Oficialmente el Día Internacional de la Madre Tierra; un día para celebrar la vida en el planeta, sus ecosistemas, la vida humana, flora y fauna. Los pensamientos se trasladan a imágenes llenas de vida, color, alegría, y así lo conmemoramos.

Los festejos se remontan hacia 1970 cuando el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró un día para crear conciencia sobre los problemas de sobrepoblación, contaminación, conservación de la biodiversidad, así como otras preocupaciones ambientales, con la finalidad de proteger al planeta.

A 49 años de esta iniciativa, continuamos esta celebración para agradecer a la Madre Tierra toda la riqueza que nos ofrece: alimentos, recursos económicos, una maravillosa flora y fauna, además de parajes de ensueño.

Sin embargo, hoy resulta paradójico festejar esta fecha bajo el contexto de crisis ambiental que vivimos y que se ve reflejado en el impacto causado por las malas prácticas de los humanos. Esto ha llegado hasta el punto de la extinción de miles de especies, animales en peligro de extinción, deforestación y un océano que alberga una cantidad de desechos de todo tipo, ocasionando la muerte de la vida acuática. Ya no es noticia ver ballenas, aves u otros animales muertos a causa de la ingesta de desechos, principalmente de plástico.

Pero aún es tiempo de que la especie humana encause sus esfuerzos, ya no basta con solo tomar conciencia del problema de la contaminación y calentamiento global, sino que debemos enfrentarlo con acciones concretas para detener la destrucción del planeta.

El desafío es ahora, el problema existe y aún podemos aportar desde las diferentes ocupaciones y roles que cumplimos. Resulta relevante optar por acciones sustentables para la preservación de la biodiversidad y ecosistema, con ayuda del desarrollo tecnológico e investigaciones científicas que sin duda pueden transformarse en una herramienta que nos permitirá frenar esta crisis.