Con una vasta trayectoria en investigación y docencia, el académico de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, España, abordó la obesidad infantil y el trabajo que realizan actualmente para combatir esta enfermedad.

La Cuarta Jornada de Investigación e Innovación en Salud, JIIS 2020, organizada por la Facultad de Salud de la Universidad Santo Tomás Talca, reunió a destacados exponentes para analizar los Desafíos para una Infancia y Adolescencia Saludable en el contexto actual, entre ellos, al doctor Ernesto Cortes Castell, académico e investigador de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, España.

Cortes es Doctor en Ciencias; Profesor Titular del Departamento de Farmacología, Pediatría y Química Orgánica de la Universidad Miguel Hernández, Alicante, España; Supervisor de Instalaciones Radiactivas y Especialista en Bioquímica Clínica; sus líneas de investigación son Cribado Neonatal, Alimentación y nutrición Infantil, Metabolismo calcio-fosfórico, Hipercolesterolemia familiar y Alimentos funcionales; cuenta con 143 trabajos de investigación publicados, de los cuales 69 están en JCR y 20 en Q1. Ha dirigido 32 tesis doctorales, las cuales destacan por su relación con el estado nutricional de los niños y adolescentes.

En JIIS 2020, que respondió al foco estratégico de Conexión e Impacto en la Comunidad; fue el encargado de la Conferencia Inaugural denominada “Obesidad metabólicamente sana y no sana”. Sobre este y otros temas relacionados con su trabajo, accedió amablemente a conversar a distancia con la UST Talca.

¿Cómo evaluaría su participación en JIIS 2020?

“Por mi parte, me he sentido muy cómodo y ha sido una experiencia muy buena, creo que las Jornadas han sido de un nivel muy alto en todos los participantes a los que he podido escuchar. Creo que mi evaluación es muy positiva en cuanto a organización y presentaciones de mis compañeros, no estoy en condiciones de autoevaluarme, eso lo tendrán que hacer otros”.

¿Cuál cree usted que es la importancia de este tipo de eventos, principalmente para los estudiantes y profesionales de la salud?

“Creo que la investigación es crucial, tanto para los estudiantes en su formación, como para todos los profesionales de la salud, y en ese sentido este tipo de eventos nos pone a todos en una situación de aprendizaje idónea, pues nos da la posibilidad de poner en común todas nuestras experiencias y de acercar a los estudiantes y entusiasmarles, si sabemos transmitir bien lo que hacemos”. 

¿En qué trabaja actualmente en el ámbito de investigación?

“En mi equipo de investigación tenemos varias líneas, por una parte, la de obesidad infantil, en la que estamos buscando marcadores de las posibles repercusiones a largo plazo, entre estos marcadores estamos analizando la posible diferencia de microbiota intestinal y marcadores de inflamación en los denominados obesos sanos frente a los no sanos. Por potro lado, como director de la primera cátedra de “Adherencia al Tratamiento”, estamos estudiando aquellos factores que pueden repercutir en que un paciente tenga una falta de adherencia a un tratamiento, tanto farmacológico como de adherencia a estilos de vida saludable, con el fin de poder actuar previniendo el abandono de los tratamientos, que es demasiado elevado en nuestra población”.

¿Cuál es el momento en que se debe detectar la obesidad en niños y adolescentes?

“Cuanto antes, y yo diría que más que detectar la obesidad, lo que deberíamos es detectar los malos hábitos nutricionales y de estilos de vida, de la familia, escuela, ambiente en general, etc., de forma que pudiésemos actuar sobre los mismos, más que sobre la obesidad ya instaurada”.

¿Cuáles son los principales riesgos de niños y adolescentes obesos?

“Además de los inherentes a la propia obesidad como diabetes, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, etc., la perpetuación de los malos hábitos nutricionales y de poco ejercicio inherentes a la obesidad y que su adquisición en las edades pediátricas se va a prolongar a la edad adulta”.

¿Cuál es el actual mejor tratamiento para esta enfermedad?

“Como ya surgió en el debate posterior a las presentaciones y en el cual coincidimos los tres ponentes, el tratamiento individual es difícil y en general, con las herramientas disponibles en este momento con éxitos limitados. Es un problema que hay que abordar desde varios frentes, el individual con alimentación controlada y ejercicio físico, pero no podemos olvidar todo el entorno, familiar, escolar y en general social. Sin cambios profundos en el acceso a alimentos poco procesados y concienciación del ejercicio como juego en edades infantiles será difícil afrontar los problemas de sobrepeso y obesidad en nuestra población”.

¿La pandemia será un factor determinante en el aumento de casos de niños y adolescentes obesos?

“Estoy convencido que, si nuestros jóvenes hacían poco ejercicio antes de confinarse en sus hogares, la pandemia con todas sus consecuencias, además puede constituir un repunte en los niveles de obesidad, por la inactividad inherente que ha producido, además con los niños y adolescentes alejados de sus compañeros que son siempre un estímulo adicional”. 

¿Cuál es el desafío para los profesionales de la salud para enfrentar la obesidad en este segmento de la población?

“Como ya he venido indicando en las respuestas anteriores, los desafíos son múltiples, pues no sólo se debe de actuar a nivel individual, sino también a nivel colectivo y sobre todo mediante programas de prevención, y en ese sentido la transversalidad de programas de enseñanza en hábitos saludables en todos los niveles educativos debería ser una de las actuaciones prioritarias, de forma que nuestros jóvenes fueran los motores del cambio, en ellos mismos y de transmisión hacia sus padres”.

¿Hacia dónde apuntan las investigaciones en esta área?

“Hay muchas vertientes para abordar este problema, como ya hemos visto y creo que hay investigaciones abiertas desde todas estas perspectivas. Sólo como ejemplos en los que estoy más familiarizado, se está estudiando la disbiosis (cambios en la microbiota intestinal normal) y su posible repercusión y normalización para tratar la obesidad, la actuación de pre y probióticos en ese sentido, el uso de alimentos funcionales y fármacos. Pero yo no quiero abandonar la idea de que se debe de profundizar, y así se está haciendo en diferentes investigaciones en concreto en España, en el uso de la “Dieta Mediterránea”, muy fácil de seguir en Chile, en su acepción más amplia, en el sentido del consumo de los alimentos de la zona, poco procesados y con uso limitado de carnes y grasas saturadas. Por último, no debemos olvidar que detrás de prácticamente la totalidad de los problemas de sobrealimentación y/o alimentación no adecuada hay problemas individuales de gustos, apetencias, etc., y que estos necesitan de un abordaje psicológico, sobre el cual también se está investigando”.