas que cursan la enfermedad de manera sintomática, las que pueden ser de tipo respiratorio, cardiovascular, neurológicas, psiquiátricas, osteomioarticulares, gastrointestinales y dermatológicas, entre otras.

“Si bien estas consecuencias generales son muchas de manejo médico, debemos tenerlas en consideración para nuestro trabajo. En el sistema respiratorio encontramos que los usuarios persisten con disnea y tos hasta seis meses después de haberse contagiado; también presentan taquicardias, miocarditis, arritmias y otras; por el solo hecho de haber estado intubados y hospitalizados, los pacientes presentan desorientación, persisten con alteraciones del sueño; pueden desarrollar reflujo, náuseas y dolor abdominal; entre el 40 y 95% de los pacientes sufren consecuencias osteomioarticulares por lo que deben asistir también a un kinesiólogo; un 29% de los pacientes que tuvieron dificultades respiratorias tienen un diagnóstico psiquiátrico posterior y en lo dermatológico pueden tener reacciones cutáneas”, señaló Rosa Verdugo.

Respecto al área de trabajo de los fonoaudiólogos en específico, Aracely Poblete dijo que lo más visto en la práctica clínica son las consecuencias en la voz, deglución y cognición. De hecho el médico otorrinolaringólogo, José Maturana, indica que un 25% de los infectados va a presentar una disfonía en el curso de la enfermedad, lo que se eleva al 76% en el caso de aquellos pacientes que debieron ser intubados.

“Las lesiones van a estar en directa relación con el tiempo de intubación  y la severidad de la infección que puede ir desde un edema mucoso, úlcera o granulaciones, hasta alteraciones mucho más severas como las sinequias y las estenosis que van a comprometer el flujo ventilatorio. En relación a la deglución, un 46% podría tener algún grado de disfagia y en la cognición hemos visto usuarios jóvenes afectados por deterioro cognitivo, desorientación, confusión, falta de concentración y entre los hospitalizados frecuentemente el delirio y en todos las alteraciones a la memoria que persisten hasta que llegan con nosotros a ambulatorio, por eso es importante el trabajo con otros profesionales”, comentó.

En relación a las consecuencias del COVID-19 en la voz, Aracely Poblete señaló que se describe que uno de cada seis pacientes puede desarrollar un cuadro grave con dificultad para respirar y por lo tanto también pérdida de la calidad vocal. En este último punto lo más frecuente es pérdida en la calidad de voz, fatiga respiratoria, odinofagia, sensación de cuerpo extraño, ronquera, voz opaca, quiebres vocales, aspereza, dolor laríngeo y pectoral y disminución en la escala tonal, entre otros.

“Las razones por las que se afecta la voz en el COVID-19 tiene que ver con que habrá una alteración por el tubo cuando requieren ventilación mecánica invasiva, pero no solamente en ellos porque en todos la capacidad respiratoria se ve afectada. Cuando un usuario tiene CVID-19, aparecen ataques de tos bastante excesivos, prolongados y frecuentes, por lo tanto las cuerdas vocales se inflaman, se ponen rígidas, menos flexibles y eso hace que la voz cambie volviéndose más áspera y opaca y con intensidad disminuida”, puntualizó.

Finalmente se abordaron las terapias dependiendo de las afecciones de cada usuario, el trabajo multidisciplinario que se efectúa en los centros asistenciales y las mejores recomendaciones para los fonoaudiólogos que deben intervenir en estos casos.