Diego Luna Quevedo, curso “Biodiversidad y Conservación de humedales":

“En el último siglo han desaparecido el 64% de los humedales del mundo”

Los humedales son ecosistemas de transición entre sistemas acuáticos y terrestres  y los de agua dulce sirven como hábitat de más del 40% de las especies a nivel mundial.  Si bien sus servicios ecosistémicos son innumerables y muy valiosos, en el último siglo ha desaparecido el 64% del total de humedales en el mundo, principalmente debido a la acción humana.

La Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, conocida como la “Convención de Ramsar”, es un tratado intergubernamental mundial que proporciona el marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Chile es una de las 169 partes contratantes. Dicha Convención aplica una definición amplia de los humedales, que abarca todos los lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, manglares y otras zonas costeras, arrecifes coralinos, y sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, reservorios y salinas. Diego Luna Quevedo, Especialista en Conservación, integrante de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras y profesor del curso “Biodiversidad y Conservación de Humedales”, explica:

“Los humedales son vitales para la supervivencia humana. Son de los ecosistemas más productivos del mundo, de los que innumerables especies vegetales y animales dependen para subsistir.”

Los efectos positivos de los humedales en el ecosistema no terminan ahí. También, actúan como riñones que purifican el agua y filtran contaminantes. Además, son una barrera natural que protege en caso de inundaciones o deslizamientos de tierra, función clave para Chile, un país que en el Global Climate Risk Index 2017 (Índice de Riesgo Climático Global) se sitúa en el 10° lugar de los países más afectados por el cambio climático y que reúne siete de los nueve criterios de vulnerabilidad ante el cambio climático indicados por la ONU.

En la misma línea de seguridad climática, los humedales pueden almacenar grandes cantidades de agua, reduciendo así las crecidas en el periodo de lluvias y favoreciendo el almacenamiento de agua durante la época seca.

Los Humedales en Chile

La presencia de los humedales en el territorio chileno es muy relevante, ocupando una superficie de 3.433 km2. Esta superficie es muy superior a la de, por ejemplo, los ríos, que cuentan con una superficie total de 1.887 km2. Los humedales de Chile son de características tan variadas como la geografía del país: las diferentes plantas que componen la flora de los humedales dependen de la región en donde se encuentre y de si son marinos o continentales. Además, influye la variante altitudinal y latitudinal, entre otros factores.

Un ejemplo de lo anterior es la composición florística de los humedales de la región Metropolitana, donde podemos agruparlos como: nativos y antrópicos. Los humedales nativos, son aquellos con gran porcentaje de especies vegetales nativas y nula o escasa presencia humana. Mientras que en los humedales antrópicos encontramos varias plantas introducidas y cosmopolitas, y la presencia humana actúa directamente sobre ellos. Según explica Liliana Iturriaga, botánica paisajista y Coordinadora del curso “Biodiversidad y Conservación de Humedales”, en la flora de los humedales nativos chilenos tenemos especies como cola de caballo, helechos Blechnum y árboles como los arrayanes, canelos, sauces, entre otros. Mientras que en la flora de los humedales antrópicos de la región Metropolitana, tenemos plantas acuáticas, palustres y totorales. Respecto a la fauna, en los humedales se encuentra un mundo de organismos, destacando la avifauna, los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, microorganismos y macroinvertebrados.

En la región Metropolitana, destaca el humedal de Batuco, que se caracteriza por su vegetación compuesta por plantas adaptadas a la salinidad, pero que actualmente se encuentra en regular estado de conservación. Por esta razón, la Fundación San Carlos de Maipo adquirió parte de este humedal para comenzar con un plan que asegure la restauración y conservación de este lugar, que es clave para reducir el déficit de áreas verdes de la región Metropolitana.

Amenazas

La degradación y desaparición de humedales es más rápida que la experimentada por otros ecosistemas y, a pesar de los múltiples servicios ecosistémicos que proveen, son los ecosistemas más amenazados a nivel mundial por la acción humana. La pérdida de humedales puede llevar a efectos no deseados para el bienestar humano y tener un impacto económico negativo en el desarrollo de Chile, por ejemplo, exacerbando problemas de seguridad del agua y pérdida de hábitat para especies en peligro de extinción. “Proyectos mal planificados en los territorios o que tienen malas prácticas están ejerciendo fuerte presión e impactos en los humedales de Chile. El desarrollo inmobiliario, la salmonicultura, la minería, la agricultura, la actividad petrolera y la expansión de puertos, entre otros”, dice Luna.

Las principales causas son el desarrollo de infraestructura, los cambios en el uso del suelo, la extracción irracional de agua, la acumulación de residuos orgánicos y contaminación, la sobreexplotación de recursos, la introducción de especies exóticas invasoras, el incremento del nivel de ruido en los ambientes debido a la presencia humana próxima a humedales, entre otros. “En el último siglo ha desaparecido el 64% de los humedales del mundo. Para conservarlos tenemos dos niveles de acción como ciudadanos. Primero nuestras propias prácticas y comportamientos; no circular en vehículos por playas y humedales, hacernos cargo de nuestra basura y no andar con perros sueltos en estas áreas. El otro nivel de acción tiene que ver con demandarle como ciudadanos al Estado, al mundo político y al sector privado que se tomen decisiones urgentes para su conservación”, explica Luna.

Según el libro “Sitios Ramsar de Chile”, donde dos de los cuatro autores son académicos de la Universidad Santo Tomás, entre las necesidades nacionales se encuentra la definición de objetivos de calidad ambiental del agua en los principales ríos del país. En el año 2005, el Consejo de Ministros de CONAMA, aprobó la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Humedales. Especial atención en la implementación de esta estrategia tienen los Sitios Ramsar, que corresponden a humedales inscritos en la lista de la Convención de Ramsar como sitios de importancia internacional de protección. Uno de los humedales chilenos en la lista de la Convención Ramsar es Bahía Lomas, un humedal marino costero ubicado en la isla de Tierra del Fuego. En este lugar se encuentra un Centro para la investigación, educación y desarrollo social en torno a la conservación de este humedal, cuya directora es Carmen Espoz, decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Santo Tomás. “El principal reto en la conservación lo constituye la comunicación y la educación en los humedales”, explica Espoz.

Los objetivos de la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Humedales son desarrollar una conducta de valoración ambiental, económica, social y cultural de los humedales, incrementar el conocimiento sobre los humedales, implementar un marco de acción legal e institucional para lograr su conservación y uso sostenible, promover la participación del sector privado, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas, pueblos originarios y comunidad en general, desarrollar e implementar instrumentos de planificación y gestión participativa para la conservación y uso sustentable de los humedales prioritarios y reforzar la participación de Chile en el quehacer internacional. El año 2013 se crea oficialmente el Comité Nacional de Humedales.

La relevancia del conocimiento científico y la educación

En el contexto de la protección de humedales como ecosistemas frágiles que están en serio peligro de desaparición, surge de inmediato la pregunta respecto de la importancia que tiene la generación de conocimiento científico. “Este conocimiento es la base para la toma de decisiones, definición de políticas públicas, valoración ambiental, entre otros. Nos permite saber, por ejemplo, si las medidas que se adoptan en pro de la conservación de un sitio (humedal o lo que sea que requiere ser conservado) cumplen o no con las expectativas que se tenían antes de tomar una u otra medida, o si se requiere revisión y cambio para alcanzar los objetivos propuestos. El no generar conocimiento científico implica navegar a ciegas con el consiguiente riesgo para la conservación“, explica Carmen Espoz.

El curso “Biodiversidad y Conservación de Humedales”, que se realiza cada año en la Universidad Santo Tomás, que tiene como uno de sus ejes estratégicos la conservación de humedales y especies asociadas, entrega a estudiantes y profesionales del sector público y privado (municipalidades, universidades, colegios) las herramientas conceptuales y metodológicas esenciales para comprender y gestionar la conservación de humedales, identificar amenazas, y -cuando sea necesario- proponer soluciones debidamente informadas. “Para todos es un orgullo saber que el curso se acaba de ofrecer en su versión 19 con una participación que en el tiempo ha sumado a más de 750 personas. Una contribución a la sociedad y a la conservación de humedales”, concluye la decana.