Hay aproximadamente 217 especies reconocidas de aves playeras en el mundo, 81 de las cuales ocurren en América durante todo o parte de su ciclo de vida. Muchas de ellas son migradoras de larga distancia. El Playero ártico -por ejemplo- pasa su vida volando entre el ártico canadiense y Bahía Lomas en Tierra del Fuego recorriendo cerca de 30.000 km anuales. En su viaje épico pasa por 14 países. Son especies que llevan millones de años en la Tierra, y en las últimas décadas sus poblaciones han experimentado disminuciones significativas. Los datos son dramáticos: en la década de los 80’s y 90’s se registraban cerca de 45.000 individuos en Bahía Lomas y hoy el rango de variación de la población se ubica entre los 9.000 y 15.000 individuos. Una disminución crítica que ha hecho que la especie esté protegida en diferentes países (EE. UU, Brasil, Chile, Argentina).

Si no ponemos atención, las aves playeras están condenadas a la desaparición y detrás de ellas van los humedales, los bordes costeros, otras especies, y más. La visibilización y socialización del conocimiento acerca de las aves playeras nos permitirá conservarlas y conservarnos. Su futuro es el nuestro.

La tendencia registrada en las poblaciones de Playero ártico es compartida por la mayoría de las poblaciones de aves playeras que enfrentan múltiples amenazas en los sitios donde se alimentan, descansan o se reproducen. Por citar algunas tenemos: alteración de los sitios por crecimiento inmobiliario, caza, contaminación, perturbaciones debido a animales sueltos, autos, cuatriciclos, motos, etc.). Amenazas que están asociadas a nuestra propia existencia, y a la forma en cómo nos relacionamos con la naturaleza.

Se requiere avanzar rápidamente en promover e incentivar la participación ciudadana en la conservación de las aves playeras, para contar con comunidades empoderadas que sean aliadas en el cuidado de estas poblaciones que decrecen más rápido de lo que se recuperan. Hay que actuar de manera directa y activa. Primero, se trata de tomar conciencia respecto de la existencia de las aves playeras, de los grandes viajes que realizan, las amenazas que enfrentan, y a partir de eso llevar a cabo acciones de conservación. Debemos aprender a respetar sitios clave de descanso y alimentación de aves playeras. Un par de ejemplos de acciones simples y concretas:  no transitar con vehículos o mascotas en las playas y explicar a quienes sí lo hacen el daño que pueden producir, o mantener a las mascotas (perros y gatos) amarradas o dentro de la casa. En otro nivel, sería muy interesante ver a las comunidades organizadas y protegiendo playas en los períodos críticos de la migración. Comunidades conectadas por las aves playeras. Un sueño en pandemia.