EX ALUMNO DE SANTO TOMÁS LOS ÁNGELES

“Nunca antes creí tanto en mí, ni me sentí capaz de lograr cosas, eso lo aprendí acá”

En entrevista, el profesional del área social relata cómo el Centro de Aprendizaje de Santo Tomás Los Ángeles se convirtió en su máximo apoyo, durante su paso por la educación superior.

Habiendo obtenido anteriormente, el grado de Técnico de Nivel Superior en Trabajo Social, Claudio Muslowg (48) en noviembre de 2018 recibió el título de Asistente Social. Así, con la labor social marcada a fuego en su corazón, hoy recuerda con mucha alegría su experiencia en Santo Tomás, dando fe de que el slogan Tú Puedes es real y que, el Centro de Aprendizaje de la institución juega un rol fundamental en el cumplimiento de esta premisa, que motiva la realización y desarrollo personal.

El profesional, quien estuvo determinado a abandonar sus estudios, por la dificultad que le significó un accidente cerebro vascular en 2004 y, asimismo, el hecho de no haber retomado estudios desde su egreso de la enseñanza media en 1994 relató, cómo su paso por esta área académica, cambió su futuro.

¿Cómo te enteraste del Centro de Aprendizaje de Santo Tomás?

En la semana de inducción, los académicos se presentan y explican todos los servicios que tiene la institución, pero realmente valoré su importancia luego de mi primera exposición en público, porque quedé en blanco frente a mis compañeros y no pude hacer nada. En ese entonces, la Jefa de Carrera nos volvió a recomendar el Centro de Aprendizaje y entonces asistí de inmediato, porque me costaba comprender las materias y no sabía cómo hacer los trabajos que me pedían.

¿Qué aprendizajes obtuviste?

Fueron muchos. Por ejemplo, cómo usar el Word o Excel, también aprendí a agilizar la mente para comprender textos y me enseñaron habilidades comunicativas para exponer en público. De la misma forma reforcé conocimientos en inglés, matemática y lenguaje. Aprendí a escribir, a hacer un correo electrónico, a socializar con más personas, a dejar los nervios de lado, a escuchar la opinión de los demás, a practicar la oralidad frente al espejo, a desarrollar mi seguridad y autoestima, etc. En definitiva, utilicé todos los recursos y capacitaciones que puso Santo Tomás a mi disposición, para poder salir adelante en todo lo que a mí me costaba.

Cuando tienes las herramientas necesarias, que te ayudan a reforzar contenidos y a sacar adelante tus estudios, creo que todo se hace más fácil.

¿Cómo viviste tu crecimiento, desde que llegaste a Santo Tomás, hasta que egresaste de tu segunda carrera?

Nunca antes creí tanto en mí, nunca me sentí capaz de lograr cosas. Eso me lo enseñaron acá. Realmente cuando hay ganas e interés, con esfuerzo y perseverancia se pueden lograr muchas cosas.

Aprendí a ser ordenado y a medirme en la forma de expresar mi descontento, porque en cualquier oficina cuando no me atendían, me ofuscaba rápidamente y reaccionaba mal. Ahora, ya tengo herramientas para defenderme en la vida y soy mejor persona. Trabajé el respeto y la tolerancia, y ya sé exponer mis ideas con convicción y valores.

¿Cuáles fueron tus mayores logros?

Yo soy pensionado por mi invalidez, pero aún así me motivé a estudiar. Antes del accidente me desempañaba como Cajero, por lo que, el hecho de tener mi título de Asistente Social, con distinción, ha sido mi mayor logro en la vida. De hecho, fui el único de doce hermanos, que terminó la enseñanza media y superior.

Agradezco a los profesores que me tuvieron mucha paciencia y de igual forma al equipo de Informática, porque tengo debilidad con el internet y la computación. Todo el mundo tuvo paciencia conmigo.

¿Qué te motivó a estudiar esta área de las ciencias sociales?

Estuve dos veces a punto de retirarme de mi última carrera, pero esto es mi pasión. Hace tiempo que ayudo a gente en situación de calle, y de hecho fui voluntario en la Clínica de la Familia en Santiago, donde están los enfermos terminales de VIH. Entonces a mí me faltaba la parte técnica o profesional de cómo trabajar con los usuarios, de cómo asesorar a las personas, para que obtuvieran beneficios sociales.

Por ejemplo, dicen que soy el Abogado de los pobres en la urgencia de los hospitales, entonces ahora tengo las herramientas para poder enfocarme, calmar el estrés, conversar y llegar a las personas de una manera correcta.

¿Qué proyecciones tiene ahora con su profesión?

En Chile, al 2025 va a haber más adultos mayores que jóvenes, porque las parejas hoy prefieren desarrollarse profesionalmente, en vez de tener hijos. En este sentido, hay mucho adulto mayor solo, abandonado, y yo quisiera vincularme con el Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA, ya que tengo especial vocación por ellos.

Yo estoy a cargo de mi mamá que tiene 90 años. Ella es mi principal preocupación hoy día, y así como ella, tengo varios conocidos a quienes cuido. Soy práctico para mis cosas, si hay que hacer aseo en una casa o dar la comida, lo hago feliz.