En sede Punta Arenas

Claudia Cárdenas: “Decidí estudiar a esta edad porque era un círculo que tenía que cerrar en mi vida”

A los 53 años estudia su primera carrera. “Y ha sido la mejor decisión de mi vida”, comenta Claudia, quien, además, es compañera de curso de su hija. Eligió la carrera de Servicio Social como una forma de continuar el legado de su fallecida madre, reconocida por su profundo amor a la comunidad. 

“¿En serio es tu hija?”. Esa es, por lejos, la pregunta que más ha tenido que responder Claudia Cárdenas en el Instituto Profesional Santo Tomás de Punta Arenas. A sus 53 años cursa el octavo semestre de la carrera Servicio Social y lo hace en compañía de su hija, Fabiana Castillo Cárdenas (30). “Al principio siempre hay un poco de extrañeza cuando digo que, efectivamente, soy compañera de curso de mi hija. Pero luego de eso todo es más normal, me integro como una más del grupo”, asegura Claudia, quien se ha convertido en un apoyo fundamental para su marido, Juan Castillo, con quien lleva 38 años de casada y que se desempeña como pescador artesanal.

Otra pregunta que Claudia ha tenido que sortear en más de alguna oportunidad es porqué decidió estudiar la primera carrera de su vida a una edad poco convencional. Y su respuesta es tan potente como sus propios deseos de convertirse en una profesional. “Decidí estudiar a esta edad porque era un círculo que yo tenía que cerrar en mi vida. Ni siquiera fue por circunstancias de la vida de no contar con recursos económicos o por falta de apoyo familiar. Simplemente no se dio ante”, confiesa.

Claudia Cárdenas eligió estudiar Servicio Social por una gran razón: continuar el legado de su madre, Manuela Gallardo, quien en vida se caracterizó por un profundo amor hacia la comunidad. “Siempre vi lo solidaria que ella fue, siempre tratando de ayudar a los demás. Entonces dije: ¿cómo poder seguir este legado haciendo lo mismo? A veces una puede tener muchas habilidades o capacidades, pero, lamentablemente, el sistema te mide con un título en la mano. Ella fue siempre una influencia muy positiva en mi vida, fue un factor protector en mi vida, siempre”, enfatizó.

“Estudiar Servicio Social ha sido la mejor decisión de mi vida”, agregó con especial orgullo sobre la decisión de matricularse, hace cuatro años, en el IP Santo Tomás.

Compañeras

Aunque se podría pensar que fue Fabiana, su hija, quien la instó a cumplir su sueño de estudiar, la verdad es que fue Claudia quien se matriculó primero en Servicio Social. “Mi hija estudió primero Terapia Ocupacional en otra institución y terminó para manejar camiones mineros en la Mina Invierno. Por problemas de salud debió retirarse y ahí fue cuando me dijo: ‘mamá, me fui a matricular y voy a estudiar lo mismo que tú’. Fue una sorpresa, pero a la vez una gran noticia”, recuerda.

Pese a que al comienzo para su hija “fue tema” el estudiar con la mamá en la misma aula, con el correr del tiempo todo se fue normalizando. “Somos un muy buen complemento, somos bien partner. Siempre nos ayudamos y colaboramos”, admitió Claudia Cárdenas. “Además el curso es muy bueno,  nunca me sentido discriminada por mi edad”, enfatizó.

En cuanto a la relación con los profesores, afirma que muchas veces le ha tocado compartir con docentes que son más jóvenes que ella. “Pero yo vengo de la vieja escuela, donde el profesor toda la vida ha sido una autoridad. Hay profesoras con son súper jovencitas, pero una mantiene el respeto porque siguen siendo mis profesores”, admitió.

Tampoco se hace problemas por los trabajos o las pruebas, algo que logra compatibilizar perfectamente con sus labores de dueña de casa. “En esta etapa de la vida uno estudia más a conciencia, tú sabes cuál es tu objetivo final y vas para cumplirlo, no como cuando uno es joven y estudia porque el sistema te obliga a estudiar”, dijo.

Sueños

Claudia Cárdenas es una convencida de que, en el futuro inmediato, se ve desempeñándose como trabajadora social. Es lo suyo, admite, lo que siempre quiso ser y hacer. “En este momento realizo mi práctica trabajando para personas en situación de calle. Yo sé que no es una tarea fácil buscar trabajo a esta edad, pero las personas que me han conocido, por mi práctica, saben que soy proactiva. Quizá no se tiene la juventud de una persona de 20 o 25 años, pero tengo otras características que son importantes. Siento que, si me han entregado tantas posibilidades para poder estudiar, creo que esta racha de buena suerte va a seguir. Y si no pudiera encontrar trabajo, me sentiría feliz porque cumplí una etapa y no pasé invisibilizada como una alumna más”, expresó.

Asimismo, fue parte de los 10 alumnos de Santo Tomás que participaron en julio pasado en Balloon Latam, programa interdisciplinario de formación de agentes de cambio en el que estudiantes de diferentes universidades del país, alrededor de 90 en esta versión, vivieron una experiencia transformadora de aprendizaje en terreno mediante un trabajo intensivo junto a emprendedores de diversas localidades de la Región del Maule.

Es tal su amor por la carrera que estudia que Claudia no duda en recomendar que otras personas sigan “sus sueños”. “La persona que tiene esa inquietud de seguir estudiando tiene que hacerlo. Cuando tú entras por un deseo propio de querer concluir algo en tu vida, de tener un objetivo definido, el ímpetu es claro. Cuando he ido a charlas siempre digo: jamás se nieguen al hecho de soñar. Yo siempre digo la edad que tengo, me siento orgullosa de lograr las cosas que he logrado a esta edad”, sentenció.