Una docente y una estudiante nos comparten su experiencia colaborando en la comunidad de Toltén, en la Región de la Araucanía.

Su experiencia como scout y en actividades solidarias en su época universitaria, llevaron a la docente Pilar Díaz a participar de los trabajos de verano de Santo Tomás. Regresó feliz por la experiencia: “Yo quedé sola en una comunidad, la única de Rancagua, pero la recepción delos jóvenes fue maravillosa. Lo pasé chancho, no nos queríamos venir”.

Entre sus labores estuvo ayudar a la Sra. María, de la comunidad de Toltén, con el revestimiento de su casa y la construcción de un invernadero para que pudiera tener sus cultivos: “Yo vi el trabajo y el compromiso de los chiquillos, hay amor por el otro, servicio”.

Junto con volver a participar en los trabajos de invierno, el compromiso de la “profe Patty” es motivar a sus estudiantes de Técnico en Educación Parvularia y Especial “para que vean una realidad distinta”, asegura.

“Vale la pena vivirlo, no lo duden”

Con su polera rayada con mensajes de sus compañeros y, como ella dice, “con el corazón lleno de cariño”, volvió Constanza Ortega a Rancagua. La estudiante de Técnico en Odontología vivió su primera experiencia de voluntariado en Santo Tomás, donde se inscribió por la “curiosidad de crecer”.


“Iba muerta de miedo en un principio, pero me topé con gente maravillosa, gente que te acoge, que te hace sentir como una familia”, recuerda. “Uno tiene la oportunidad de conocer y de mezclarse con las culturas de otros chicos porque hasta la forma de hablar es distinta”.

Su trabajo en el voluntariado tomasino fue hacer camarotes y recuerda que a veces los planos no calzaban, tuvieron que cambiar el modelo, volver a tomar medidas… pero lograron salir adelante: “Fue un caos en su momento, pero se pudo organizar todo, a pesar de que tuvimos que poner el hombro todo el día”.

Pero el trabajo trae su recompensa: “Cuando uno no participa en estas cosas, lo ve como una utopía, sólo marketing, pero cuando uno lo vive se da cuenta de que la institución de verdad entrega valores y una formación que nos van a servir mucho en todo ámbito de la vida”, reflexiona Constanza. Es por eso que aconseja: “Vale la pena vivirlo, no lo duden. Hay que inscribirse y hay que hacerlo”.